Opinión

Un termómetro llamado taxi


Ocotal
Luego de varios años de no pasar un Año Nuevo en la ciudad donde crecí, dediqué algunos días de mis vacaciones para conversar con viejas amistades y nuevos conocidos sobre los temas de primera magnitud para la salud de esta antigua comunidad.
La política fue el tema inevitable en esos días de conversaciones, en los que el común denominador fueron algunos problemas crónicos de la democracia local. El ejemplo que supe una y otra vez fue la aprobación unánime, el pasado mayo, para que por la ciudad circularan 62 nuevos taxis. Todo un récord para una ciudad en la que se habían aprobado 88 concesiones en los últimos quince años (5,88 taxis por año). Esta aprobación, de acuerdo con los relatos, fue una mezcla de abuso de autoridad, corrupción, conspiración, farsa y comedia.
La historia indica que el anterior alcalde, dadas las irregularidades que ya se denunciaban hace cinco años, encargó un estudio y una normativa actualizada para solucionar la situación. Se decía que había 31 personas con 88 concesiones en mano. Tal dato fue confirmado. Había un tráfico lucrativo de concesiones.
El reporte final aconsejaba revisar las concesiones existentes y crecer a un ritmo de cinco taxis en los próximos doce años. La normativa sugería una concesión por persona, demostrar que se había habitado en el municipio al menos dos años consecutivos antes de la solicitud y la solvencia requerida para estos casos.
De vivanderas a taxistas
El actual alcalde se encontró con una guerrilla. En medio de la campaña electoral municipal su antecesor había inaugurado un nuevo mercado y eliminado el horrible tiangue que cual cáncer se había tragado el centro urbano. Las vendedoras se quejaban por el bajón en las ventas, pues su clientela ahora debía tomar un taxi o bus para llegar al nuevo y lejano mercado. Y usted ya se imagina lo que eso significa en una economía en la que la gente mide su consumo por un par de chiltomas, dos tomates, una cebolla, cuatro onzas de queso...
El opositor PLC vio una oportunidad, y dicen que estimuló a varias comerciantes para que ocuparan un predio vacío cercano al extinto tiangue y prometió que si su candidato ganaba las elecciones, mandaría construir un edificio de tres pisos donde estuvo el antiguo mercado. El anterior edil no pudo con ellas y heredó el asunto. Al actual alcalde se le ocurrió que si ofrecía concesiones a las ocho líderes de la guerrilla mercadera todo se resolvería.
Cuando el rumor de las concesiones comenzó a circular --ya sabe cómo son las cosas en pueblo chico--, a la oficina de la vicealcaldesa llegaron mujeres que querían ofrecer un servicio nunca antes visto en Ocotal: taxis para el turismo. A ella se le ocurrió que era buena idea respaldar un pedimento que ya se le había expuesto al nuevo alcalde. Éste les había dicho a las mujeres que si formaban una cooperativa, recibían el entrenamiento respectivo y presentaban la documentación requerida, les garantizaría doce de las nuevas concesiones.
Así se votó el asunto
Cuando eran las cinco de aquella tarde de mayo de 2005, poco más de un mes después de haberse promulgado la nueva Ley General del Transporte, a la oficina del nuevo alcalde de Ocotal fueron llegando, uno a uno, los miembros del Concejo. Paralelamente las oficinas se vaciaban de forma rápida y pronto los portones de las antiguas oficinas de los USA Marines Corps estaban clausurados.
El punto a discutir era uno: la aprobación de 62 nuevas concesiones para el servicio de taxis en el municipio de Ocotal. Acordaron de entrada que cada concejal tendría “derecho” a cuatro concesiones (36 en total) y el alcalde, dado sus múltiples compromisos políticos, administraría 26. Esta decisión a alguna gente en Ocotal les recuerda la repartición de 400 mil córdobas por diputado para obras sociales.
Para que cada uno pudiera rechazar fácilmente los señalamientos de nepotismo, amiguismo, clientelismo y demás “ismos” que se pueda imaginar, se intercambiaron los nombres a proponer. Así el concejal “A” propuso el listado del concejal “D”, y el “B” propuso los del concejal “H”.
El alcalde tenía una lista tan larga de compromisos que no incluyó a las mujeres respaldadas por la vicealcaldesa, a pesar de que ésta protestó. A todo esto, ella llegó esa tarde a su oficina luego de varias gestiones en los barrios y vio que había luz y bulla en la oficina de su compañero de fórmula. Abrió la puerta, vio que el Concejo estaba reunido y preguntó qué discutían. Ni modo, tuvieron que invitarla a la vela, pero no al entierro.
Antes de que lo olvide. Las mujeres le pusieron el pretexto en bandeja al alcalde: apenas una completó los trámites acordados. Las otras once estaban a medio camino o al inicio cuando ocurrió la votación.
Más pronto de lo que se imagina, los antiguos taxistas supieron que una nueva competencia les echaría “la vaca”, y se quejaron ante el Concejo. Esta instancia falló que la apelación era extemporánea. Los taxistas apelaron ante el Tribunal de Apelaciones de Estelí, que les dio la razón y mandó parar la decisión del Concejo hasta que la Corte se pronunciase sobre el fondo del asunto.
Dios los cría y…
La decisión produjo eventos notables. Por primera vez en su historia la anti-sandinista Radio Voz del Pinar, propiedad de la familia Gadea, cerró filas a favor de una decisión de un Concejo mayoritariamente sandinista. El mejor vocero fue un ex concejal que ahora es el comentarista político de dicha radio. Vox populi afirma que a este señor le tocó en suerte una de las nuevas concesiones.
Por esos días el poco ponderado Ministerio de Transporte e Infraestructura le mandó decir al Concejo de Ocotal que la aprobación de las nuevas concesiones viola la nueva Ley General del Transporte. En la alcaldía archivaron la carta de don Yamil Kuant. Entonces, los transportistas se quejaron ante el Fiscal Departamental porque el gobierno municipal desacataba al TAE y al MTI. La Fiscalía Departamental envió el asunto a Estelí, y en Ocotal esperan que la Corte se pronuncie pronto sobre el asunto.
El acto más reciente en este asunto fue la declaratoria de non grato que un concejal le dio como regalo de Navidad y Año Nuevo al corresponsal de EL NUEVO DIARIO. Es que éste se atrevió a reportar del lío. Leoncio Vanegas aún quiere saber si lo anunciado por este señor goza del mismo consenso que tuvo el aumento en el parque de taxis. Nadie en la alcaldía de Ocotal ha querido responder oficialmente el asunto.
Finalmente, pegunté cómo se explican que dos partidos y personas tan distintas se hayan unido tan fácilmente para de esta manera aumentar a 150 la cantidad de taxis que circulan en una ciudad de más de 30 mil habitantes (1 taxi por cada 200 habitantes). El consenso es: lo que ocurre en Managua repercute en el resto del país.
Ahora, en un año electoral, las preguntas de estos ocotaleños son si el Tribunal de Apelaciones procesará al alcalde y al Concejo por desacato, y si mandará a forzar el cumplimiento de su primera resolución (sacar de circulación a 62 taxis). Cualquiera de las dos sería tremenda noticia. Yo, por mi parte, me pregunto si este tema podría tener algún impacto en el pensamiento electoral de la población de Ocotal.
Usted, ¿qué cree?