Opinión

Fundamentos ideológicos


Ahora que en el país se ha impuesto la lucha partidaria a 4 bandas es bueno meditar algunas cosas esenciales. La historia de un país se escribe con sangre, con pasión y con heroísmo. Pero también con ideas, ejemplos y conductas cotidianas, con gestos serenos de dignidad moral y de construcción cultural, necesarios para organizar una sociedad civil fundada en la convivencia pacífica y en el respeto irrestricto a la libertad, a la moral y a la dignidad humana. La gente ya no acepta liderazgos de quienes eluden sus responsabilidades cívicas por mucho que quieran a sus hijos.
El debate ideológico y la confrontación política son componentes naturales y necesarios del proceso democrático. Ese debate y esa confrontación no se plantean en función de caudillismos, que llevan al predominio de lo emocional sobre lo racional, que llevan a la confusión y a la distorsión de la realidad que es lo que nos está ocurriendo lamentablemente. Tampoco con imposiciones foráneas ni encubiertas ni destapadas.
Lo que une a los pueblos detrás de objetivos políticos y económicos sustentables es la capacidad para instrumentar políticas públicas permanentes, compartidas por todos los sectores y mantenidas con firmeza en el tiempo, por encima de las discrepancias que pueda plantearse en el campo ideológico. No caben las vacilaciones. Hoy estoy contra el TLC y mañana rindo banderas al menor regaño de cualquier gringo soberbio.
Pero estemos meridianamente claros que la Nicaragua del futuro no surgirá de ningún tipo audaz de izquierda o de derecha. Será el resultado de la decisión colectiva de ir adelante, lejos de extremismos y cerca de lo racional, de la madurez y de la capacidad para construir una sociedad. Tampoco iremos a ninguna parte con imposiciones y desplantes de caudillos que no calzan en las aspiraciones de construir una sociedad democrática.
En los países latinoamericanos avanzados está en auge la postura opuesta al neoliberalismo, doctrina que en poco tiempo enseñó el cobre. Bajo sus postulados las economías se hunden y la pobreza crece. En el centro del debate está la definición de lo racional, la búsqueda de lo adecuado y viable a la luz de una visión madura y responsable de las circunstancias que impone la realidad. Todo con amplia participación de la gente. Democracia participativa le dicen.
La historia enseñó a los pueblos que sobre los desbordes y los fanatismos no se puede construir ningún sistema institucional duradero ni se puede avanzar hacia formas de progreso y crecimiento sostenidas en el tiempo. El diálogo constructivo y la convivencia pacífica son pilares de la democracia moderna y en un plano más amplio, de cualquier sociedad civilizada.
De manera que la alternativa es clara, ya no se pueden detener las expresiones de las nuevas opciones políticas que quieran o no los caudillos han surgido en esta sociedad. Es imposible tapar el sol con un dedo.

Vicerrector UCC.