Opinión

El temor de Daniel


Mucho se ha hablado durante los últimos meses acerca de quién es más fuerte dentro del sandinismo, Daniel Ortega o Herty Lewites. Hay quienes dicen que Herty es “un advenedizo en la política nacional”, “un fenómeno capitalino”, y que Ortega fácilmente lo supera en la preferencia de sus correligionarios debido a su “gran arrastre y liderazgo” en el FSLN. Si esto en realidad es así, entonces que alguien me explique el temor de Daniel.
Se nota a todas luces que Ortega ha hecho y hará todo lo que esté dentro de sus posibilidades para evitar medirse en elecciones ante Herty Lewites, sean éstas primarias o nacionales. Su obsesión por alcanzar la Presidencia de la República y su temor de ser derrotado por un sandinista abrumadoramente más popular que él, lo han llevado a violar los estatutos del FSLN, desconociendo las elecciones primarias dentro del partido como método de selección del candidato a Presidente y autoproclamándose de manera totalitaria como candidato presidencial por quinta ocasión consecutiva, en visible actitud paranoica, cuando faltaban 20 meses para la celebración de los comicios.
Igualmente, inventó la figura de “baja deshonrosa” dentro del Frente Sandinista, una organización política y no militar, para así expulsar a Lewites del partido por el simple hecho de ser el preferido de las bases sandinistas y el electorado nacional. Éste fue un plan contingente para intentar deslegitimar al ex alcalde como sandinista y evitar que continuara socavando las bases e impulsando un proceso de relevo dentro del partido.
Además, a consecuencia de las aspiraciones presidenciales de Herty, la posición de la cúpula orteguista acerca de su gestión edilicia repentinamente se tornó de elogiosa a condenatoria; y han venido sembrándole acusaciones en los juzgados, claramente dominados por Ortega, para así sacarlo del juego electoral en confabulación con sus colegas danielistas de la CGR, CSJ y CSE.
Habiéndosele cerrado los espacios dentro del FSLN, Herty al lado de los integrantes del Movimiento de Rescate del Sandinismo, no tuvo más opción que emprender un nuevo proyecto político, que se ha transformado en la Alianza Herty 2006, a través de la cual sigue liderando las preferencias del electorado y ha logrado atraer a 2 de cada 5 sandinistas, que están dispuestos a sacrificar su leal voto por el Frente para apoyarlo y defenestrar del poder a la cúpula criminal, encabezada por Ortega, que actualmente tiene secuestrado el partido. Vale la pena recordar que cuando Lewites pretendía la nominación presidencial por el FSLN, éste contaba con el apoyo de más del 60% de los militantes, porcentaje del cual ha logrado mantener una buena parte ahora que está claro que correrá en otra casilla.
Por otro lado, no es difícil comprender a qué se debe el desgaste de Daniel Ortega dentro del voto sandinista; ya que el cinismo, la mentira, la manipulación y la demagogia se han convertido en los cuatro pilares de su discurso. Además, muy lejos de ser un buen candidato presidencial, Ortega es, con sus tres derrotas seguidas, el personaje más decepcionante de la historia electoral del FSLN y la razón por la cual el sandinismo no ganó las elecciones de 2001, ya que su candidatura sirvió de aliciente para que los electores se desbordaran a votar por un sospechoso Enrique Bolaños, en ese entonces sombra de Arnoldo Alemán y su maquinaria saqueadora del erario público.
Por si faltasen más razones para explicar el desplome de Daniel, podemos citar los niveles de descaro que ha alcanzado el pacto FSLN-PLC, en el que los socios ahora hablan impúdicamente de alternabilidad entre ambas fuerzas no sólo en la Presidencia de la Asamblea Nacional, sino en instituciones como la CSJ, el CSE y la CGR, que inherentemente deben ser independientes de cualquier influencia político partidaria. Símbolo de la corrupción del pacto, es además el robo de más de 600 mil narcodólares por parte de cuadros danielistas dentro de la CSJ, lo que ha puesto a Ortega nuevamente en jaque, ya que la banda del PLC presiona con la absolución de Arnoldo Alemán a cambio de olvidar el asunto.
No obstante, dejemos a los pactistas disfrutar mientras puedan, y esperemos que Daniel logre vencer el temor que le tiene a Herty, para que así desista de sus intenciones inhibitorias y pueda enfrentarlo en las elecciones limpias y democráticas que el pueblo demanda y merece.
*Ingeniero Industrial.
sevillaherrera@gmail.com