Opinión

Latinoamérica desigual


Con fecha 19 de setiembre pasado aparecieron en la prensa local declaraciones del señor Enrique Iglesias, de Uruguay, presidente saliente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de que Latinoamérica se ha convertido en “la región más desigual de la tierra”. Vomitó el señor Iglesias seguramente varias centenas de rollos de hilo negro cuando pronunció esas palabras, ya que él cumple precisamente 17 años al frente de esa poderosa institución regional. Veamos algunos datos de la misma.
El BID es un organismo que promueve préstamos, recursos no reembolsables, garantías, asistencia técnica y asesoramiento en políticas a países miembros en América Latina y el Caribe. Fue fundado en 1959 y es la más antigua y mayor institución de desarrollo del mundo. Las fuentes de ingresos del BID son aportes de los países miembros, préstamos, pagos de principal e intereses de créditos y fondos en administración. El capital ordinario del Banco es de 101,000 millones de dólares y puede otorgar préstamos anuales hasta por un monto global de 8,000 millones de dólares. Tiene 47 países miembros y los gobernadores son los ministros de hacienda o de finanzas y presidentes de los bancos centrales de los países adscritos.
A manera de ejemplo, la Comisión Económica para América Latina (Cepal), a través de su secretario general, José Luis Machinea, en declaraciones recientes dijo que América Latina y el Caribe no cumplirán la meta de reducir la pobreza extrema a la mitad para el 2015, como se estableció en las metas del milenio en la ONU. Además dijo que “la inequitativa distribución de la riqueza en la región ha sido el principal obstáculo para lograr avances”. La pobreza extrema –explicó- sigue siendo elevada en la mayoría de los países, donde 222 millones de personas viven en la pobreza y 96 millones, 18.6% de la población total, son indigentes. La excepción la constituye Chile, que sí ha logrado reducir la pobreza extrema a la mitad.
Otro dato importante, según el latinobarómetro, es que en la población latinoamericana y el Caribe han disminuido su confianza en la dirigencia política entre 1997 a 2004, de un índice promedio de 28% a 18%, entre los que destacan los países de México que bajó de 31 a 15%, Nicaragua de 30 a 11%, Bolivia de 20 a 7% y Ecuador de 16 a 6%. Esto quiere decir que sin partidos políticos fuertes y que funcionen, no es posible esperar que la democracia cumpla con su papel.
Volviendo a las declaraciones de Enrique Iglesias, agregó que la “desigualdad es un tema muy serio en la región. Impulsa a la gente a manifestarse en la calle”. No cabe duda que toda esta desigualdad emana de falta de dirigencia y de orientaciones políticas y eficaz y suficiente apoyo financiero a Latinoamérica, de la cual el BID tiene una corresponsabilidad, porque entre las principales críticas que se han hecho a la prolongada administración de Iglesias ha sido la lentitud en que esa institución está absorbiendo los cambios y los incrementos en las demandas de la región, máxime que la institución ahora es también asesor político de los gobiernos de la región. Ha habido demasiada selectividad y criterios de banca privada en muchas operaciones que el BID ha denegado o tiene encarpetadas para mejores tiempos (?) y oportunidades. Aún así tuvo el empacho de manifestar que en las últimas dos décadas “ha habido algo de progreso en las reformas del Estado, y que económicamente la región se ha abierto más al mundo”. Se requiere tener los pies puestos en otra parte para hacer estas improcedentes afirmaciones, dada la realidad de Latinoamérica y del Caribe que lastimosamente se ha vuelto el estribillo de los foros internacionales.
La realidad indica confirmando la impresión que América Latina es mucho paquete para el BID, o es que se necesitan varios BID para impulsar debidamente la región más el Caribe. O tal vez puede ser que el desarrollo más que planificado sea dosificado.
Ahora bien, Iglesias será sustituido a partir del primero de octubre por el colombiano Luis Alberto Moreno Mejía, quien ha anticipado que combatirá la pobreza en la región durante su mandato de cinco años. Iglesias pasa a ocupar la titularidad de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), organismo con quien se pretende que logren mayor acercamiento España, Portugal y Latinoamérica, idea emanada en la cumbre de Costa Rica en noviembre pasado.