Opinión

Debate de candidatos


Elecciones primarias o no, lo cierto es que la decisión acerca de quiénes serán los candidatos a la presidencia el año próximo parece estar tomada definitivamente, y si no, al menos perfilada de una manera bastante clara. Hubiese sido ideal que ello fuese el resultado de unas primarias en el sentido que se ha estado poniendo de manifiesto recientemente, pero esto es un deseo que se estrella con la cruda realidad en la que vivimos.
Así las cosas, creo que los nicaragüenses tenemos al menos el derecho de saber qué es lo que piensan quienes quieren gobernar nuestros destinos durante los próximos cinco años. Si de una y otra parte se pone de manifiesto que los candidatos son ideales por poseer características que nos llevarán al desarrollo social y económico, al fortalecimiento de las instituciones, al combate a la corrupción, etc., ello significa que para poder elegir, debamos tener la oportunidad de comparar.
Y para ello sirven los debates de candidatos. El pueblo nicaragüense se merece la oportunidad de ver en acción las publicitadas dotes de líder de una y otra parte del espectro político. Después de todo, si esto en lo que estamos ahora se llama democracia, creo que el debate es una parte fundamental. Tenemos derecho a saber qué piensan, cuáles son sus motivaciones, alternativas, vías de solución a los problemas que nos aquejan, qué piensan hacer para resolverlos y, sobre todo, por qué uno es mejor que el otro.
Pongamos en la palestra este debate y tomemos en consecuencia decisiones y pareceres. Que no nos cuenten más lo buenos que son. Que nos lo demuestren. Convénzannos de que debemos votar por ustedes, pero como resultado de un proceso en el que se evidencien su actitudes y sus aptitudes para manejar este país y gobernar nuestro futuro.
Entonces, si queremos evidenciar que Nicaragua es una democracia, que los próximos candidatos a presidentes debatan públicamente a través de los medios de comunicación cuáles son sus propuestas, y por qué la propia es mejor que la del contendiente.
Así tendremos la oportunidad de ver si es cierto aquello que con tanta publicidad nos quieren vender. Lo cual es lógico: si hasta para comprar la fruta en el mercado comparamos precio y calidad, qué más cuando se trata de elegir presidente, ¿o no?
balladares@usal.es
Nápoles, 22 de diciembre de 2005.