Opinión

Protagonismo y riqueza, un mal de siglos


Desde que Pedarias Dávila estableció como premisas fundamentales del poder al protagonismo y la riqueza, nuestro pueblo jamás ha podido desligarse de ese látigo histórico que yace lacerante sobre nuestras espaldas hasta llegar a diseccionar lo fortuito de la esperanza.
El protagonismo es el egoísmo a ultranza. Sandino y Fonseca nunca necesitaron mostrarse como tales, siempre la emprendieron con faenas extraordinarias, en tanto la humildad y el tesón dieron imaginación a la táctica y estrategia que los llevó a la inmortalidad, calando en el presupuesto de los verdaderos revolucionarios los principios engendrados.
La riqueza malversada al pueblo trabajador desde hace cinco siglos, es el verdadero erario que responde a las grandes mansiones y apellidos, a los bancos reciclados, a la corrupción que como virus inextinguible se opone al resurgir de la patria, a la formalización de las bases para potencializar los innumerables recursos que todavía son nuestros.
Los políticos son especialistas y tienen la capacidad de formular binomios, los hechos son testarudos. El protagonismo nace junto al concepto feudal caudillesco, a su vez que poder omnímodo generando acuerdos y triquiñuelas, apareciendo en su momento la riqueza entre los oligarcas o representantes de éstos.
Todos los políticos ganan protagonismo, porque ellos se redimensionan, no permiten nada más que su voz y es allí en donde se consideran los únicos. El pueblo queda mudo, anonadado, asqueado, entre tanta inmundicia. La mezcla es increíble, son banqueros, donantes, empresarios, mentirosos, y entusiastas amigos antes de las elecciones, más aún, son componentes de crisis.
Algunos son conocidos de todos nosotros, les hemos vistos en páginas de las historias mal contadas, en billetes de lotería, periódicos, radio y televisión. Son cara dura, y cobran caro, les pagamos muy bien, por ejemplo el Presidente después de su periodo se llevará casi 25 millones de córdobas, los ministros unos 15 y casi 7 millones de córdobas los diputados.

Docente UNI.