Opinión

Viviendas productivas y saludables


Paseando con mi familia el pasado fin de semana por la “Ruta de los Pueblos”, entre el trayecto de la carretera Masaya y Masatepe, pude observar el incremento de ventas de muebles, artesanías, y viveros, entre otros.
Pensaba en el viaje de regreso, que sería muy interesante si varias Instituciones, como el Invur, Mific, INC, Intur, Impyme, CEI, Minsa y otras que trabajan con el sector empresarial, como microfinancieras, para mencionar algunas y las alcaldías locales, como Masatepe, Nandasmo, Niquinohomo, San Juan de Oriente, Masaya, Catarina, etc. se unieran y coordinaran, para formular y desarrollar programas de vivienda, bajo la concepción de “viviendas productivas”, e impulsaran proyectos con doble propósito: vivienda y/o comercio, y que al desarrollar estos planes de vivienda, en su diseño, se incorpore el espacio para realizar la actividad económica enunciada anteriormente, se mantendría la lógica, tan eficaz en términos económicos, de empleo, y de propiciar la unidad familiar. Se mejorarían las condiciones de las viviendas, y por ende de sus moradores, al tiempo que el hogar se convertiría en activo productivo y fuente de repago de la inversión.
Si además se capacitara a los beneficiarios de estos programas acerca de cuáles son los productos que demandan los clientes, (estudios de mercado, calidad, diseños), sus ventas se incrementarían, impactando no sólo en su nivel y calidad de vida, sino también en las localidades o municipalidades en que se dieran estos proyectos, a través de la recolección del pago de impuestos.
Sólo es usar un poco de imaginación y “ordenar”, “la demanda”, pero, sobre todo que exista voluntad política y visión de nación para que en municipios como los de los pueblos (para citar un ejemplo), se vieran sustancialmente mejorados en su calidad de vida, que impactaría seguramente en las exportaciones o consumo interno de estos productos y por consiguiente en el PIB de nuestro país.
Otros municipios como Matagalpa, Jinotega, Estelí, Bluefields, o bien en las zonas fronterizas del Río San Juan, Río Coco, o en centros históricos, como León, Granada, Masaya, proyectos de “viviendas productivas”, orientadas al turismo rural, histórico, de aventura o eco-turismo, o bien proyectos binacionales, con habitaciones adicionales para hospedaje o para pequeños comedores o talleres artesanales. En fin que en toda Nicaragua, el gobierno central, con los gobiernos locales, empresarios y la población en su conjunto analicen qué quieren hacer para salir de la pobreza, cuáles son las ventajas competitivas y comparativas, qué tienen en su territorio parea impulsar estos tipos de programas, sin comprometer el futuro sostenible de nuestro país.
También se podría implementar programas de viviendas con el concepto de “viviendas saludables”, con el objeto de mejorar la calidad de vida de los habitantes, en aquellas zonas, que se tienen brotes de enfermedades tales como el mal de chagas, y otras tropicales, o bien en zonas insalubres de las ciudades o zonas rurales, ya que salud y desarrollo, necesariamente van juntos, porque la salud es una condición esencial para el desarrollo social, ya que sin salud, se altera la capacidad de trabajo de las personas y seguramente, algunos organismos internacionales, como OMS, OPS, Unesco, PNUD, BID, UE, BCIE, AECI, entre otros, estarían dispuestos a brindar financiamiento, para estos tipos de programas, de “viviendas productivas y saludables”, que mejorarían la calidad de vida de muchos nicaragüenses y sus activos, indiscutiblemente crecerían, y Nicaragua podría destinar recursos económicos que actualmente se gastan en combatir estas enfermedades a otros rubros que hagan crecer nuestra economía.

*La autora es Arquitecta.
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