Opinión

¿Indulto a los legisladores?


Hace algunos años recibí una llamada inesperada de Roxana para que la acompañara a la Asamblea Nacional, ya que presuntamente iban a liberar por vía del indulto al asesino de su padre, Douglas Guerrero. Recién salido de la carrera, y sin la mínima idea de lo que contenía una supuesta Ley de Indultos, me fui a desempolvar todos los libros e información posible. Para mi sorpresa, lo único que encontré que hacía referencia a las leyes de indulto eran unas listas de nombres que aparecían en orden alfabético y no señalaban nada más. Desorientado por no encontrar la información, sólo alcancé a hacer algunas anotaciones y apoyarme en alguna doctrina que frenase cualquier intento de liberación al reo condenado por asesinato atroz.
En la reunión, estando presente el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea y sus asesores, se denotaba una gran incertidumbre y discrecionalidad para elegir a los reos con este beneficio. Es más, los casos hipotéticos que les planteamos no habían ni siquiera sido considerados por los legisladores. Esa ocasión me bastó para darme cuenta de la fragilidad de las instituciones y la ausencia de una política responsable que nos brindase mayor seguridad a los ciudadanos. El legislador y sus asesores nos comentaron que se iban a considerar los elementos planteados para el proyecto de “Ley de Regulación y Procedimiento para el Otorgamiento del Indulto” que fue presentado en 2002. Como ésta era una ley considerada muchas veces de procedimiento, no tuvo mucha atención en el seno de la sede del Legislativo, hasta que la comisión la descartó por considerar que rozaba con normas constitucionales. De esta manera, continuaron rigiéndose por reglas internas, aunque los extraños procedimientos para seleccionar a los candidatos continuaron y los excesos de poder de algunos diputados se hicieron evidentes con la reciente lista que se había aprobado a finales de diciembre de 2005, y que el Presidente tuvo que vetarla hasta que familiares de los ofendidos o víctimas hicieran una campaña férrea en los medios de comunicación.
La actuación y declaraciones del presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional dejó mucho que desear, cuando forma parte de sus responsabilidades velar por el adecuado proceder de algo tan sensible; y lo que es peor, el resto de sus colegas del hemiciclo ni siquiera se pronunciaron al respecto de la conducta practicada por otros legisladores. Si bien no es adecuado a través de leyes restringir la actividad del legislador, las normas morales básicas de convivencia, así como el Estatuto Parlamentario, deberían facultar a la Junta Directiva de la Asamblea Nacional para que ésta a solicitud de un legislador o de oficio haga señalamientos en público o sanciones administrativas a los diputados involucrados. Es más, después de evidenciar la fragilidad con que se hacen las listas de indultos, lo lógico es que inhiban al presidente de esa comisión para que se postule nuevamente.
En esta ocasión, Roxana y Douglas estuvieron pendientes y tenían acceso a los medios de comunicación que hicieron eco en su solicitud, sin embargo, ¿cuántos nicaragüenses pasarán el mismo dilema para el Día de las Madres, el Padre o Navidad sin ser escuchados? O lo que es peor ¿cómo se da cuenta un ciudadano de la lista propuesta, si la información en este país es un privilegio y los espacios públicos como la página web se actualizan hasta que aprueban la ley?
Aunque el indulto se ofrece como una especie de perdón por un delito cometido una vez que se hayan cumplido ciertos requisitos, como haber cumplido un tercio de la pena en delitos leves, la actuación de los miembros de esa comisión de la Asamblea Nacional es digna de amonestación pública y quedaría entre dicho si la ciudadanía les otorgaría la oportunidad de indultarlos. La solicitud de indulto a un reo debe ser revisada exhaustivamente en consideración del carácter extraordinario que les faculta a los diputados, y éstos deben honrar su cargo, respondiendo a las expectativas de los ciudadanos que anhelamos un país donde se respeten las normas y nos brinden algún indicio de seguridad.
Aprendiz de Barista
Correo Electrónico: po35@georgetown.edu
Enero, 2006.