Opinión

La derecha no tiene quien le escriba…música


En nuestro país, no se sufre por la escasez de temas que abordar, sino por la abundancia de temas que nos hacen sufrir. En una semana menos, en otra semana más, siempre hay más de un tema sobre el cual escribir, porque, todo lo que aquí pasa, tiene suficiente carga de iniquidad para provocar lo mismo emotividad que malestar, preocupación que angustia, inconformidad que desconfianza. Lo único que aquí escasea son los motivos que pudieran provocar esperanzas.
La lista de los temas es amplia, y cada uno merece un comentario. El político que, con aires de gran estadista, pregona principios que nunca tuvo, y luego, embasado en tercera, con el juego empatado, esperó ansioso cualquier batazo, incluso un flayón, para hacer pisa y corre. Es lo que hizo José Antonio Alvarado, cuando, en la proximidad de la hora de cierre para la inscripción de las alianzas, con un toquecito echó a correr hacia el home del PLC, en donde José Rizo lo esperaba con los brazos abiertos y con Alemán detrás del catcher.
Los honorables señores que actuaron sobre aviso tras la bancarrota del Banic, el Interbank, el Bamer y el Bancafé para echar a sus redes despojos que cayeron en forma de Cenis. Los señores liquidadores de bancos --liquidadores, sin degradantes comillas--quienes, cuando Eloísa Ibarra les rompió el velo de la falsa inocencia en cinco entregas, resultados de su investigación, recurren ante Dios y, por poco, ante las once mil vírgenes para proclamar su honradez y su derecho a ganar fantásticamente bien por el aporte de su gran sabiduría.
El fracaso, hasta ahora, de los planes gringos para la unidad de las “fuerzas democráticas” en torno a un PLC sin Alemán o a un Montealegre con PLC, pero que --sin desearlo-- ha dado apertura a un “espacio histórico”, como dice Danilo Aguirre Solís, porque rompe el monopolio bipartidista sobre las elecciones y da cabida a nuevas opciones. Sin embargo, se trata de un fracaso de primer hervor, pues si se produjera una victoria de Daniel en la primera vuelta --me lo comentaba Freddy Quezada, durante un encuentro casual--, Trivelli podría terminar de cocinar el caldo de la unidad de la derecha, porque, entonces, Montealegre ya no fingiría desobediencia al gringo y se pondría en línea para unirse con el PLC en la segunda vuelta. Incluso, con Alemán de por medio.
En todo esto pensaba como posibles temas para mi comentario de hoy. Pero antes, había asistido al festival del 25 aniversario del colegio Los Quinchos, amenizado por Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina, el miércoles de la semana pasada, y me hice preguntas que me gustaron más para este comentario:
¿Por qué la derecha y sus partidos nunca han tenido ni inspirado las creaciones de cantores como Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy? Si, como dicen los portavoces de la derecha, los años de la Revolución fueron de “noche oscura” (una frase políticamente calculada por Juan Pablo II) y fueron días de terror que impedía vivir en Nicaragua, ¿cómo y por qué tantos creadores tuvieron la sensibilidad necesaria para crecer como artistas y crear tantas cosas bellas en aquellos días? ¿Cómo pudieron hallar bajo una “cruel dictadura” tantos motivos de inspiración y de armonía con nuestra tierra, su pueblo y su historia?
Es indudable que se falsean los hechos, y no son los artistas quienes lo hacen. Ellos plasmaron en sus cantos, en sus poemas, en sus pinturas todo lo bello que tienen las expresiones de un pueblo cuando se siente libre y protagonista de su propia historia. Nunca fue más verdad aquello de que la revolución es la fiesta de los pueblos, como cuando aquí la hubo, y los artistas cantaron sus alegrías, pese a las dificultades. Son otros quienes aún reflejan su amargura por los días en los que se frustraron sus acostumbradas prácticas de humillar a los pobres, de explotar su ignorancia, de marginarlos de la cultura, robándoles desde siglos atrás la libertad de tener acceso a la enseñanza. Ahora, nada ni nadie puede hacer olvidar la heroica campaña de alfabetización ni los cantos y poemas que inspiraron a los artistas.
De esta verdad, objetiva y real como el Cristo que nació en Palacagüina, tan real y cercano como el Cristo bíblico de los creyentes; de los cantos de “La misa campesina” (que conmovió a los artistas y a millones de personas en el mundo hispanoamericano); de las melodías sacadas de la realidad de los escombros por miles de Panchitos”, los “Quincho barrilete”, las “Tulas cuecho” y de los emigrantes como el nandaimeño de la nueva canción de Carlos --estrenada en este festival--, que en San Francisco, California, toman “güisqui made in USA, pero no olvida su trago de cususa”; de todas las justas causas que han sido bandera de la izquierda, nutren sus canciones los creadores. Todo lo creado por y dentro del movimiento musical encabezado por los Mejía Godoy, tiene sus raíces en la lucha revolucionaria del pueblo nicaragüense.
¿Qué decir de las canciones que cantan la epopeya de Sandino y de la “Nicaragua, nicaragüita”, en sus dos versiones? Que todo eso es algo especial; himnos de amor incomparables a la patria. El encanto melódico de la “Nicaragua nicaragüita” ha vencido los prejuicios de los sectores influenciados por la derecha; se ha hecho música y letra de todos los nicaragüenses, porque encierra lo mejor y más emotivo, lo más bello y sintetizador del amor a los colores y los olores de nuestra tierra, algo que los himnos oficiales no han podido hacer. Suficiente para llegar a esta conclusión: a la derecha no es que les falte artistas de su tendencia ideológica, sino que la derecha carece de causas con las cuales inspirarlos con altura y sinceridad.
¿Cómo puede encontrar inspiración un artista en el personaje derechista que se enriquece de cualquier forma? ¿Podrían inspirar a los artistas los personajes que se roban los despojos de los bancos, sabiendo que luego el gobierno se los cobrará al pueblo? ¿Qué tipo de canción podrían inspirar los personajes de la derecha que aceptan cada palabra del embajador de un país que nos ha intervenido de todas las formas? ¿En dónde está el acto de la derecha en el que se haya puesto primero el interés de la nación y del pueblo, antes que los intereses de los ricos, que merezca ser cantado? Que nadie pierda su tiempo en buscar las obras musicales que la derecha hubiese inspirado espontánea y amorosamente a los artistas.
En las campañas de los partidos derechistas, suena cualquier cosa de compositores extranjeros, con letras de encargo, y sin ningún arraigo nacional. El mismo Frente Sandinista, que fue antes, durante y aún un tiempo después de la Revolución el sintetizador de los anhelos populares e inspirador de mucha música, ya no cuenta con la confianza de la mayoría de los que cantaron su gesta y a sus héroes.
Ninguno de ellos se inspiraría en el pacto con Alemán, por ejemplo. Ni pensar que lo harían para promover la reelección de nadie; en sus actos de campaña sólo se escuchan las viejas canciones que reflejan otra realidad, totalmente opuesta a la suya de hoy. Una realidad de la cual todo el mundo comienza a sentir cansancio y asco, porque sólo produce fechorías y espurias aspiraciones que atropellan la sensibilidad de los ciudadanos.