Opinión

Lo nuevo


Con amor, dedicado a Veronika Krevalek

Uno siembra lo que cosecha. No siempre es lo que esperamos, pero recordemos que unas semillas necesitan más tiempo que otras para germinar. Nosotros mismos a la vez somos semillas, y la vida en sí es nuestro tiempo. Por tanto, debemos procurar germinar bien. Tod@s somos semillas iguales plantadas en condiciones distintas. Existen agentes de distracción, que juzgan porque cada quien tiene su manera de ver las cosas, más hay que creer en uno mismo, aun errar y rectificar, y eso está bien. Los que cosechan bien, deben no sólo compartir la cosecha, sino instruir a aquellos que en ambientes más hostiles no logran dar con la suya. Dicen que somos polvo, y es cierto, a veces nos sentimos como el polvo que vuela en el viento, acariciando la Obra. Cuando está buena la recolecta, no falta nada, y con nosotros sobra. Si tenemos pareja e hijos, la cosa se vuelve más que un milagro. Mis condolencias a las familias en duelo. Todos nos veremos algún día y reiremos mientras jugamos sin calzado y sucios en jardines que tocan la música del amor.
El año viejo lo cargamos a lomo, pero --más aún los jóvenes-- en conciencia hemos de apreciar el valor de la vida, no intentando pregonar ninguna especie de puritanismo; sólo hay que vivir, disfrutar y luchar; en el instante que dudar pedir ayuda, para no volvernos como la piedra, inerte y sin vida. Para mí lo que al final importa no es lo que viene, sobre eso no tengo poder absoluto; sino más bien, lo nuevo, volver a comenzar, aprender a caminar otra vez para nunca detenerse.

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Las Peñitas, Poneloya