Opinión

Marchas blancas y días oscuros


Marchas Blancas

Hace varios meses, las calles de Managua fueron testigos de cómo un puñado de millares de nicaragüenses demostraron ser capaces de protestar sin bandera política (?). Sin embargo, varios meses después, esas marchas han dejado en el imaginario popular del nicaragüense la visión concreta de cuál fue la bandera política que sirvió de causa común para unificar a los ciudadanos a protestar.
Las “marchas antipacto”, a como fueron presentadas a la opinión pública nacional e internacional, no pudieron sin embargo ocultar su verdadera intencionalidad al resto del país, puesto que siempre sus organizadores y promotores contaron con el patrocinio de la Banca y los medios grandes de la comunicación, lo que evidentemente definió ante la mayoría de la población la verdadera bandera que éstos defendían y promovían e incluyendo a los sistemas de información del Canal 2, Canal 8 y La Prensa.
Los sectores populares reaccionaron, aunque tarde, pero con humor y fantasía y las bautizaron como las “marchas blancas”, pues más con cierta “gentileza” que con inteligencia los promotores de las protestas “antipacto” no abordaron jamás realmente la problemática social y económica de la nación, sino que resolvieron acusar al “pacto de los caudillos” como el causante nefasto de todos los daños que Nicaragua tiene que hacer frente todos los días.
Pero jamás en los discursos, declaraciones y comunicados de los organizadores en su mayoría integrados por ex miembros de partidos políticos y de antiguos gobiernos y de sus promotores jóvenes hijos o familiares de los primeros, hubo alguna alusión al intervencionismo histórico que la embajada USA ha estado haciendo en Nicaragua o contra la cada vez más viento en popa intromisión de la Unión Europea en nuestros asuntos políticos. La aparente bandera azul y blanca de las “marchas antipacto” de esa manera fue groseramente ultrajada desde su inicio.
Pero la actitud antinacional o ceguera política de los dirigentes de las “marchas blancas” fue más allá que los intereses de la nación al considerar como nuevo caudillo centroamericano a Enrique Bolaños y el más auténtico demócrata de Nicaragua, no obstante, es precisamente Bolaños quien ha “congelado” el pacto de los caudillos hasta enero de 2007, al establecer un nuevo acuerdo o pacto político (Bolaños-Ortega) en aras de la “gobernabilidad del país”, pero dejando sin su más atractivo discurso de convocatoria a los organizadores de las “marchas blancas”.
Sin embargo, tanto el ejecutivo como los organizadores de las “marchas blancas” e incluyendo a los grandes medios de comunicación, como el Canal 2, Canal 8 y La Prensa, todos ellos guardan un sospechoso silencio ante la intervención de la embajada USA en Nicaragua, que con Trivelli a la cabeza se ha convertido en poco tiempo en el gran dedo de la política nicaragüense sustituyendo de esa manera a los “caudillos del pacto”.

Días oscuros
Mientras algunos sectores sociales de la población nicaragüense han sido realmente bombardeados por una artillería publicitaria, que siempre ha presentado a las marchas como el renacimiento de una batalla democrática y transparente, con el único propósito de que la ciudadanía las apoyaran, pero precisamente han sido los días oscuros que cotidianamente vive la mayoría de los nicaragüenses los que se han encargado de mostrar todo lo contrario. En ninguna de las “marchas antipacto”, efectuadas en Managua y los departamentos, la bandera de la reivindicación social y económica de las mayorías ha sido levantada por los organizadores.
La pobreza, el desempleo, el deterioro del nivel de vida, la ausencia de los servicios básicos para la sobrevivencia de la ciudadanía como son el agua en los barrios populares o el costo de la energía, porque la población se encuentra manos arriba al no poder cancelar tarifas que superan las de sus ingresos si es que los tienen. La canasta básica en una constante estampida de precios cada vez más altos, en fin todo el universo de los elementos vitales para que la mayoría de los nicaragüenses sobrevivan con cierta dignidad, que con el paso o el peso de los años se han transformado en días oscuros, nunca han ocupado el centro del discurso de los líderes de las "marchas blancas".
La nueva marcha realizada en Juigalpa puso en relieve la ausencia de convocatoria popular. Los sectores mayoritarios de esa región del país brillaron, porque no acudieron a como esperaban los organizadores llegados desde Managua,, pues cada vez se le hace difícil a los nicaragüenses comprender un discurso que ignora las necesidades sociales de muchos barrios de la capital como son las de pasar semanas o meses sin agua. O sin la energía eléctrica o sin empleos o con hospitales sin medicamentos o con el servicio médico en huelga o con los maestros en paro casi permanente o con la delincuencia en crecimiento o con la seguridad ciudadana sin protección; en fin todo un arco iris que en vez de iluminar los días en nuestro país, las "marchas antipacto" los han convertido en "días más oscuros".
Pero la expresión más significativa del fracaso de la marcha en Juigalpa fue proporcionada por los canales de televisión 2 y 8. Ambos noticieros rivalizaron en su espacio informativo al convertirse los reporteros R. Zúñiga, A. Espinoza, E. Vega, el domingo 20 de noviembre, en verdaderos portavoces de la marcha e intentaron primero en justificar la convocatoria en Juigalpa, luego minimizaron la poca asistencia de la población y finalmente los mismos periodistas, hicieron las mismas preguntas a los mismos líderes elitistas, para obtener las mismas respuestas. En fin todo siempre lo mismo, al igual que los días oscuros de la mayoría de los nicaragüenses.

Reparto San Antonio, Managua. Dic/2005.