Opinión

Una linda palabra


Ese lenguaje que durante tantos años había sido proscrito mientras la globalización forzada destruía las esperanzas de los pueblos del mundo de pronto se oye nuevamente venciendo el recelo. Nos habían hecho creer que en tiempos del pensamiento único la lucha de clases ya no existía y, por tanto, no se podían pronunciar palabras impúdicas como “emancipación de la clase trabajadora”, “explotación del hombre por el hombre”, “papel histórico del proletariado” y, sobre todo, “nacionalización”. Hoy, en Bolivia la palabra volvió a nacer de la boca de Evo Morales: NACIONALIZACIÓN. Desde la época de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile y de la revolución sandinista, nadie se había atrevido a pasar al acto. Las tres décadas de privatización a ultranza habían permitido saquear los recursos naturales, los bienes públicos y las empresas industriales a favor del gran capital en todos los continentes. Con la mentira de que los servicios mejorarían y los empleos serían garantizados, funcionarios, banqueros, especuladores y todo tipo de hombres de negocios bajo el protectorado de los Estados Unidos, el FMI y el Banco Mundial, llevaron a la quiebra a numerosos países, siendo Argentina el fracaso más rotundo del modelo neoliberal. El robo y la corrupción fueron parte íntegra de los procesos privatizadores y jamás su consecuencia. Los pueblos soportaron dictaduras primero y terapias de shock económicas después, golpe tras golpe, hasta levantarse con la experiencia de movimientos populares atípicos y fuera del control de los partidos políticos tradicionales, y el resultado es evidente: la defensa de todo lo que les pertenece, desde el gas, el petróleo y los minerales, hasta el agua y el aire que no habría tardado en privatizarse también.
Chávez, Evo y Fidel han subido el volumen y su mensaje se ha escuchado en todas las naciones. El intercambio justo de productos y servicios está a la orden del día mandando al traste el ALCA con toda su carga de miseria. Pero, más discretamente Argentina y Brasil han dado un paso al frente eliminando su deuda externa para enrumbarse con independencia hacia el progreso con toda la paciencia del mundo. Ni siquiera la OEA, creada para aislar a Cuba cuando no era posible derrotar militarmente a su revolución, ha podido mantener su misión original. En la actualidad, los Estados Unidos se encuentran en la incapacidad de manejar los hilos de esta organización de los pueblos americanos.
Los movimientos de masa también han respondido al llamado popular y no sólo en el tercer mundo. En Francia, obreros y estudiantes han derrotado el proyecto de contrato de Primer Empleo del primer ministro De Villepin, y en Estados Unidos los latinos se han manifestado en masa para protestar contra las nuevas políticas migratorias. Con la eminente elección de López Obrador en México, el tono subirá irremediablemente.
Sí, los tiempos han cambiado y Evo Morales ha decidido valientemente nacionalizar los hidrocarburos bolivianos. NACIONALIZACIÓN. Una linda palabra, a fin de cuentas.