Opinión

Código Tributario: ¿para recaudar más?


Los códigos tributarios son, por definición, leyes orgánicas que regulan las relaciones jurídicas entre administración tributaria y contribuyentes. Constituyen un conjunto de disposiciones sustantivas que cimientan el marco jurídico básico en torno al cual se limita todo lo concerniente a la creación, aplicación y recaudación de los tributos.
Al ser un instrumento jurídico que incide en las relaciones tributarias entre Estado y contribuyentes, a la vez es una herramienta cuya aprobación posee efectos económicos de mucha importancia.
Las modificaciones macroeconómicas que produce su entrada en vigor constituyen efectos secundarios --no por ello menos importantes-- que no son una proyección de la finalidad primaria de la norma: servir de fundamento de las relaciones jurídicas entre administración y ciudadanía.
Al poseer una naturaleza trascendental el Código Tributario, de hecho, es una herramienta que incide con marcado acento en las políticas públicas que tienden al desarrollo económico y social. En este contexto, el principal problema que se presenta es que tal actuación gubernativa debe tener una correspondiente fuente de ingresos que cubra las partidas presupuestarias plasmadas en la ley del presupuesto. Por tal motivo, el aumento de recaudación es un elemento primordial para poder hacer realidad tales gastos.
La entrada en vigor de la ley incidirá sobre el proceso de recaudación de tributos, ya que es un cometido propio regular tal procedimiento tributario. Pero ello, no significa automáticamente el aumento o descenso de las recaudaciones. Éstas son un reflejo del mejor desempeño de la administración tributaria en un marco jurídico que, por excelencia, tiende a limitar sus funciones: el Código Tributario.
No es válido afirmar que el recién aprobado Código se encuentra vigente gracias a la necesidad de incrementar las recaudaciones tributarias. Éste es un argumento que cae con la evidencia de los hechos: el incremento sostenido de las recaudaciones en años anteriores a la existencia de la ley.
El Código Tributario per se no constituye una herramienta cuya finalidad sea el aumento de las recaudaciones. Es el marco jurídico básico sobre el cual deben basarse las políticas públicas de la administración tributaria que tiendan al aumento del pago de los tributos para la correspondiente realización de los gastos.
Así pues, el debate sobre si el Código sirve para recaudar más o menos, en el fondo del asunto pone en evidencia el problema de limitar el poder de la administración tributaria a través de disposiciones que, correspondientemente, constituyen derechos y garantías de los contribuyentes.
Igualmente, la controversia sobre las reformas al Código --según los puntos sugeridos en los medios de comunicación-- manifiesta el deseo de la administración tributaria de inclinar el filo de la balanza a su favor para lograr, en detrimento de algunas garantías y derechos de los contribuyentes, el aumento de las recaudaciones.
Es necesario que la administración tributaria aprenda a jugar con las nuevas reglas del juego, y que para tal hecho pueda contar con mayores recursos económicos. El Código Tributario es criticable en muchas de sus disposiciones, sin duda alguna, pero las reformas que puedan sugerirse deben tener como causa un mejor funcionamiento de la norma sin que ello, a su vez, conculque o incida desproporcionadamente en los derechos y garantías de los contribuyentes.
Universidad de Nápoles
“Federico II”.
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