Opinión

Insólito: la Policía sin gasolina


Es lamentable e irritante leer en los diarios capitalinos, las quejas que los jefes de la Policía Nacional hacen públicamente porque esta institución –la veladora del orden público que nos protege de la delincuencia feroz que se está dando actualmente como nunca en Nicaragua- se encuentra sin combustible para hacer su diario trabajo de vigilancia y persecución a los anti-sociales que proliferan en número y en crueldad manifiesta en grado alarmante.
Para todas sus actividades rutinarias, la Policía se moviliza en sus pocas unidades de transporte que, a decir verdad, no están debidamente apropiadas para transporte de personal, lo cual los expone peligrosamente al ir montados en el “filo” de las tinas de las camionetas y sin tener de donde “sujetarse” con grave peligro de caer al pavimento si se da un giro violento o brequeada repentina.
La labor preventiva y social de la Policía –lo vemos a diario en los canales de TV- es ardua, acuciosa y muy peligrosa, ya que en el momento menos pensado, los delincuentes armados de pistolas y aún rifles Ak, disparan a los policías y en algunos casos, han MATADO a más de un agente que, para mayor de males, son mal remunerados y muchos de ellos andan sin su arma de reglamento, lo cual es un caso INSÓLITO que sólo se da aquí en Nicaragua en donde todo está al “revés” y decimos irónicamente que “el plomo flota, y el corcho se hunde”.
No se puede alegar que “no hay dinero” para la necesaria gasolina, pues, sin éste elemento primordial, la Policía no podrá hacer completo su trabajo con grave peligro para la población civil que está quedando INDEFENSA ante la delincuencia.
Es irónico, irrisorio y da coraje saber que, sin justificación alguna y porque sí, los 91 diputados del Congreso a más de recibir un megasalario INDEBIDO y exagerado, todavía les “regalan” 200 galones de gasolina a cada uno con un total de 18,200 galones mensuales. QUÉ ZANGANADA. ¿Por qué ese privilegio? ¿Qué corona tienen estos señores para recibir esta “regalía”? Nuestra Policía carece del combustible necesario para su trabajo y protección a la ciudadanía, por lo cual esa gasolina deberá ser transferida a la Policía para su mejor funcionamiento y que, los mal llamados “Padres de la Patria”, que compren la suya. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Esto es urgente y no hacerlo es no querer a Nicaragua.