Opinión

¿Cuánto de mito y cuánto de realidad?


Leyendo los diversos artículos sobre las consecuencias que la tilapia genera en la “salud” de nuestro Gran Lago, me permito tratar de contribuir de una forma profesional a este debate con algunos datos interesantes.
La tilapia se introdujo accidentalmente en el Lago de Nicaragua en 1986 en ocasión del huracán Joan; desde esa época se ha venido reproduciendo e incrementando allí su población. Décadas más tarde se escribieron algunos artículos sobre cómo la tilapia había afectado la población de guapotes. Algunos científicos mencionaron que la tilapia se comía al guapote, otros que se comían sus crías y sus huevos, y otros que los estaban desplazando de sus territorios. Se mencionaba como único argumento que los pescadores decían que había menos guapote y que la pesca había disminuido…
Primeramente hay que decir que la tilapia NO es carnívora, no es depredadora de otras especies, lo que indica que no se alimenta de otros peces; la tilapia es herbívora y se alimenta de algas. Esto hace IMPOSIBLE que la tilapia se coma al guapote. En relación a que se come los huevos y las crías del guapote, se puede entender la confusión debido a que se pueden pescar tilapias con huevos o pececitos en su boca, porque la hembra de la variedad de tilapia que tenemos en el Lago incuba sus huevos y cuida sus propias crías en la boca; luego las libera cuando ya pueden defenderse en el medio. Esto explica el uso deliberado de la falta de conocimiento de este pez para confundir a la gente.
En segundo lugar, la supuesta competencia por espacio podría darse en otras condiciones, pero en el Lago de Nicaragua es difícil por varias razones: a) El guapote tiene su hábitat y le gusta permanecer encuevado en lugares rocosos, en donde los pescadores artesanales y los pescadores deportivos del Lago saben muy bien dónde encontrarlos; b) Las tilapias, por el contrario, son de fondos lodosos en zonas abiertas. El Lago de Nicaragua tiene grandes extensiones de ambos territorios, lo que permite que ambas especies habiten en zonas diferentes; la única posibilidad de competencia sería que haya tanta tilapia que llegue a invadir el hábitat de los guapotes. Esto podría llegar a suceder si no existiera en el Lago una pesquería constante de tilapia, lo que resulta difícil cuando esta especie es objeto de la mayor explotación en la actualidad. Pero además de la explotación actual de la tilapia, de la cual dependen miles de pescadores artesanales para vivir, su población se ve controlada por el guapote, el róbalo y otras especies que son carnívoras y depredadoras de las crías de tilapia y de otras especies.
Los datos estadísticos que existen de la explotación de estas especies a través del tiempo nos muestran que las capturas de guapote, róbalo y otras especies carnívoras del Lago, han venido creciendo y en los últimos años las capturas de tilapias han disminuido. ¿Qué puede significar esto? Una posible explicación puede ser que la tilapia ha servido de alimento a las especies carnívoras, cuyas poblaciones se han incrementado, o que simplemente se haya incrementado el número de pescadores dedicados a la captura de tilapia, en respuesta a la demanda interna y de exportación. En todo caso, las estadísticas NO muestran un detrimento del guapote ni de ninguna especie comercial con relación al incremento de la tilapia.
Se conoce que el Lago tiene alrededor de 46 especies, y que, según un estudio científico que se llevó a cabo en 1983 por el Ministerio de la Economía Pesquera de la entonces URSS, su biomasa representaba en ese momento 49,179 toneladas métricas, de las cuales el 80% era de peces carnívoros. Todo esto nos muestra que es difícil que con los niveles de captura de tilapia y la población de peces carnívoros que la controlan, la tilapia se vuelva una “rata”.
En resumen, el mayor peligro del guapote es la sobre pesca del mismo, y no la tilapia.
El mejor manejo que podríamos dar a la tilapia, si se deseara eliminar, es continuar con la pesquería sin limitaciones, tal como sucedió en el pasado con el tiburón del Lago, con el consecuente impacto en el trabajo e ingresos de los pescadores artesanales.
Pero hoy en día el debate sobre el daño ambiental de la tilapia, a falta de argumentos sustentados sobre bases científicas, se ha desplazado hacia el cultivo en jaulas, una práctica moderna que significa tener los peces encerrados en grandes canastas de malla dentro del agua, suspendidas en sus bordes por flotadores. Allí son alimentados con concentrados semejantes a los de las granjas avícolas, con algunas variaciones en sus proporciones de proteínas y otros nutrientes, en razón de las necesidades propias; además, las especies de tilapia utilizadas son ejemplares seleccionados, machos exclusivamente, de rápido desarrollo y engorde. Esto significa que la población de peces en jaulas no interactúa en absoluto con las otras especies, incluidas las tilapias del Lago de su misma especie, y tampoco compiten por espacio o por alimento.
