Opinión

Si yo fuera diputado...


Si a mí me eligieran como diputado, en este país, en estas circunstancias políticas, en esta Asamblea Nacional y con estos partidos, no sé cómo decirlo… sería como sacarme la lotería. Creo que en definitiva podría salir de todas las deudas económicas que tenemos en la familia, lo primero que haría es comprarme una camionetona; de ésas que los diputados se merecen; me iría o más bien mandaría a los empleados que contrataría a comprarme una selección de trajes a las tiendas de ropa usada cerca del Oriental, como nadie se da cuenta o más bien nadie lo acepta públicamente, diré que esa colección la mandé a comprar a Miami.
Si yo fuera diputado… es que sería lindísimo, primero porque no tengo que pensar, ni estudiar nada, sólo me compro un protector digital para que no me salga un callo de tanto apretar el botón que me diga el partido que apriete. No voy a tener problemas de dudas a la hora de decidir sobre cualquier proyecto de ley o resolución, es que sencillamente no tendré la gran responsabilidad de dudar, esas cosas complejas las deciden en la cúpula del partido, ellos son más inteligentes en esas cosas.
Es que realmente, si el líder del partido me eligiera diputado, porque en realidad todos sabemos que es paladín quien nos escoge como candidatos, hacemos la treta de elecciones primarias sólo para que no nos critiquen tanto. El mismo partido o una Alcaldía amiga financia las campañas de quienes les interese que quedemos en la lista de primeritos, a los demás que se las rebusquen con sus recursos. La mera verdad es que quedamos los más fieles, no al partido, ni mucho menos al país, que ya decir eso nos causa risa, somos fieles al jefecito, al caudillo, somos tan serviles, perdón, tan serviciales que en nuestras boletas de propaganda ya ponemos la candidatura de nuestro maestro iluminado para apoyarlo indiscutiblemente en su candidatura a la presidencia; eso demuestra nuestra total independencia de lo racional.
Realmente tengo meses de no dormir sólo pensando en qué pasaría si me eligieran diputado. Qué rico es que sin trabajar te paguen tumbos de riales, qué felicidad, qué alegría, y lo mejor es que para obtener la candidatura más ventajosa es haber sido dirigente ya sea de los estudiantes, médicos, trabajadores de la Salud, maestros, transportistas, en fin, cualquier populista que queme llantas o grite más fuerte o tire más morteros, da ventaja para llegar a ser diputado dentro del partido; hay otros casos en que es mejor quedarse callado, tapar la corrupción, renunciar a candidaturas a la presidencia a lo interno del partido, lavar tarjetas de crédito, ser más papista que el propio Papa, en fin, hay muchas maneras de obtener la candidatura, sólo hay que ser crítico contra aquellos que se oponen a nuestros métodos democráticos de elecciones primarias súper transparentes.
Qué no daría yo por ser diputado. Tenemos grandes ventajas en este duro trabajo, nos agarramos de cualquier locura ya estando sentados en el curul y de repente hacemos una huelga y no llegamos a la sesión; no digo que no llegamos a trabajar, porque realmente eso sería ser mentiroso, así que como trabajar trabajar la verdad lo tenemos prohibido por el partido, pero por lo menos llegamos a calentar las lujosas sillas de cuero, jugamos con el Internet de las portátiles que nos regaló nuestro heroico pueblo y en fin, dejamos que otros armen la alharaca, ya que a la mayoría se nos prohíbe hablar en el plenario, ya no digamos que demos una declaración a los medios, ni quiera Dios… nos regaña el hombre y hasta nos amenazarían con lo peor que se le pueda hacer a un diputado electo, nos amenazan con no reelegirnos en las próximas elecciones. Ni quiera mi Dios que eso suceda.
Tampoco les había hablado de eso, otra gran cosa que tenemos, además de la dicha de ser padres de la patria, es que podemos ser reelectos; sí, mis amigos anteriores se aseguraron en dejar bien claro en las reformas constitucionales la posibilidad de reelección infinita; de verdad, parecieran bromas, pero yo tengo un amigo que ya tiene más de 25 años en el Parlamento y sólo una iniciativa de ley ha presentado y está tan fresco que en estas elecciones se volverá a reelegir, dice él que por el clamor popular. No sé qué será eso, pero suena bonito.
Les preguntaba a varios diputados actuales cuál era el secreto para que los reeligieran de nuevo. Ellos me dieron la clave, sólo hay que decir que lucharon por el partido desde las condiciones más duras, que estuvieron en la montaña, que tienen derechos adquiridos para la diputación, que son fieles con el hombre, en fin, eso la gente dice que lo creen. Me confesaban, sin embargo, que su mayor terror es que los castiguen con la no reelección; sería el fin del mundo salir a buscar trabajo, ¿en qué podrían trabajar? Los que tienen un título jamás han ejercido la profesión, y los que no lo tienen están peor, ya que tienen décadas de vivir del presupuesto público y no saben hacer nada más que sólo mover la cabeza como garrobos para decir sí señor. Mejor no sigo hablando de eso, porque me los voy a echar de enemigos y no me darán el premio mayor, me refiero al de ser diputado.
Qué lindo sería si yo llegara a ser diputado: no tengo que consultarle al pueblo las leyes que le interesan, dicen que somos sus representantes y creo que con eso basta para que nuestros sabios ideólogos interpreten la “voluntad popular” y la masa de… nos dirijamos a votar donde nos digan, para qué matarnos tanto, si para eso somos diputados.
Ya falta poco para las primarias. Cada día es emocionante, la verdad es que no estoy nervioso, ya me dijo el hombre que voy a quedar. Le pregunté que cómo íbamos a hacer si no saco los votos suficientes a pesar de haber pagado un cachipil de riales que me dieron prestado mientras gano, pero me dijo que parecía o me hacía el baboso, que si no recordaba que las cosas en el partido siempre han sido al dedazo, que quienes se someten a elección ya saben que lo hacen sólo para participar por orientaciones partidarias, y como somos hombres de partido debemos hacer caso, incluso hay a quienes ya siendo diputados se les asignan tareas de agentes secretos y a veces hasta por su parecido con la caricatura del elefagente secreto, en fin, hay de todo.
Bueno, la verdad es que ya casi soy diputado, se acabaron todos mis problemas financieros, lo mejor es que a quienes digo representar jamás me volverán a ver por sus oficinas o sedes sindicales, ni me voy a aparecer, ya que estaré muy ocupado preparando proyectos, no de leyes, sino proyectos personales de vacaciones. Es una gran responsabilidad esta de ser diputado, si me sale un mejor pegue sólo acredito a mi suplente y dejo que se gane una picachita del presupuesto, en fin, tampoco hay que ser tan egoísta, ya voy a empezar la campaña y el discurso lo tengo afinado, diré lo mismo que dicen todos: que soy el mejor, que represento al pueblo, que soy el diputado de los jóvenes, que represento a una generación determinada, aunque me hayan escogido cuatro vagos en busca de un hueso, pero la gente siempre nos cree, lo mejor es que nadie pide cuentas de nuestro trabajo al final de cada legislatura, hacemos lo que nos ronca y el pueblo nos vuelve a reelegir, así de sencillo. Bueno, me voy a una reunión del partido; hoy nos toca práctica legislativa de cómo apretar el botón del curul, a fin de cuentas ya me siento feliz, aún antes de que yo sea diputado.