Opinión

40 Aniversario de la Comedia Nacional de Nicaragua


En nuestro devenir cultural, tan poco estimulado por los sucesivos gobiernos y en un país que aún carece de una política de desarrollo cultural, hay personas que se distinguen por su constante dedicación y entrega a la noble causa de elevar algún aspecto particular de nuestra cultura nacional.
Estas personas, que incluso impulsan entidades que se constituyen en pilares de nuestra cultura y crean escuela, representan para Nicaragua verdaderas instituciones. Tal es el caso de la licenciada Socorro Bonilla Castellón, fundadora de la Comedia Nacional de Nicaragua, que este año cumple el Cuadragésimo Aniversario de su establecimiento.
Graduada en la prestigiosa Escuela Normal de Señoritas de Managua, dirigida por la notable educadora, doña Josefa Toledo de Aguerri, Socorrito Bonilla muy pronto dio muestras de su devoción por el teatro, al fundar la Escuela de Declamación y Teatro en 1960. Gracias a una beca del gobierno español y del Instituto de Cultura Hispánica, viajó a España, donde siguió estudios de arte dramático y periodismo con el famoso dramaturgo, Alejandro Casona, a quien ella considera su mentor y se especializó en Arte Escénico, en la Cátedra “Tirso de Molina”.
A su regreso de España, Socorro Bonilla Castellón se dio a la tarea de reunir a las personas más interesadas en promover el espectáculo teatral en Nicaragua. Fue así como el 13 de mayo de 1965, mediante escritura pública, quedó constituida la asociación denominada “Comedia Nacional de Nicaragua”, siendo sus fundadores Socorro Bonilla Castellón, Gabry Rivas, Mamerto Martínez, Blanca Amador, Pedro J. Quintanilla, José María Falla, Joyce de Pérez, Manuel Monterrey Solórzano, Carmen Centeno Gómez, Jorge Granera, Esperanza Bermúdez de Morales, Leticia Saravia, Luis Adolfo Reyes y Bayardo Corea Pérez.
La fecunda trayectoria de la Comedia Nacional por los escenarios del país se inició el 11 de agosto de 1965, con el estreno de “Los árboles mueren de pie”, de Alejandro Casona, dirigida por el actor mexicano César Sobrevalls. Casona se hizo representar en el estreno por don Pablo Antonio Cuadra. Con veinticuatro representaciones en las principales ciudades del país, la obra inauguró una serie de éxitos teatrales que consolidó el prestigio de la Comedia, a nivel nacional. En la ciudad de León, se presentó en el Auditorio “Ruiz-Ayesta” de la UNAN, siendo Rector de la mima quien estas líneas escribe. Desde entonces, la Comedia Nacional incluyó siempre en sus giras teatrales una presentación en la UNAN. Incluso, la obra “Proceso a Cuatro Monjas”, del italiano Vladimir Cajoli, se estrenó en León, bajo los auspicios de la UNAN, en 1968 y ganó dos “Gueguenses de oro”.
Larga sería la enumeración de todas las obras llevadas a escena por la Comedia Nacional, en sus cuarenta años de existencia. En su repertorio han figurado no sólo los mejores autores de teatro nicaragüenses (Pablo Antonio Cuadra, Rolando Steiner, Adolfo Calero Orozco y Octavio Robleto), sino también autores de gran renombre internacional como Antonio Gala (“Los verdes campos del Edén”, 1966) Jean Anouhil (“Antígona”, presentada en 1967, en la “Semana del Centenario de Rubén Darío”), Harold Pinter (“El amante”, 1969) Graham Green (“Living Room”, patrocinada por la UNAN en 1970), Molière (“Las mujeres sabias”, representada, a raíz del terremoto de Managua, en el “Teatro Carpa Rubén Darío”, en 1973, año del centenario de la muerte de Molière), Alfonso Pasos (“Sí, quiero”, 1974), Aristófanes (“La Asamblea de Mujeres”, 1975), y un largo etc., etc., etc…
Hablar de la Comedia Nacional es aludir a Socorro Bonilla Castellón. Ella se ha hecho acreedora a muchas y bien merecidas distinciones nacionales e internacionales. Es maestra y forjadora de varias generaciones de actores y directores de teatro.
Actualmente es Rectora de la Universidad del Valle y sigue siempre impulsando las artes escénicas, que han sido la gran pasión de su vida. Un hermoso testimonio de esa pasión fue la impecable presentación que doña Socorrito nos hizo el viernes recién pasado, en la Sala Experimental “Pilar Aguirre”, del cuento de Rubén Darío “El rey burgués”, bajo la dirección de su discípulo Aníbal Almanza, en homenaje al Centenario de “Cantos de Vida y Esperanza” y en saludo a los cuarenta años de la Comedia Nacional de Nicaragua.
Managua, diciembre de 2005.