Algunos han mencionado la contaminación por exceso de alimento… sin embargo, ésta debería de ser mínima por dos razones sencillas, una económica, ya que el alimento es el mayor costo de producción y no hay quien quiera botar dinero al agua, y la otra, simplemente si existiera un excedente, al ser alimento para peces, éste es consumido inmediatamente por los peces fuera de la jaula; de hecho, mientras se alimentan las tilapias en las jaulas, pueden observarse los peces del medio natural alrededor de ellas esperando poder comer algo …
Tampoco deberían causar problemas de calidad de agua, ya que el único efecto son los desechos de orina y excretas del pez (que excretan y orinan como todos los peces que habitan el Lago), las que a su vez fertilizan favoreciendo la producción de plancton necesario para muchas otras especies del Lago; además, las cantidades de excretas producidas son muy inferiores a las que ocurren en cualquier balneario, pues ¡una sola excreta humana equivale a la de 3,000 ejemplares de tilapia!; o la excreta de una sola vaca, en un solo día, es similar a la de cincuenta tilapias durante todo el período de cultivo, es decir, ¡en un año!; o calculado de otra manera, la excreta diaria de una vaca representa la excreta diaria de ¡18,150 tilapias!
Esto se refleja en el estudio realizado por Procuenca San Juan (proyecto binacional auspiciado por el Ministerio del Ambiente y Energía del Gobierno de Costa Rica, Ministerio del Ambiente de Nicaragua, Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente), en el que se analizan los puntos de mayor contaminación orgánica en el Lago de Nicaragua, que son justamente las costas del Lago donde existe ganadería (Boaco, Chontales, Rivas) y la costa de Granada. De esto podemos deducir que si se desea proteger el Gran Lago, se debería pensar también en normar o prohibir (dependiendo si queremos hacer “conservación” o “desarrollo sostenible”) otras actividades económicas, incluidas las agropecuarias.
Recientemente se hizo un estudio en el Lago Gatún, de Panamá, donde actualmente se cultiva tilapia en jaulas, denominado “Evaluación del Impacto del Cultivo de Peces en el Lago Gatún”. Este estudio interdisciplinario fue realizado por las siguientes instituciones: Ministerio Agropecuario de Panamá, Autoridad de la Región Interoceánica, Autoridad del Canal de Panamá, Autoridad Nacional del Ambiente, Universidad Tecnológica de Panamá y la Misión Técnica de la República China. Revestía de mucha importancia, en tanto el Lago Gatún es parte del sistema del Canal de Panamá, adicionalmente a otros usos que tiene. Los resultados fueron que “… El Lago Gatún puede ser aprovechado para el desarrollo de una acuicultura intensiva a través del cultivo de peces en jaulas flotantes, de forma sostenible en conjunto con los otros usos del agua”. También concluyen: (siempre el Lago Gatún) “…Presenta una influencia de otros factores ajenos al proyecto, como el aporte de los ríos tributarios, las aguas de escorrentía, las poblaciones humanas localizadas en las riberas y el uso del agua en diferentes actividades”.
En conclusión, aun cuando todos debemos compartir la preocupación en cuanto a la contaminación del Lago, discutir sobre el peligro de un proyecto de tilapia en el Cocibolca resulta realmente insuficiente, pues son múltiples los actores y contaminantes del Lago, incluidos los restaurantes y hoteles turísticos, las actividades agrícolas y ganaderas, las industrias y ciudades sin el tratamiento adecuado de las aguas servidas. Estamos planteando que el cultivo en jaulas con una adecuada tecnología y monitoreo (si también el resto de actividades lo hicieran) no debería de representar peligro alguno para la calidad del Lago.
Más aún, compartimos la preocupación por la conservación del Lago de Nicaragua, lo que debería motivar campañas nacionales para evitar su deterioro, hacer estudios para poder actuar con más conocimiento, dar más recursos al Marena para ese propósito, si no todo lo que se dice son especulaciones. Si se piensa que la calidad del agua del Lago ha disminuido, ¿quién ha realizado un estudio para determinar que es por la tilapia? ¿No podría ser por el aumento poblacional de la cuenca? ¿O por el aumento de desechos de la actividad turística? ¿O por la sedimentación por el despale de las cuencas? ¿O por las aguas negras e industriales sin tratar? ¿O por los pesticidas de las actividades agrícolas? ¿O por la intensificación de la ganadería?
Aprendamos a construir y no a destruir, propongamos un estudio multidisciplinario que es lo que realmente se necesita, de lo contrario, no estamos haciendo ciencia, sino sólo amarillismo.
Acuicultora. Actualmente Directora del Centro de Investigaciones de Ecosistemas Acuáticos de la Universidad Centroamericana.