Opinión

Las fauces en Costa Rica, pero la cola en Nicaragua


Los culpables de lo que le está pasando a los nicaragüenses en Costa Rica, en primera instancia, son los distintos gobiernos que han empobrecido tanto a nuestra gente que se ha visto forzada a emigrar a los países vecinos y a hacer lo que sea para sobrevivir, porque en nuestra tierra, la elite política nos ha desplazado.
Seamos honestos y comencemos por casa. Qué necesidad tiene un nicaragüense de ir a esclavizarse a Costa Rica si aquí tenemos un país rico en recursos naturales y marítimos. La respuesta es que este país es prisionero de los políticos, un país que fue próspero en tiempos del dictador es ahora un territorio de miseria en el que la gran mayoría no tiene oportunidades.
Qué bandera de dignidad podemos alzar en la región si no tenemos ni tela para esa bandera; esa es Nicaragua, existirán más hermanos asesinados en Costa Rica, más niñas que se fueron de empleadas y que ahora son prostitutas, niños de nicaragüenses que ahora viven como gitanos en pueblos en los que son rechazados. Tenemos gobiernos que son responsables de nuestras miserias y que ahora sus líderes se mueven por las calles de Managua en grandes camionetas de 50 mil dólares y que prometen el cielo y la tierra.
Lo primero que deberían hacer es cumplir como empleados de nuestro pueblo y elevar el nivel de vida del nicaragüense de manera que no tenga que ser empujado al exilio. En los mordiscos de los rottwaillers iban incluidos el odio xenofóbico de los ticos, pero también, y admitámoslo, el olvido, la negligencia y la arrogancia de los pseudocaudillos que ahora ya no saben de pobrezas y se dedican a robar sin la menor vergüenza.
Antes de marchar a Costa Rica y recuperar Guanacaste, como muchos quisieran, en una lógica reacción ante tanta barbarie, deberíamos marchar a Managua y retomar nuestra dignidad nacional tantas veces mancillada; acabar con los pactos y los sabandijas que se han robado nuestros sueños y nuestra democracia, hay que acabar con los traidores del pueblo que tienen secuestrado a nuestro país y no lo dejan prosperar. Y como acto final echarles a ellos a los rottwaillers. El perro que destroza a nuestros nacionales tiene sus fauces en Costa Rica, pero es en Nicaragua donde tiene la cola.
Es fácil decir “vamos a invadir a los ticos”, pero nadie se atreve a resolver nuestra crítica situación nacional. Salvemos a Nicaragua y no esperemos que unas elecciones nos vayan a resolver todo; son los políticos nicaragüenses, los que hicieron el pacto, los que se roban las ayudas, los primeros culpables; a ellos hay que pedirles las cuentas. Hagámoslo ya, antes que los perros se coman a todos nuestros hijos. Y después pensemos en El Guanacaste.
*Licenciado en Letras de la UCA. Residente en
Montreal, Canadá.
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