Opinión

Pobres jubilados


Es una obligación moral de gobernantes y gobernados contribuir a mejorar la calidad de vida de los jubilados. Adquiere urgencia y particular relevancia cuando el aumento del costo de vida erosiona sus magros ingresos. Los jubilados se encuentran en una situación de fragilidad e injusticia creciente que la sociedad debe revertir sin dilaciones. Para ello no hay que recurrir a recetas mágicas, sino mejorar la ley de Seguridad Social y no hacer demagogia con sus sufrimientos.
Enrique Bolaños el primero de mayo se enjuagó la boca hablando de un aumento de las pensiones. Permítanme decirles que lo que dijo es falso. Habló de un incremento del 10% mientras el deslizamiento ha trepado alrededor del 18%. La pérdida de poder adquisitivo se estima en el 39 por ciento. Entonces cuál es el beneficio.
Por otra parte, existe un conjunto de jubilados cuyos haberes se encuentran alrededor del mínimo de mil pesos. Los que ganan menos no se atreven a reclamar. Temen ir por lana y salir trasquilados perdiendo el raquítico aporte. Vinculemos este temor con lo que ha pasado con la tarifa de los buses. La elevación de tarifa pasó chola. Da la impresión que sólo los políticos se oponen al incremento y mandan a quemar buses. Con fines electoreros o demagógicos. La gente paga porque no tiene capacidad de reclamo. Cualquier cosa puede suceder y este pueblo que fue tan combativo no reclamará. La traición evidente a los principios revolucionarios y el ver líderes que sólo buscan cómo incrementar sus ingresos lleva a ese estado de cosas. Los pocos que fueron a las manifestaciones del primero de mayo actuaron por lo consiguiente.
Aumentar solamente a quienes menos ganan no sólo provoca un gran desaliento para sumar nuevos adherentes a un sistema que no otorga beneficios en relación con los aportes realizados, sino que tiene el efecto de achatar hacia abajo la pirámide de ingresos de la clase pasiva. La presión se produce cuando los sueldos permanecen estancados mientras crece el costo de vida. Desde luego, para uno y para otro conjunto de jubilados el nivel de sus ingresos disminuye cuando se compara con el de los trabajadores en actividad.
El ofrecimiento de ganar nuevas víctimas con el ingreso de las domésticas al sistema del seguro sólo tiene el propósito de capitalizar a una institución que en ciertos momentos sirve de caja chica al Gobierno.
Pero para colmo de males y mayor descrédito del gobernante, ahora aparece una demanda que le hace un antiguo empleado. La demagogia queda plenamente al descubierto. Y ni hablar del enredo y caos en el horario de la muchachada de primaria y secundaria. Sufren si van temprano, y si van con la hora natural los padres se atrasan en llegar a sus centros de trabajo.