Opinión

Finalizó 2005 y no hubo nada qué evaluar


IDEUCA
1. La necesidad de la evaluación
En los países cuyas educaciones se encuentran regidas con base en planes nacionales a mediano y largo plazo, al finalizar cada año calendario, en los meses de noviembre-diciembre suelen haber eventos nacionales, en los que se evalúan los resultados del año-período, contrastados con los objetivos cuali-cuantitativos previstos para el mismo.
Los resultados anuales, al acumularse, sirven para ser comparados con los resultados de los años anteriores, y con base en éstos: se construyen tendencias, y deciden medidas para corregir aspectos o factores que están obstaculizando el proceso de logros educativos.
Las finalidades de estos eventos son de dos clases, una de tipo político, según la cual la coalición gobernante presenta ante la ciudadanía los resultados de su gestión en el campo educativo, con el propósito de recibir recomendaciones que retroalimenten el proceso camino al largo plazo; y otra de tipo de técnico-metodológico, que sirve para eliminar los problemas en su larva y maniobrar con anticipación antes que éstos estallen.
2. En Nicaragua nada qué evaluar
En Nicaragua, a pesar de contar con un Plan Nacional de Educación para el largo plazo (2001-2015), y en tanto nunca fueron elaborados los planes operativos anuales para viabilizar el proceso de ejecución de éste, no existe la costumbre de evaluar el proceso anual educativo en ninguna de sus instancias ni a nivel macro global del sistema escolarizado, ni de los órganos rectores del servicio educativo, ni a nivel micro de las instituciones educativas distribuidas en el territorio nacional.
La ausencia de una cultura de evaluación y de rendición de cuentas de los órganos del Estado, responsables de la educación nacional escolarizada, es la otra cara de la moneda de la ausencia de una cultura de planificación a corto, mediano y largo plazo en los órganos mencionados. No hay planes, no hay objetivos, no hay metas, no hay nada qué evaluar.
El sistema escolarizado funciona no con base a Objetivos, Estrategias y Metas, sino con base al calendario solar anual de 365 días, que inicia el 01 de enero y finaliza el 31 de diciembre de cada año, y al Calendario Escolar Anual, de 200 días (aproximadamente), inserto en el Calendario solar, que inicia, generalmente, a finales de enero y finaliza en los últimos días de noviembre, de cada año. El año escolar se divide en semestres académicos que van de febrero a julio y de julio a noviembre.
Este comportamiento rutinario de la Educación Básica, impacta todo el sentido de lo educativo escolar en Nicaragua. Con base a esos dos calendarios funcionan las universidades. Con base a ellos funcionan el comercio y los padres y madres de familia. No hay rupturas. Cada año se reproduce en los años del futuro, en una rutina sin fin e interminable.
La falta de planificación anual con base a planes a mediano plazo; y por ende, la falta de evaluación de la educación nacional anualmente, tiene que ver, no sólo con los bajos niveles de desarrollo organizacional e institucional de los aparatos tecno-burocráticos que rigen la educación nacional, sino que también con los bajos niveles de desarrollo y organización de la ciudadanía, respecto a conocer, y, por ende, defender su derecho a ser informada y consultada, sobre los procesos sociales que afectan su presente y su futuro, como es el caso de la educación.
Es un círculo vicioso, en virtud del cual la ausencia de una cultura democrática basada en derechos impide a las mayorías ciudadanas exigirle a los órganos del Estado, información actualizada y cierta sobre los principales indicadores respecto a equidad y calidad de la educación, y éstos, al no ser interpelados, exigidos y obligados, no asumen como su deber rendir cuentas de su actuación a nadie.
3. Nuevas tareas para la Cgten (Anden)
y el FEDH-IPN
Ante esta situación, tanto la Confederación General de Trabajadores de la Educación (Cgten-Anden) y las demás organizaciones magisteriales, como las organizaciones civiles con vocación educativa conglomeradas en el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua, deben sumar a sus reclamos por una educación de calidad para todos y todas durante toda la vida en Nicaragua, sus exigencias por su participación directa en los procesos de diseño y aprobación de las políticas educativas del país, a mediano y largo plazo, y, por ende, en los procesos de formulación de las medidas y acciones y de distribución de los recursos anuales, y su participación también en los procesos de evaluación para conocer los niveles de logros de los objetivos propuestos anualmente.
La exigencia anual de las organizaciones magisteriales y civiles del sector educativo, para que el Ejecutivo y el Legislativo aumenten el presupuesto anual para la educación, cronológicamente, debe comenzar con exigir su participación en la formulación, aprobación y evaluación de las metas educativas anuales, sólo así será coherente la lucha por mayor presupuesto para financiar esas metas.
El año pasado, no fue anunciado ningún evento para evaluar el Año Escolar 2005, ojalá el señor ministro Miguel Ángel García quiera pasar a la historia de la educación de su país, como ayer lo hiciera José Antonio Alvarado con la convocatoria a la elaboración de un Plan Nacional de Educación, convocando en este mes de enero a las organizaciones magisteriales y a las del FEDH-IPN, a formular el último Plan Operativo Anual de la gestión del ingeniero Bolaños en el campo de la Educación Básica y Media, y a evaluar sus resultados en diciembre de 2006, dejando así como herencia, para quienes a partir de 2007 serán los responsables de dirigir la educación nacional, la sana costumbre democrática, de planificar y evaluar con todos, la educación nacional.