Opinión

Las elecciones primarias


El próximo 12 de enero el Movimiento por Nicaragua introducirá ante la Asamblea Nacional una iniciativa de ley de elecciones primarias con el objetivo de que en nuestro país cada partido político se encuentre obligado a escoger a sus candidatos a puestos de elección popular a través de comicios primarios abiertos, en los que la población en general decida quiénes serán éstos, no importa si simpatizan con esta organización política o no.
No puedo dar fe del carácter neutral del Movimiento por Nicaragua, ya que en los últimos meses se han visto de forma activa envueltos en esfuerzos por unir a los partidos de derecha, incluyendo al PLC, protagonista del pacto del cual se pronuncian en vehemente oposición. A pesar de esto, confío en sus buenas intenciones de fortalecer la democracia nicaragüense.
Una vez aclarado eso, tengo que confesar que estoy en desacuerdo con la propuesta del Movimiento, ya que no encuentro ningún motivo por el cual un partido político tenga que ser coaccionado a efectuar elecciones primarias abiertas al electorado nacional. Incluso, me parece incongruente que las candidaturas presentadas por un partido dependan del criterio de electores que no necesariamente sean simpatizantes de éste; y que a su vez puedan elegir a los candidatos de una y otra organización, no importando qué tan antagónicas éstas sean entre sí, o si en realidad dicho individuo coincide en ideas con ellas, o si al menos va a votar por los candidatos que eligió en las primarias el día de los comicios oficiales. Este tipo de fenómenos podrían lesionar gravemente, y hasta hacer desaparecer, la institucionalidad e identidad ideológica de los partidos políticos.
Del mismo modo, opino que la realización de elecciones primarias abiertas en nuestra coyuntura política podría prestarse a conspiraciones de parte de los partidos más organizados hacia los incipientes. Con esto me refiero, a que el FSLN o el PLC podrían orientar a sus bases ir a votar a las primarias de sus respectivos rivales doctrinarios, para evitar que fuesen electos los candidatos que podrían restarles más votos al momento de las elecciones nacionales. Recordemos que la participación presentada en las elecciones primarias que se han efectuado hasta el momento en nuestro país ha sido baja, por lo cual sus resultados podrían ser dirigidos a través de este tipo de complots, e inclusive la compra de votos.
Por mencionar un ejemplo, en Estados Unidos las elecciones de candidatos son generalmente celebradas a nivel interno de los partidos políticos, con la participación de un número limitado de oficiales y afiliados. La Corte Suprema de esta nación ha resuelto que al exigirle a un partido realizar elecciones primarias abiertas, estaría violentando el derecho de asociación que una organización tiene para promover candidatos que comparten sus opiniones políticas. Con esto no quiero decir que piense que el modelo electoral estadounidense sea el ideal, ya que considero como democracia imperfecta que el candidato que reciba más votos pierda, a como sucedió en las elecciones presidenciales de 2000, gracias al sistema de los votos electorales.
Creo con gran convicción, que para que haya democracia en un país debe haber primero democracia dentro de los partidos políticos. Lo cual significa que los candidatos que cada organización presente deben contar con el apoyo de sus militantes, sus estructuras y sus dirigentes, no existiendo obligatoriamente un mecanismo único para lograr esto.
Por otro lado, si un partido político considera segura la realización de elecciones primarias abiertas, éste se encuentra en todo su derecho de llevarlas acabo. De la misma manera, si éstas están contempladas dentro de sus estatutos, a como es el caso del FSLN (aunque sean viciadas), dicha agrupación está forzada a realizarlas, o al menos debe tener la decencia de eliminarlas de su reglamento por respeto a sus electores, a pesar que dicha acción tenga nombre y apellido.
A manera de consejo, me gustaría expresarle al Movimiento por Nicaragua que en aras de contribuir con la democracia de nuestro país, no debería pretender imponer un método de selección para los candidatos que cada partido político presente, ya que es el pueblo el que decidirá al momento de las elecciones si vota por ellos o no. Más bien, debería procurar que los abundantes recursos económicos que destinarían a las primarias, sean mejor canalizados hacia la capacitación de fiscales y demás gastos de defensa del voto que tanta falta harán en las próximas elecciones a las fuerzas no pactistas, y que es lo que en realidad garantizará la democracia del proceso, al velar por que sean electas las personas que los votantes designen con su sufragio.
*Ingeniero Industrial
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