Opinión

La tercera piñata


En verdad que destila sangre (la del pueblo miserable, por supuesto) el reporte que, en varias entregas, la periodista Eloísa Ibarra ha escrito, de manera magistral y valiente, en EL NUEVO DIARIO, con relación a la tercera piñata, que significó la quiebra fraudulenta de los bancos durante el gobierno de Arnoldo Alemán. ¡Y todo porque un Presidente quería ser banquero de gratis..!
Fue, sin embargo, significativo que a la hora de “subastar” el botín mediante ventas manipuladas por las altas mafias político-tecnocráticas y sus allegados, a esto se sumara una serie de aprovechados sin conciencia, quienes se taparon los ojos y oídos para no ver ni oír la gran realidad del vergonzoso fraude: que el gran perdedor, el que tendría que asumir la gran deuda colectiva que caería sobre el Estado, sería el pueblo, el más miserable, ese pueblo cuyos planes pendientes de desarrollo: servicios públicos, educación, salud, trabajo, etc, serían indefinidamente relegados al desván de los recuerdos imposibles. A ellos, a esa avalancha de buitres sin honor ni conciencia, es a quienes se refería mi gran amigo Roberto Terán poco antes de su muerte, cuando los determinó diciendo: “Esos que no tienen piedad por Nicaragua”. Con aquel profundo patriotismo que lo caracterizaba.
Ahora bien. El mal ya está hecho; el pueblo ya está pagando la deuda por lo robado. UN MIL MILLONES DE DÓLARES; los culpables han sido señalados; los beneficiados del festín sonríen desde la penumbra de su inmunidad; la República agoniza desangrada por mil puñales, mientras la justicia tiene el valor de jactarse públicamente de su venalidad al encubrir a los criminales manipulando las leyes a su juicio y antojo.
Y el pueblo se pregunta: ¿Pasará todo esto a la historia como otro sofisticado mecanismo de “reingeniería económica”, como le llaman, con un cinismo espeluznante, los políticos y tecnócratas del bochornoso fraude colectivo?..