Opinión

La parte triste de la Navidad


Si se habla en los medios de la pobreza en el mundo o en nuestro país en Navidad, lo más probable es que se nos acuse, por un sector de la ciudadanía, de inoportunos, anti religiosos, politiqueros baratos y aguafiestas.
Pero la verdad es que la brecha entre millonarios y pobres cada día insólitamente se abre más.
Se quiera o no, la misma historia religiosa nos recuerda la pobreza en que nació el Niño Dios. Perseguido por los poderosos de Jerusalén paniaguados del imperio de turno, Roma.
Sin embargo, este hecho, el nacimiento en Navidad, viene siendo acorralado por el bonachón Santa Claus, proveniente de una cultura social que no es la nuestra.
La Navidad es cada día menos espiritual, la idea que va predominando es la mercantil, consumismo.
Y fíjese que en medio de tanta pobreza, la Navidad es asociada a comidas opíparas y regalos. Hablar de Navidad es hablar de eso y de otras delicadezas al sabor.
Ya no se puede esconder que la Navidad es, además de alegría, angustia para las mayorías. ¿Imagina usted cómo pasan la Noche Buena los habitantes de los cinturones de miseria en las diferentes ciudades? ¿Y por qué creen ciertas personas que debemos esconder este dolor humano?
¿Cuántos cristianos vamos a visitar los tugurios y cenar con los cristianos paupérrimos? Hecho que Dios miraría con buenos ojos.
¿Por qué el hablar de la miseria de los pueblos en Navidad tiene que ser calificado de cursilería social?
Ahí está esa gran mancha creciendo. Ahí está la crueldad de este mundo. ¿Le vamos a echar la culpa al diablo, al infierno?
Y fíjese, ni siquiera hay mucha esperanza, porque todos los cálculos indican que cada año los pobres del mundo aumentarán por millones. ¿Qué hacer para detener esa brecha pornográfica y pecaminosa? Deseamos que en esta Navidad hagamos un tiempito para reflexionar en torno a los millones de pobres.
A propósito de pobres, cuando llegué a incorporarme al staff de redactores del diario La Prensa observé que el poeta Pablo Antonio Cuadra, director junto con el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, mandaba dos meses antes de Navidad a buscar a las familias más pobres en los cinturones de miseria que comenzaban a formarse en torno a Managua, hace cuarenta años.
PAC evaluaba los casos reportados y escogía siete o más, y el 24 de diciembre una delegación llevaba a esos hogares dinero, canastas navideñas, regalos y sobre todo abrazos cariñosos.
De un lado, PAC era criticado por un sector de la sociedad diciendo que le estaba ayudando indirectamente a los revolucionarios y que era de mal gusto estar hablando de cosas tristes en los días que son de Noche Buena, paz, recogimiento, de alegría familiar y oraciones.
En el otro extremo, le recordaba que ya no eran tiempos de caridad, sino de solidaridad humana. Una vez el poeta Cuadra reunió a los redactores y les preguntó quiénes querían participar en un concurso en el cual sería premiado el trabajo periodístico más humano que se escribiera sobre la pobreza y la desesperanza en los días navideños. Uno de los que se anotó fue el licenciado Agustín Fuentes, de los mejores reporteros de su tiempo, cazador de noticias. El concurso era interno, no recuerdo en este momento el monto del premio en metálico. Lo ganó Agustín Fuentes, después fundador de Radio Noticias y quien también fue un competente editor.
Nunca se me olvidó una parte del reportaje donde aparece una corta entrevista con un niño pobre, de esos que salen de pronto en las desoladas calles, con las cejas encapotada, y una lánguida mirada.
-¿Qué le vas a pedir al Niño Dios?
- Nada, Nada, Nada, contestó el niño.
- ¿Por qué nada?
- Porque nunca me ha traído nada el Niño Dios, respondió el niño.
Deseamos alegría en esta Navidad a todos aquellos que tengan la dicha de celebrarla junto a sus familiares, aunque sea compartiendo un pedazo de pan. Deseamos que haya paz en los corazones y reflexión para dar lo mejor de nosotros el próximo año en pos de una mejor sociedad.
*Decano de la Facultad de Periodismo de la Uhispam
trejosmaldonado@yahoo.es