Opinión

El momento de la izquierda en América Latina


A la salud del Dr. Gustavo Adolfo Vargas, destacado intelectual nicaragüense

El reciente triunfo electoral del indígena aymara y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Bolivia, Evo Morales, confirma la tendencia ascendente del triunfo político electoral de las fuerzas políticas de izquierda o progresistas en América Latina, lo que poco a poco ha generado un nuevo mapa político en la región y avances en la correlación política frente a la política de Estados Unidos en el continente.
Dicha tendencia predomina en América del Sur con la existencia de gobiernos de izquierda o gobiernos de alianzas en que son hegemónicas las fuerzas de izquierda o progresistas, que unen partidos políticos de izquierda, sectores populares y nacionalistas. Estamos hablando principalmente de Venezuela, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y ahora Bolivia. Peso importante tiene la izquierda en Ecuador y Perú, que en el corto plazo pueden inclinar la balanza política definitivamente a su favor. En Chile podría reafirmarse el triunfo de la izquierda, con probables resultados favorables de Michelle Bachelet en segunda vuelta.
En el caso centroamericano –aunque el mapa político no es igual al de América del Sur- es innegable la presencia y peso político importante que tienen las fuerzas de izquierda a nivel del poder legislativo y municipal, y en los movimientos sociales. También se destaca el gobierno nacionalista de Martín Torrijos, en Panamá, y las altas probabilidades de alcanzar el gobierno nacional en el corto plazo por parte del FSLN en Nicaragua y el FMLN en El Salvador.
En el caso de México es altamente probable que el próximo presidente de ese país sea Andrés Manuel López Obrador, el cual es candidato de la principal fuerza política de izquierda en México que es el PRD, y que se encuentra adelante en las preferencias electorales de los votantes mexicanos.
En el caso caribeño, aparte de Cuba que sigue siendo junto a Venezuela el principal referente de gobiernos de izquierda en el continente, es importante la presencia de la izquierda en el caso de República Dominicana y Haití, que en el corto plazo podrían ubicarse en una favorable situación de poder político en dichos países.
El repunte de la izquierda en los últimos ocho años en la mayor parte de América Latina se explica por varios factores y principalmente es el resultado de la perseverancia de los partidos o movimientos políticos de izquierda en sus luchas en cada país, pero también es la respuesta o la búsqueda de alternativas a la crisis y fracaso del modelo y políticas neo-liberales aplicadas por la burguesía y oligarquía en la región desde los años 80 del siglo XX, quienes asumieron acríticamente o les impusieron el llamado “Consenso de Washington”, que ha sido en el continente la base filosófica y política de dicho modelo.
Los años 80 trajeron aparejada en América Latina dos procesos: en lo político la llamada “apertura democrática” y en lo económico las políticas de ajuste estructural o neoliberales. La apertura política fue positiva, ya que implicó, en lo fundamental, - a excepción de Chile que se logró hasta 1990 con la derrota de Pinochet- el triunfo contra los gobiernos autoritarios, dictatoriales o militaristas en varios países y el paso a la vía electoral y cívica en la lucha electoral que impuso una nueva tendencia, que tuvo signada por la aceptación o reconocimiento de la participación de los partidos o fuerzas políticas de izquierda en mejores condiciones para la lucha electoral y por el poder.
Pero en lo económico-social la región retrocedió principalmente producto del neoliberalismo expresadas en las políticas de privatización, del abandono de las políticas de protección del Estado, de la desnacionalización de la economía, de la imposición de las transnacionales y de los organismos financieros internacionales, decrecieron vertiginosamente las oportunidades y los derechos sociales, que han convertido a América Latina en las dos últimas décadas en una de las regiones más pobres y desiguales del mundo.
Si la apertura democrática conquistada por la lucha de las fuerzas de izquierda o progresistas dio un espacio fundamental para la acción de éstas en condiciones más favorables y si el neoliberalismo en cada país y en toda la región no ha resuelto los problemas fundamentales de los sectores sociales mayoritarios, dichas condiciones objetivas y subjetivas han permitido articular alternativas tanto desde los movimientos sociales como desde las fuerzas de izquierda, que han adquirido nuevas experiencias y visiones en su accionar en las dos últimas décadas.
La izquierda en ascenso en América Latina no es totalmente homogénea en términos políticos e ideológicos, gobiernan o hacen oposición relevante de las fuerzas más moderadas hasta las más extremistas, con distintas agendas políticas específicas. Sin embargo, hay muchos puntos en común como la lucha contra el neoliberalismo y por tanto la recuperación del papel protector y promotor del estado en lo económico y en lo social, la recuperación o protección de los recursos o bienes nacionales y su papel digno y crítico frente a los organismos financieros internacionales; la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.
La búsqueda de articular una alternativa a los tratados de libre comercio, particularmente el promovido por los Estados Unidos con la llamada Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), proyecto que pretende la hegemonía política de los Estados Unidos y la hegemonía económica de sus transnacionales, a costa de la economía y de los recursos naturales del continente. En ese sentido, hay un proceso de búsqueda alternativa que permita la cooperación y las relaciones económico-comerciales más equitativas y justas. La idea más avanzada es construir la Alternativa Bolivariana para las América, conocida como ALBA.
No es casualidad que la plataforma programática que ha llevado a Evo Morales a la Presidencia de la República tiene como sustento una agenda de protección y recuperación de los bienes o recursos naturales como el gas y el petróleo en beneficio del interés público, la lucha contra las políticas neoliberales y por tanto contra la pobreza y la desigualdad, particularmente ha reivindicado la representación de los intereses de los sectores históricamente excluidos y discriminados en la historia de Bolivia como los indígenas, de los cuales es un genuino representante.
Los sectores derechistas del continente han calificado el triunfo de gobiernos progresistas o de izquierda en América Latina como gobiernos “populistas”, tratando de descalificar la orientación de dichos gobiernos. Sin embargo, no reconocen que el triunfo de estos gobiernos que llaman populistas, ha sido producto del apoyo mayoritario del pueblo en la búsqueda de soluciones que los gobiernos y sectores de derecha –mayoritariamente pro-estadounidense- no han podido resolver.
En los dos últimos siglos, el continente americano ha experimentado distintas olas de cambios o momentos revolucionarios relevantes como la lucha por la independencia, por la modernización del Estado, por la democratización social y política, la lucha contra la dependencia y las dictaduras, y hoy contra el neoliberalismo y la inclusión social. Y como en otros momentos ojalá se logren nuevos productos sociales, económicos y políticos que lleven a nuestras naciones y sociedades a situaciones decentes y dignas.
El hombre, las sociedades, siempre han buscado soluciones y propiciado cambios para mejorar sus condiciones de vida. En el caso de América Latina hay una oportunidad histórica para que las fuerzas de izquierda o progresistas demuestren su vocación de cambio y contribuyan a la búsqueda de soluciones a los graves y profundos problemas que padece la mayoría de sus habitantes y logren equilibrar las relaciones interamericanas, signada hasta el momento por el hegemonismo estadounidense.

Cientista social e historiador. Catedrático universitario.