Opinión

A quién le beneficia


El profesor Francis Fukiyama, norteamericano de origen japonés, tuvo un gran éxito con su ensayo El fin de la Historia, en el que sostenía que puesto que EU había alcanzado la más alta expresión de la democracia, el mayor nivel de vida y un modelo incomparable e insuperable de vida, la Historia había terminado en su progreso. Así como suena. Por lo tanto, EU y sus aliados de ese club de elite no vacilaron en lanzarse a imponer "esa democracia" por las buenas o por las malas. Como suele suceder, cuando alguien se siente fuerte le parece "natural" el paso a creerse en posesión de la verdad y, como Bush, en administrador del bien en lucha contra el mal.
Ya hay pruebas ad nauseam de que esperaban un ataque de semejantes proporciones al del 11-S, porque "lo necesitaban" para desarrollar el plan fundamentalista evangélico sionista que domina la cúpula de Washington, que ya tenían desde antes de la elección de este nefasto presidente, y que no habían logrado que implantara su padre. De ahí que fueran aquellos colaboradores de Bush padre (a quien criticaron y abandonaron por no haber invadido Bagdad) quienes controlan el nuevo Gobierno del acomplejado, ex alcohólico y converso, George W. Bush.
Cambiados los objetivos de la OTAN, cuya razón de ser era "para protegerse de un eventual ataque de la URSS", una vez que ésta se había desmoronado, las personas de buena voluntad en el mundo esperábamos que "los dividendos de la paz" se invirtieran en erradicar del mundo el hambre, la enfermedad y la terrible pandemia del Sida, la ignorancia, la maternidad desde los 12 años, la calidad de las aguas, el medio ambiente, la búsqueda de energías alternativas, el desarme nuclear, el fraude los paraísos fiscales, acabar con el tráfico de drogas y con el blanqueo en nuestros bancos del dinero del crimen, el escándalo de las ingentes transacciones financieras que no pagan impuestos --¡más de un billón de euros al día!--, prohibir el tráfico de armas con enormes sanciones, regenerar los campos de cultivo inutilizados y contaminadores por las secuelas del napalm y de otras armas químicas utilizadas en las guerras últimas y las minas que colocaron los combatientes, garantizar la seguridad social para todos los seres humanos en los cuatro pilares del "alabado" Estado de bienestar: pensiones, educación, sanidad y ayuda a los dependientes para todos los seres humanos.
Una vez transformada la OTAN en "una organización humanitaria", esa auténtica maquinaria de guerra controlada por EU está mostrando su auténtico rostro: ser el sheriff del "condado mundo a neocolonizar" para convertirse en la force de frappe del neoimperialismo de la potencia hegemónica para controlar las fuentes de energía en donde quiera que se encuentren, por supuesto, en nombre de la democracia y de la libertad.
¿Cómo hacer una vez desaparecido el peligro soviético? Pues creando otro enemigo. Y aquí entra el profesor Samuel Huntinton con El choque de las civilizaciones. Una especulación con tanta base científica como la Océana de Hurrington o La ciudad del sol de Campanella o la Utopía de T. Moro, pero que sirve muy bien a quienes desean un choque entre la civilización islámica y la Occidental, a la que no podían denominar cristiana porque parte fundamental de esta aventura son los intereses del Estado de Israel, enemigo declarado de palestinos, árabes, musulmanes... y todo lo que oponga a su mesiánico concepto de sí mismos como "pueblo elegido".
¿Cui prodest? ¿A quién puede beneficiar? Pues a quienes quieren alcanzar por la fuerza lo que no consiguieron por la política y por la diplomacia del diálogo, y tiene que aprestarse a retirar sus tropas de Iraq antes de que los contribuyentes se lancen a la calle como durante el descalabro de Vietnam. Lo quisieron todo y ya contra el Irán de los ayatollahs y armaron hasta los dientes a Hussein y arruinaron a ambos países durante una guerra fratricida (ambos contendientes eran musulmanes y la mayoría chiís) que duró una década. Empujaron después a Saddam a la invasión de Kuwait para tener un casus belli. Luego esgrimieron la falacia de las armas de destrucción masiva, ahora pretenden que un país rico de la zona, Irán, no pudiera desarrollar la energía nuclear como lo han hecho otros países menos ricos, como Israel, Pakistán o India. ¿Por qué razón? ¿Cómo puede el Gobierno de Israel mantener más de 200 ojivas nucleares listas para ser lanzadas y casi una docena de submarinos nucleares armados con bombas atómicas que patrullan los 365 días del año en aguas mediterráneas "para responder desde el mar" a un eventual ataque nuclear? Por favor, recuperemos la cordura. Que callen las amenazas, las injurias, las algaradas, las descalificaciones que en estas muertes se están produciendo entre los manifestantes manipulados y que no representan a la inmensa mayoría de los musulmanes, una vez más, "el matador es Bellido, y el impulso soberano".

Profesor de Pensamiento Político y Social (UCM)
Director del CCS
fajardo@ccinf.ucm.es