Opinión

Hacia la comunidad de aprendizaje


Abrir la escuela a la comunidad y a la sociedad es una vieja aspiración. Hoy, dicha aspiración ha pasado a ser una realidad y una necesidad: a) realidad porque la escuela en nuestros países está asumiendo funciones compensatorias (complemento nutricional, mochilas con materiales educativos, gastos de mantenimiento de la escuela, diversas formas de sumar recursos, etc., es decir, luchando por subsistir en sociedades económicas y socialmente injustas; b) necesidad porque se han diversificado los medios y espacios de aprendizaje fuera de la escuela.
En lugar de aislarse la escuela necesita más que nunca definir su especificidad (seguir siendo escuela), pero abriéndose a la comunidad y a la sociedad, como centro de aprendizaje comunitario y motor del desarrollo local.
Es indispensable vincular escuela-familia, comunidad. Es aquí donde resulta útil activar un concepto articulador y con un fuerte potencial transformador como el de comunidad de aprendizaje, concepto que viene tomando vida, por ejemplo, en varias comunidades del Vicariato de Bluefields y en municipios del norte del país sustentados en las mesas educativas municipales.
El concepto y realización de una comunidad de aprendizaje se nutre de un razonamiento muy simple:
Toda persona tiene algo que aprender y algo que enseñar. Toda comunidad humana tiene problemas y necesidades, pero también tiene saberes, capacidades y recursos que a menudo no son valorados, ni siquiera reconocidos, como tales. Se trata, en primer lugar, de identificar los haberes de la propia comunidad. Para ello se requiere identificar lo que se sabe y lo que se tiene en la comunidad, quién sabe qué y qué puede enseñar a cambio de qué; qué potencial hay de trabajo voluntario o de trueque de recursos o saberes, qué espacios existen que no están siendo utilizados o que están siendo mal aprovechados (parques, plazas, iglesias, edificios abandonados, escuelas cerradas o usadas a medio tiempo, terrenos baldíos, etc.), qué está haciéndose de manera descoordinada y pudiera coordinarse, quiénes están trabajando en lo mismo, quiénes resultan complementarios.
Con comunidad de aprendizaje nos referimos a una comunidad humana organizada dentro de una determinada área o territorio (barrio, pueblo, ciudad, municipio, etc.) que asume un compromiso colectivo con el aprendizaje a fin de satisfacer las necesidades de aprendizaje de todos --niños, jóvenes y adultos-- y, a través de ello, potenciar el desarrollo personal, familiar y comunitario. Una comunidad que valora el aprendizaje, aprovecha y sincroniza todos los recursos y potencialidades disponibles en esa comunidad, convirtiendo la educación en una necesidad de todos --en tanto útil y relevante para la vida-- y en una tarea de todos asumida de manera solidaria.
Recordemos que antes de la organización del sistema escolar existía una fluida transmisión intergeneracional del saber como lo demuestran nuestras comunidades indígenas o que en el contexto del desarrollo del modelo escolar prevalecen formas efectivas de trasmitir saberes y destrezas como observamos, por ejemplo, en la artesanía de nuestros pueblos.
Una efectiva comunidad de aprendizaje valora, articula e involucra a: todos los sujetos de aprendizaje: niños/as, jóvenes y adultos con necesidades básicas de aprendizaje insatisfechas; b) todos los potenciales educadores: niños/as, jóvenes y adultos, padres de familia, estudiantes y profesores, educadores y promotores comunitarios, comunicadores, profesionales, maestros y aprendices, trabajadores sociales, funcionarios públicos, desempleados y jubilados, personas mayores, ciudadanos en general; c) todos los medios y modalidades de aprendizaje: educación y formación/capacitación; educación formal, no formal e informal; aprendizaje entre pares y aprendizaje intergeneracional; aprendizaje presencial y a distancia; aprendizaje autodirigido y experiencial; aprendizaje en tiempo real y a través de medios virtuales; d) todas las necesidades básicas (“sectores”): vivienda, salud, nutrición, educación, producción, trabajo, servicios sociales, seguridad, medio ambiente, sanidad, etc.; e) todas las organizaciones: públicas y privadas operando en o vinculadas a la comunidad: familias, sistema escolar (desde el preescolar hasta la educación superior), entidades gubernamentales y no gubernamentales, medios de comunicación, gremios y sindicatos de trabajadores, mujeres, jóvenes, etc., y otras de carácter social, étnico, religioso, cívico y filantrópico.
Una efectiva comunidad
de aprendizaje:

 Está organizada en torno a una comunidad humana ubicada en un área geográfica determinada (caserío, pueblo, barrio, ciudad, cantón, municipio, red escolar, etc.)
 Asume que toda comunidad humana organizada posee recursos, agentes, instituciones y redes de aprendizaje, los cuales requieren ser identificados, valorados, desarrollados y articulados para garantizar la satisfacción de las necesidades de aprendizaje de todos los miembros de la comunidad.
 Adjudica al Estado/Gobierno un papel de apoyo fundamental y un rol compensatorio en favor de las comunidades más desfavorecidas.
 Adopta una visión amplia de la educación y ubica el aprendizaje en el centro, incluyendo todos los espacios de educación, formación/capacitación y aprendizaje que existen en la comunidad (sistema escolar, bibliotecas, centros comunitarios, casas comunales, talleres, iglesias, museos, medios de comunicación, carteleras, cines, teatros, canchas deportivas, parques, telecentros, cabinas informáticas, etc.).
 Concede gran valor al aprendizaje intergeneracional y al aprendizaje entre pares. En particular, destaca el potencial educativo de los jóvenes y de las personas mayores.
 Se fundamenta y apoya en la solidaridad, la cooperación y las alianzas entre familia y escuela, educación escolar y extraescolar, educación y cultura/salud/trabajo/producción, instituciones públicas y privadas.
 Acepta y aprovecha la diversidad, reconociendo que cada comunidad tiene recursos, necesidades y realidades específicas y, por tanto, cada comunidad requiere apropiarse del problema, e identificar y desarrollar sus propias estrategias.
 Muestra la importancia de desarrollar sistemas de aprendizaje generados y creados a nivel local, basados en la cooperación y la sinergia de esfuerzos.
 Trabaja con grupos e instituciones, relaciones y redes, antes que con personas aisladas.

Cfr. Tórrez Rosa María “12 Tesis para el Cambio Educativo”. Quito, Ecuador, 2005.