Opinión

Aislacionismo de América Latina


Hace unos días, viendo un programa de TV titulado “Aislacionismo con América Latina” conducido por Andrés Openhaimer, me entró la inquietud de pensar profundamente en el rol asumido por Estados Unidos (USA) en relación con nuestra América Hispana. Ya estaban los problemas de migración y todavía no se producía la inmensa marcha multitudinaria y simultánea (en varias ciudades importantes de USA) de inmigrantes y no inmigrantes, que mostró el músculo de la inmigración hispana en el imperio y faltan más demostraciones (de 11,000.000 hispano parlantes).
Los argumentos que cuatro panelistas presentaban en dicho programa eran de lo más variable. Insistiendo en el fondo que los Estados Unidos no estaban haciendo lo correcto con América Latina y lo que prevalecía más bien era un aislacionismo galopante.
En un artículo de opinión --dedicado al embajador con complejo de pretor romano--
señalaba el suscrito la falta de tacto político de los encargados de formular las políticas del Departamento de Estado para con nuestros países. Y que los amigos se conocen de inmediato, como el adversario también. Todo esto para llegar a la conclusión de que este embajador tiene una política un tanto rara. Mientras apoya ciegamente a un cómplice del Gobierno del Dr. Arnoldo Alemán, trata de destruir a este último, aun sabiendo que todo el país (óigase bien) ha llegado a la conclusión innegable de que Alemán es un líder. ¿Y quién va a ganar en Perú? El corrupto de Alan García. ¿Y quién buscaba regresar al mismo país? El corrupto de Fujimori. ¿Y quién le dice nada a don Daniel? ¡Los pueblos escogen a quienes hablan su mismo idioma!
La respuesta es simple: esperemos los resultados del juicio de Arnoldo Alemán y después hablamos.
Sin embargo, estos animales políticos (como diría Aristóteles) del norte siguen derrochando a granel su torpeza, infringiendo nuestras leyes al intentar regir nuestro quehacer político, tal como señaló brillantemente el profesor (de mi monografía) Dr. Francisco Laínez al protestar recientemente en artículo de opinión publicado el 26/04/06. “No puedo ni debo callar…callan los esclavos, vende patria y traidores”.
Qué coincidencias e ironías las de la vida. Mientras el referido pretor romano se daba el lujo de “manosear” a nuestros dirigentes políticos de la derecha, un astuto, moderado y muy inteligente Jefe de Estado latino ofrecía a Nicaragua, “a sus hermanos nicaragüenses, un acuerdo especial con el líquido energético precioso” tratando --por supuesto-- de llevar agua a su molino rojo y negro. ¡No importa la propaganda que le hago! Se la merece. Porque lo que es bueno, no tiene por qué callarse, como lo malo que debe extirparse de raíz para evitar su propagación.
Pues bien, nuestro continente americano, con excepción de Canadá y Estados Unidos (USA) es de habla hispana y si estamos pobres en las proporciones tan terriblemente desiguales, 90% pobres, 10% no pobres, es precisamente por la cruel explotación a la cual hemos sido sometidos desde la colonia hasta nuestros días. Aunque ciertamente los países pobres y no ricos somos satélites de las grandes potencias, también es cierto que un movimiento de origen latino americano puede ser la “panacea” para todos nuestros males. Por tanto, debería de aprender el Departamento de Estado de los líderes de la izquierda, porque Hugo Chávez, Fidel Castro, Evo Morales y otros de menor importancia siguen ganando elecciones en sus países. Que se preparen los norteamericanos, Monimbó (Obra de Robert Moss y Arnaud Borchgrave) vive en el corazón de los latinos en Estados Unidos. “Tenemos agentes de absoluta confianza por todos los USA, dispuestos a obedecer y tomar las acciones necesarias al momento que nosotros lo ordenemos”. Según Jesús Díaz --el mesero que atendió a Fidel Castro en una recepción que los comandantes sandinistas le ofrecieron en Monimbó-- fueron las palabras de Castro (julio 1980), (tomado de la obra mencionada, específicamente del Prólogo, Página 10). Así de simple.
Esa derecha callada, desaparecida y acomplejada --tal como la define José María Aznar-- puede sublevarse ante la ignominia de los ataques por parte del imperio. Porque no es Arnoldo Alemán quien está en juego, sino los destinos de la patria.
Al señor embajador le recuerdo que no seremos los liberales del PLC, los demócratas y la disidencia dentro del partido, quienes tomaremos la alternativa peligrosa de no votar, o bien ¿y por qué no? Votar a favor del adversario político tradicional.
Serán las bases (léase el pueblo), cansadas de tanta burla por parte de un Departamento de Estado hostigoso y falto de inteligencia, quienes lo harán. ¿Es que se nos va a imponer a un representante del capital y de los bancos (falto de visión) como candidato único a la Presidencia de la República? ¡Despierten y bájense de esa nube amigos, ¡hay tiempo todavía!