Opinión

Ricardo Mayorga o el fracaso de la política


Todos, especialmente las mujeres nicaragüenses, se alegraron con la derrota de Mayorga. Algunos hasta llegaron al colmo de ofenderlo cuando regresó a su tierra derrotado.
Mayorga es la víctima de todo un sistema político decadente que no ha sabido dar respuestas a los problemas de la mayoría de la ciudadanía de este país.
Un chico pobre, pandillero, ignorante (todo eso no por su culpa, sino por la ambición de políticos corruptos que utilizaron el poder para enriquecerse no para cumplir con su mandato). Mayorga nació con un don, para mí con una desdicha, porque me resulta absolutamente difícil aceptar llamar “deporte” al boxeo. Ese don que ha sido para muchos pobres la única puerta para entrar a la sociedad (la mayoría de veces a costa de su propia vida o salud) le ha sido dado a Mayorga. Los que deberían haberlo educado no lo hicieron, las leyes que deberían haberlo protegido cuando niño, no fueron aplicadas, no tuvo una familia que le enseñara a respetar a las mujeres. Y quién puede hablar cuando en nuestra Asamblea Nacional tenemos bígamos, moclines, padres irresponsables con sus hijos (todos protegidos por la impunidad).
Yo quiero hoy, en estas pocas letras, sentirme solidaria con Mayorga. Decirle que habemos quienes entendemos su dolor, su frustración. Que él todavía puede ser alguien en la vida sin vender su cuerpo a desalmados como Don King, respetarse y ser respetado por su esposa y su hijo. Ellos podrían con su apoyo correr mejor suerte que la de su esposo y padre.
No sigamos reproduciendo Mayorgas en los barrios, seamos ciudadanos responsables exigiendo los derechos a la educación, salud, leyes de protección a la niñez, entre otras.
Vienen las elecciones, votemos por los responsables (si es que los encontramos). Aprendamos de este caso patético y doloroso que sólo muestra al mundo el nivel hasta donde ha descendido el ciudadano nicaragüense y no por su culpa.