Opinión

Mala calaña


Domingo 4 de diciembre: Sobrino confiesa y agrega detalles de “cuento chino”, asegurando que la violó y mató (anciana de 70 años) porque fue obligado por desconocidos. Miércoles 14 de diciembre: Sadismo con hermanas ancianas (84 y 76 años), garroteadas para robarles 30 córdobas. Jueves 15 de diciembre: Anciana de 102 años asesinada en su casa, y sospechas recaen sobre un hijo y una nuera.
Podría mostrar muchas más noticias de este tipo, pero he decidido referirme únicamente a las noticias relacionadas con víctimas mayores de 70 años y por coincidencia mujeres, que reflejó END en los primeros días de diciembre del año en curso. Omití otras acciones atroces como asesinatos diversos y violaciones. También omití noticias de personas recién salidas de prisión que antes de una semana estaban delinquiendo nuevamente.
Pero, volvamos a las ancianas. Los hechos y la sangre aún están frescos. Las vecindades respectivas están conmocionadas y los familiares de las víctimas muertos en vida. Les parece mentira que se pueda actuar con tanta saña y sadismo con ancianas indefensas. ¡Qué canallada! ¿Y qué sucederá dentro de cinco o diez años, cuando expedientes de más y más asesinatos se amontonen en los juzgados? ¿Se habrán olvidado estos crímenes de ahora? ¿Ocurrirá nuevamente, que por un “errorcito” de procedimiento, las y los asesinos atroces puedan ser liberados sin cumplir la totalidad de su condena?
Lo que les sucedió a estas ancianas se está volviendo algo rutinario. Igual sucede con las noticias de víctimas masacradas por pandillas asesinas. Se corre el riesgo de que un día tales acciones se vean como algo “normal” y nos sigamos reconfortando con la idea de que somos el país más seguro de Centroamérica.
Policía, jueces y ministerios de Estado: mano dura con ellos. No permitamos que violadores, asesinos y gente de mala calaña sigan asesinando personas inocentes. Peor aún, no permitamos que después de unos años, los “mala calaña” se disfracen de corderos y niños de buena conducta, para burlarse del dolor y sufrimiento de hijos, madres, hermanos y amigos de las víctimas. Ayer ocurrió a otros, mañana puede ser a usted, puede ser a mí.
Todavía guardo en mi memoria las decenas de veces que llegué a la farmacia La Salud, para hacer mis compras y “volar lengua” un rato, con mi amigo y compañero de ideales Douglas Guerrero. Todavía lo veo sonriente y solícito atendiendo a sus clientes. Él fue una víctima de la mala calaña. Nunca imaginé una muerte tan cruel para una persona tan noble, fraterna y trabajadora como Douglas. Aún me parece mentira.
Según las noticias de hoy. El ejecutivo se apuntó un cien al vetar parcialmente la lista de indultos aprobada por la Asamblea Nacional. ¡Que bueno que escuchó el clamor de las familias de las víctimas y la demanda de la sociedad en su conjunto! Ojalá dentro de unos meses no se repitan esos “errorcitos” que tanta angustia causan a las familias dolientes.
No dudo que personas privadas de libertad por haber cometido actos impulsivos o torpes, puedan regenerarse. Pero, que se regeneren quienes planifican y ejecutan acciones abominables como las sufridas por las ancianas en referencia y Douglas Guerrero… perdonen, pero tengo serias dudas.
Chiquilistagua
22/12/05