Opinión

La historia, Zeledón y Somoza García


Con referencia al artículo del señor Roberto Sánchez Ramírez, publicado en La Prensa del 3 de octubre, quiero en primer lugar saber si ese escrito es oficial de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, o es un escrito muy personal del señor Sánchez, el cual paso a puntualizar.
Queremos saber si en verdad esa guerra de “gala” perteneció a Somoza García –el uniforme de gala de la G.N. primero fue blanco, después azul con botonaduras doradas- pues, 49 años después de muerto Somoza, nos preguntamos: ¿Quién la “guardó” tanto tiempo y quién la facilitó al Archivo Militar? Es de suponerse que toda la ropa militar, civil y las muchas condecoraciones que inmerecidamente le impusieron a Somoza los serviles de siempre, más algunas otras concedidas por gobiernos extranjeros, quienes las guardaron fueron únicamente su familia y no creo que las hayan “regalado” como “suvenir” a los “adoloridos” amigos somocistas. ¿Quién puede garantizar que estas prendas son “legítimas”?
En cuanto al general Zeledón –General de “revuelta” y accidental- hay que tomar muy en cuenta que era el jefe de un Ejército “irregular”, el cual no tenía ni usaba uniforme alguno, ya que él mismo tampoco era militar, sino un civil armado y en guerra por circunstancias políticas conocidas. Por consiguiente, él nunca usó uniforme porque realmente NUNCA existió tal uniforme. En la foto que publicó La Prensa en esa misma fecha, vemos que el general Zeledón carece de “uniforme”, pues está vestido con “ropa corriente” y en vez de salir con su “sello y daga de plata” que “pertenecieron” a él, según el pie de foto, lo vemos muy tranquilo y natural con un machete corriente en su mano derecha y no con la “daga de plata” que nunca usó, mucho menos con las “3 estrellas” de su grado militar (…) ni las botonaduras metálicas del “uniforme” que ya explicamos nunca usó. ¿Cómo pueden probar lo contrario? No es verdad que el general Zeledón fue “emboscado” y asesinado por fuerzas del gobierno.
Es una verdad histórica confirmada por personas dignas de crédito e historiadores calificados que vivieron esos capítulos dolorosos de nuestra historia, que el general Zeledón derrotado en Masaya salió para Jinotepe –él creía que esta ciudad estaba en manos de sus tropas- y en el camino se encontró con una caballería enemiga del Gobierno, y en el enfrentamiento bélico, Zeledón pereció con otros que lo acompañaban. La equivocación o mala intención de algunos historiadores “parciales” han dicho y escrito que al general Zeledón “lo capturaron y asesinaron los yankees”, lo cual no es cierto, altera la verdad de los hechos y falsifica la verdadera historia.
En cuanto al documento o pergamino que efectivamente firmaron todas esas personas que aparecen en el mismo, no hay la menor duda que es legítimo –Novedades lo publicó- pero es incompleto, pues en él faltan muchas firmas de conocidos funcionarios del gobierno y algunos eternos diputados somocistas de Managua, Jinotepe, Masatepe, San Marcos, etc.
En cuanto a la muerte del doctor José M. Castillo Quant, es verdad que lo mataron cuando asaltaron su casa de habitación cuando él homenajeaba al Embajador de los EU en compañía de varios políticos amigos.
Al general Reynaldo Pérez Vega también lo mataron valiéndose de una bien montada “trampa” amorosa.
Cornelio Hueck fue ejecutado sumariamente por una guerrilla del FSLN.
Estos crímenes políticos han pasado a la historia como tales y nunca podrán justificarse. Entiendo que la historia debe narrarse imparcialmente apartando la pasión política para que resplandezca la verdad histórica y superar las contiendas fratricidas entre hermanos nicaragüenses.