Opinión

“Guerra política” EU vs. FSLN


Después de la guerra de los 80, son las elecciones presidenciales en Nicaragua el campo y el momento de batalla decisivo y culminante para la recomposición de la situación y las fuerzas políticas nacionales, en este periodo se observa un ir y venir de acusaciones entre la embajada USA en Managua y dirigentes del FSLN.
Situación electoral actual
Los partidos políticos que enfrentarán al FSLN en las elecciones este 2006 son: un PLC desprestigiado, atado a un pacto con el sandinismo, con un dirigente máximo con sus derechos civiles disminuidos; un PRN que los mismos norteamericanos abandonaron, un partido conservador unido con otros liberales (que nadie conoce); un candidato de apellido Alvarado muy solo, un APRE que se va del gobierno ahora, y se sabe que los partidos que pierden el gobierno tienden a fraccionarse y a desaparecer sino estrepitosa, al menos inevitablemente. Un Herty “sandinista” que desea encabezar la revolución naranja como el ucraniano Victor Yushenko, y un Montealegre que enfrenta a la cúpula de su mismo partido y que es este mismo quien se está encargando de él.
La política norteamericana
hacia el FSLN:
1) Abiertas declaraciones contra dirigentes sandinistas; 2) las amenazas de suspender uno que otro programa económico por parte de las instituciones norteamericanas, a fin de doblegar la mentalidad de la oposición interna y su afiliación al sandinismo, así como 3) atar al gobierno local a su eje de intereses en el país, apenas son parte de los instrumentos tradicionales de cómo se implementa la política exterior de los EU en nuestro país. Ésta es la forma abierta en la confrontación.
Desde hace 26 años los norteamericanos mantienen un objetivo a largo alcance hacia el FSLN. Éste se basa en la descomposición de este partido como fuerza política nacional e internacional, partiendo de su desprestigio político, incapacitándolo para retornar al gobierno e impedirle la implementación de medidas de corte social que amplíen su respaldo popular. En caso que lograran llegar al gobierno, le castigarían económicamente para que los nicaragüenses jamás vuelvan a pensar en el sandinismo como una opción política y económica.
De tal manera que los adversarios políticos de mayor calibre del sandinismo son los EU y no los partidos contendientes. Por eso, muchos dicen, cuando pierden los sandinistas, que quien gana es la Embusa en Managua. Después de 25 años, si bien es cierto que los norteamericanos lograron frenar el endiosamiento del sandinismo en el poder, también es cierto que no han podio erradicarlo como principal fuerza política nacional. Han alcanzado varios éxitos en el deterioro de la imagen del sandinismo, y esto, a su vez, es potenciado porque muchos de los mismos dirigentes y miembros sandinistas les han facilitado esta tarea al develarse su involucramiento en oscuros asuntos de dominio público. Ya ni se diga la extravagante, pobre y errónea imagen esotérica con la que han vestido a la fuerza a un partido de origen revolucionario. Dos grandes éxitos de los norteamericanos en Nicaragua han sido a) lograr que el gobierno de doña Violeta les perdonara la deuda de 17 mil millones de dólares que debían de pagar por la guerra que dirigieron contra Nicaragua en los 80, como efecto de la sentencia del Tribunal de La Haya. b) Haber logrado atar y subordinar a Nicaragua a sus intereses con tan sólo 1.200 millones de dólares que han dado en los últimos 15 años en materia de asistencia; un clásico de la política de zanahorias y garrote. Los mismos norteamericanos han alcanzado un nivel de desprestigio y menosprecio en el pueblo nicaragüense. Mucho tiene que ver con los recuerdos de su participación por mantener mucho tiempo a Somoza en el poder, por financiar la destrucción armada de una revolución popular, con expectativas de cambio en el pueblo; por apoyar a gobiernos y políticos neoliberales corruptos e ineficaces (y dejar de hacerlo hasta que descubrieron que éstos tenían considerables vínculos con el FSLN), así como por dirigir medidas de presión y chantaje económicos a través del FMI, BID y la permanente intromisión de la embajada norteamericana en asuntos nacionales decisivos, intromisión que no se percibe de otras representaciones diplomáticas acreditadas en el país.
El FSLN
De manera abierta, el FSLN se dedica a mantener una actitud de protesta y presión social contra los gobiernos neoliberales que en las últimas elecciones han sido favorecidos e instalados con la venia USA. Y ante la falta de un sistema socialista que les respalde económica y militarmente --como el existente en los años 80, cuando triunfó la revolución sandinista--, usa la oposición como la plataforma y el escudo para “GOBERNAR DESDE ABAJO”. Desde esa posición mantiene su espacio político en la sociedad, y como buenos alumnos de la escuela realista norteamericana sobre el poder, desarticula a los individuos, grupos, partidos, gobiernos y otras organizaciones que de una u otra manera responden a los intereses USA en el país.
Los sandinistas siguen gobernando desde abajo. Lo hicieron con el gobierno de doña Violeta. Ataron al gobierno corrupto de Alemán (que tanto hicieron los norteamericanos para que ganara) y mantuvieron en impase permanente al gobierno débil de Bolaños. Y aunque ya no pega su discurso antiimperialista y se encuentran divididos, ya ganaron dos veces la Alcaldía de Managua y nuevamente pretenden alcanzar el gobierno. La fórmula es sencilla: “Alimentar a tanto político corrupto se meta en su camino.”
Pero esta vez es más complicado para la embajada USA, pues hay una cúpula del FSLN que ha estado gobernando los últimos 16 años y que no decae en sus intentos de seguirlo haciendo y por otro lado, la otra parte de la cúpula que faltaba está de regreso para alcanzar el gobierno también. Como resultado en ambos casos tendrán un gobierno de corte sandinista más una asamblea mayoritaria de sandinistas; más la mayor cantidad de gobiernos sandinistas municipales en todo el país. En el plano internacional, la izquierda avanza continentalmente y no sería raro que eso suceda en Nicaragua.
Como resumen, podríamos preguntar ¿realmente quién ha ganado y perdido en esta guerra política desde que los sandinistas perdieron en 1990? Lamentablemente se percibe que los éxitos de la política norteamericana en Nicaragua o los de la actual cúpula del FSLN no benefician a los empobrecidos en el país. Son claros y contables los que se han beneficiado de esto (diputados, ministros, viceministros, amigos y familiares). Esta situación parece no cambiar en el futuro cercano… Pero las elecciones de 2006 ya arrancaron; por un lado, la embajada norteamericana en Managua y por otro lado, los comandos electorales sandinistas.
Coordinador de la carrera de Relaciones Internacionales
Unicit.