Opinión

Nirvana y los medios de comunicación


El 20 de febrero de 1967 nació Kurt Cobain en Washington, Estados Unidos. El integrante de una de las mejores bandas de rock de los años 90 se suicidó el 5 de abril de 1994 con una escopeta por su adicción a las drogas. A los 27 años, con él se esfumó una propuesta diferente dentro del mundo de la música rock.
¿Qué importancia tuvo en el universo de los medios la banda liderada por Cobain? El contenido de las letras y el comportamiento de Nirvana en el escenario fueron el reflejo de los jóvenes en la primera parte de la década de los 90; la apatía, la angustia, la insatisfacción, la autodestrucción, entre otros sentimientos anarquistas, caóticos y desesperanzadores que todavía persisten.
No importa si Cobain era o no un rebelde sin causa, la rebeldía sin causa se presenta en la adolescencia y pasa con todos los jóvenes, es una etapa de todo individuo que empieza a crecer y a formarse. Nirvana era la voz de la rebeldía sin causa, una voz que sellaba el alma de la pubertad y desahogaba sus dramas familiares, colectivos e individuales a través del sonido “grunge” (desordenado, ruidoso).
Nirvana ganaba fama mientras se aislaba más de la complejidad del mundo material. En los conciertos rompía los micrófonos, las guitarras, los parlantes, las baterías, etc. De este comportamiento (lastimosamente alimentado por las drogas) nace una pregunta hacia los medios de comunicación: ¿cómo es posible presentar un show de este tipo hacia audiencias masivas de jóvenes?
La respuesta está en la corrupción de los medios de comunicación pero también está, en el tipo de consumo que los jóvenes de ese entonces tenían.
Los medios de comunicación estaban interesados en hacer dinero a partir de un guitarrista que escribía canciones contra el sentido de la vida y la existencia, presentándolo en vivo. No había espacio para la ética o la moral, si bien estos shows eran sinceros porque mostraban el rostro real de la banda, sin maquillajes ni playbacks (sonidos pregrabados), los conciertos de Nirvana fueron manipulados por los medios para atraer masas juveniles que beneficiaran la popularidad del medio.
La juventud norteamericana estaba reflejada en este legendario trío. Este reflejo fue exportado hacia la juventud latinoamericana que consumía cable y la del resto del mundo. Si bien es cierto que la banda desapareció hace 12 años, todavía los suicidios huelen a espíritu adolescente y son promovidos por grandes cadenas de televisión, de manera indirecta.
Los suicidios ocurren, sobre todo, entre jóvenes que no comunican sus deseos negativos y se culpabilizan de complejos que adquirieron durante edades críticas de la adolescencia, asimismo, entre jóvenes que no expresaron sus inconformidades frente a la familia, los amigos y el mundo en general.
Kurt Cobain vivió el duelo de familiares cercanos, y su primer guitarra la adquirió con la venta de un arsenal de armas que guardaba su padre. Su vida desordenada empezó a ser acompañada cuando entró al mundo de la música. No obstante, apenas Nirvana tuvo fama y éxito, Cobain, casado con una drogadicta (Courtney Love) y pendiente de una hija (France) describió la sensación de impotencia, estupidez e insatisfacción al ser un padre joven en un mundo adultista lleno de prejuicios. Su trabajo “Nevermind” (No le pongas mente) fue la máxima expresión de esta atormentadora inquietud que azota a miles de jóvenes que ya son padres de familia en muchas partes del mundo.
Con esto queda clara la importancia de los medios de comunicación para divulgar mensajes, que en el caso de Nirvana y su público fueron víctimas de la transmisión desprotegida que se le dio al contenido de sus presentaciones. Ciertamente no se podía decirle a Nirvana cómo presentarse ni a su público cómo acogerlos, pero se pudo evitar promover espectáculos suicidas por la tele.
No obstante, puesto que las causalidades no existen, ni los accidentes, todo tiene una razón de ser y Nirvana la tuvo: en esta etapa se desnudó el conflicto interno del adolescente por medio del antimensaje de Nirvana a través de un medio de comunicación masiva como pocas veces en la historia.
¿Qué valió más al final? Desagradablemente para muchos valió más, por supuesto, la jugosa cantidad de dinero que acumularon los medios de comunicación lucrándose de un público precozmente perdido y liderado por las depresiones de otro joven: Kurt Cobain.
Han pasado 12 años desde que el daño estuvo hecho y Nirvana desapareció trágicamente; mientras tanto hoy la televisión se masifica cada vez más y queda la pregunta hacia los medios de comunicación: ¿Cómo proteger el suicidio de jóvenes que consumen anorexia, sexo sin protección y operaciones del cuerpo a través de la tele?

Estudiante universitario.
grigsbyvergara@yahoo.com