Opinión

Las matemáticas


Las matemáticas construyen al individuo, son el Alfa y la Omega, y con ellas se tiene la herramienta determinante para analizar y dirigir cualquier tipo de proyecto que se quiera forjar en cualquier clase de entorno, sea éste de carácter empírico o profesional. La historia refleja que la inventiva del hombre siempre estuvo apegada a los números, a las medidas, distancias y a otro tipo de necesidades. Es imposible surgir sin el conocimiento de las cifras exactas, todo se cuenta, incluso cuando se le imposibilita al investigador lo que desea obtener a priori surgen las probabilidades y estadísticas.
Desde niños nos enseñan a conocer la raíz cuadrada, el mínimo común múltiplo, para después entrar a la magia de la factorización, desarrollando y elevando el nivel de interpretación, para que nuestros sentidos y experiencias puedan empezar a dar respuesta a todo el cúmulo de programas que se tienen asignados hasta completar la secundaria o el bachillerato. Durante todo este trayecto de tiempo y esperanzas, las autoridades del MECD jamás han establecido algún tipo de control que sopese precisamente que la materia impartida de las matemáticas, sí responde a los resultados esperados.
El paso de primaria a secundaria duerme en sus laureles, y con menor capacidad de atención, el estudiante se enfrenta a una serie de vicisitudes que rayan en la subjetividad, pues las autoridades estatales de Educación están más preocupadas por cumplir con metas y objetivos que sólo responden al aspecto nominal, ignorando si la educación que recibió el discente fue la apropiada, o si el maestro recibe los cursos pertinentes y el salario apropiado, es más, los responsables de Educación en nuestro país siempre llegan a imponer criterios que no son los más acertados. Nunca escuchan las asesorías de los especialistas Lucio Gil, J B Arríen y Miguel de Castilla.
Con estas consideraciones no se puede esperar que aparezcan milagros, porque si los señores del ministerio quieren resultados positivos, ellos deben de cambiar el sistema y la estructura de trabajo prevaleciente, recordemos que aproximadamente el sesenta por ciento de las escuelas o colegios son de carácter privado, con ello se está diciendo que cada quien busque su lugar, o en su defecto están dejando la responsabilidad al mercado, al contubernio del negocio. Luego, al llegar los exámenes, aparecen los desastrosos resultados, y las autoridades responsables sólo saben evadir lo que por años se les ha señalado, su total desconocimiento. Y esto que no se incluyen las cifras de un millón de niños ausentes de la educación.
Las universidades estatales sólo ejercen la autoridad y responsabilidad para convertir al estudiante en un verdadero valuarte de sus conocimientos, el que a la postre saldrá convertido en un profesional competente e integral.

Docente UNI