Opinión

Una operación de ingenuos


Ingenuos, descuidados, inocentes, sorprendidos, en fin MI POBRE ANGELITO NICA, así podría titularse la obra realizada por profesionales del derecho que en años de estudio y práctica judicial, “no saben” que un proyecto de sentencia es exactamente sólo eso: Un proyecto y nunca el equivalente a una sentencia.
En definitiva, el caso de los 609 mil dólares fue y es una verdadera operación, pues en ella actuaron una NO sabida cantidad de profesionales del derecho y otras hierbas… en las que todos y todas coincidieron en el mismo “error y descuido”, pues nunca leyeron que desde el inicio de la operación de “rescate de un halagador botín”, estaban frente a un simple papel de intención donde no cabía fe notarial alguna para buscar y obtener propósito lícito alguno.
Qué ingenuo el magistrado Rogers, cómo fue sorprendido por unos ingenuos visitantes, que se anunciaron ante otros ingenuos funcionarios que previamente preguntan el interés de visitar a cualquier magistrado o magistrada. Ingenuo y pobrecito el magistrado Argüello, sorprendido por profesionales que lo manipularon a tal punto que “inocentemente y de buena fe” les facilitó la idea de sentencia, costumbre poco conocida, porque de lo contrario ahora podremos establecer jurisprudencia con los proyectos de sentencia que quizás ese honorable magistrado nos facilite a todo el público litigante, ya que supuestamente eso es común en el Poder Judicial.
Qué ingenuos los magistrados que se consideran traicionados en su amistad, que firman proyectos de sentencia confiados en la amistad y no en el deber indelegable de impartir justicia sobre la base de lectura elemental de lo que se conoce, para resolver conforme a la Constitución Política y la Ley, y no conforme al grado de amistad entre magistrados.
Qué ingenuo, pero súper diligente, el Magistrado Presidente de la CSJ que destrabó con su firma la salida del dinero en el banco. ¿No leyó ningún antecedente que justificara legal y en derecho lo que estaba liberando? Ingenuamente confiaba en su amigo magistrado.
Cuánta ingenuidad junta en el mismo momento y en la misma sintonía. ¿Existe tanta ignorancia en una operación que termina con el rescate de 609 mil verdes, sin que nadie se haya percatado ni opuesto con rotunda vehemencia…?
Estoy ingenuamente sorprendido de la cantidad de inocentes y pobres angelitos que nos imparten justicia, la cantidad de colegas que la consiguen sin saber de derecho, pero dando en el blanco ingenuamente. ¿Acaso tengo que estudiar y saber más derecho para demostrar que me asiste la razón…? Según la Universidad de Ingenuos y Sorprendidos, NO BASTA CONOCER Y SABER DERECHO, sino hacerse el angelito y sorprenderás a tu contrario dándole atol con el dedo.
Los señores del Parlamento que nombran y no destituyen, el Ministerio Público que NO observa delincuencia en el asalto sin metralleta. En fin, la clase política que controla a los controladores, hasta ahora no nos da señal alguna para poner en su lugar a los descarados implicados y solo ratifican la pantomima que “parte la vida” a los que cumplieron misión abajo, para mantener a los de arriba.
Es evidente que desde hace rato nos tratan así por nuestra cultura de sometidos, los inmunes e impunes se atienen a que aguantamos toda la mugre que nos hacen. Los encargados de hacer cumplir la ley, hacen cualquier barbaridad contra ella, por eso estamos gobernados por el descaro. Para el latrocinio que cometen los de allá arriba, supuestamente no hay procedimiento para investigarlos, pero para perseguir a la delincuencia de los barrios, no importan los procedimientos. ¿Usted ha visto cómo impunemente la policía invade domicilios y captura masivamente sin orden judicial? Entonces… frente a la ofensa pública con que actúa el poder ¿cómo vamos a proceder nosotros y nosotras?
En todas partes del mundo hay corrupción, pero también hay un poquito de decencia; en otros países por menos la decencia renuncia porque si no te destituyen o te vota la sociedad en ejercicio de su ciudadanía, esta última es la que necesitamos construir en Nicaragua. En mi caso, al menos me he propuesto soñar todos los días para actuar con el deseo de ser antes que abogado un ciudadano honrado, a lo mejor empezamos por no ofrecer mordida al policía cuando hacemos una mala maniobra y el agente nos insinúa otra forma de arreglo. Si todas y todos los que litigan paran en 30 al secretario que te pide “algo” para que camine el expediente y al Juez para concretar una decisión judicial, además de denunciarlos, seguramente las hormiguitas le contarán a los que soñaron y entregaron su vida, que su causa para alcanzar una patria libre y en justicia no fue en vano.