Opinión

Los medios de comunicación y el Estado Nación - NUEVA GENERACION


El 15 y 22 de enero de 2006, en esta misma página 10 B, se publicó el escrito del joven Nery García, titulado: “Democracia y Política en los Medios Comunicación”, primicia de la cita y adagio: “El periodismo requiere tener una visión... y un proyecto social democrático...” de Erick R. Torrico Villanueva. Loablemente, el joven García sugiere que: “los medios de comunicación social son a la democracia como los partidos son a la política”, y resalta animosamente lo indispensable que es el cumplimiento del artículo 68 de nuestra Constitución Política, referido al deber que medios de comunicación tienen de informar con responsabilidad social. También, con vehemencia, plantea la necesidad de que éstos deben educar y modernizarse para ayudar al desarrollo de nuestra incipiente democracia.
Ante prometedora víspera, mi opinión, lejos de ofender a nuestro periodismo y medios de comunicación, pretende con constancia, criticarlos constructivamente y de paso hacer democracia, porque, al igual que Nery García, soy un convencido que “sin moderno civismo nunca habrá excelente periodismo”. Máxime cuando Nicaragua está hastiada de las múltiples expresiones de la politiquería, y hoy más que nunca necesitamos de un periodismo que además de profesional e investigativo, tenga un proyecto social democrático con visión de Estado Nación y sin arbitrariedades; solo así estarían cumpliendo cabalmente los roles de guardián y constructores de nuestras viciadas instituciones democráticas.
Como ciudadano nicaragüense, me aflige ver cómo, en nombre de la libertad de prensa, muchos medios de comunicación en vez de ser constructores de civismo se convierten en destructores, tal como sucede con nuestro Poder Judicial, sólo por citar un ejemplo, institución que queramos o no es una institución democrática, pero se hace caso omiso de esta realidad. Por ello, digo que nuestro periodismo emula los vicios de nuestra cultura política de Estado conquistador, se presta al juego politiquero y procede a atacar a todo el Poder Judicial sólo porque en él existen específicamente jueces y magistrados que cometen crasos errores y una que otras cosas peores a las que precisamente el derecho penal les llama delito.
No obstante, la especificidad no es usada por nuestro periodismo, pero sí la generalidad, atacando a la institución, poniéndola muy mal ante la opinión pública nacional e internacional, que ya hasta lo definen como un poder corrupto, degenerado y delincuente. Es parte de las consecuencias de publicaciones incoherentes, como lo es homologar demanda con acusación, o falsificaciones de documentos públicos con robo, lenguaje que transciende los aspectos técnicos jurídicos, donde hasta la Procuraduría del Estado repite dichas incoherencias. Noticias que se dan al margen de la existencia del artículo 131 Cn., cuyo párrafo tercero literalmente dice: “Los funcionarios y empleados públicos son personalmente responsables por la violación de la Constitución, por falta de probidad administrativa y por cualquier otro delito o falta cometida...”
Al respecto, el doctor en Ciencias Políticas, Andrés Pérez Baltodano, en páginas 749 y 750 de su libro “Entre el Estado Conquistador y el Estado Nación”, expresa: El Estado Conquistador cuenta con un gran poder discrecional para interpretar y aplicar la ley.— En cambio, el Estado Nación Democrático se sustenta en la racionalidad legal formal y el desarrollo de sus capacidades estructurales se nutren de un pensamiento político moderno: generando capacidad mental para articular visiones del poder, del orden social y de la historia como procesos y condiciones determinados por la acción humana, donde el predominio de la ley es la principal dimensión”.
Por ello, insisto que hoy más que nunca se impone la necesidad de hacer uso correcto de la palabra con civismo y periodismo, propugnando debatir “verdades” fundamentadas con razonamientos, no con apasionamiento arbitrario, apasionamiento que impide superar y transformar nuestra realidad con verdadera autodeterminación y no porque lo pida el gobierno de turno. Esto implica renunciar a la posibilidad de cambio mediante una revolución violenta con caudillos periodistas, o con aquellos que usurpan el nombre de Sandino, renuncia obligada por lo anacrónico y suicida que sería su surgimiento, todo en virtud de las nuevas realidades que la suprema globalización impone, y que ha demostrado que ni Saddam pudo detener al gringo invasor, ¿entonces cómo podremos en corto plazo hacerlo los come pinol, quienes, además de lo anterior, estamos gobernados por un Poder Ejecutivo que sin empacho vende a nuestra nación? No obstante, amparados por los medios de comunicación, tenemos la trascendental oportunidad histórica para trabajar en un proyecto verdaderamente democrático, en pro de una revolución pacífica y cultural con relevo generacional de poderosa capacidad para generar cambios de paradigmas.
Sinceramente anhelo que cada día sean más los periodistas que en la construcción de una sociedad más justa, tengan como premisa educar a la población, para que al fin logremos la institucionalización democrática de los derechos y deberes ciudadanos, máxime cuando la realidad nicaragüense ha demostrado que existen periodistas muy profesionales y capaces de transformar realidades; un ejemplo, es el señor Carlos Fernando Chamorro con su programa “Esta Semana”.
Evidentemente, la confusión de libertad de prensa con libertinaje necesita superación, por ello me mantengo firme en mi convicción de que siempre y cuando no se busquen réditos politiqueros como único e irreflexivo punto de equilibrio, a través de la nota roja, para obtener un primer lugar entre los lectores o teleaudiencia, entonces nuestra titánica misión con los periodistas y medios de comunicación será una realidad. Pero también se deberá poner un alto a los caprichos del dios mercado, que día a día amenaza con convertir al periodismo solamente en columnas escritas al reverso de modernos anuncios pagados por el dios dinero. Ánimo, que un auténtico heredero de Sandino no se vende ni si rinde, ¡jamás!

*Aziesnikararagua@yahoo.com