Opinión

Cuando Costa Rica ofreció cien mil dólares a Nicaragua


A más de un siglo, Costa Rica sigue pretendiendo participar en la siempre pendiente construcción del Canal Interoceánico, y poseer, o en todo caso participar en la codiciada Ruta del Tránsito (que une el Océano Atlántico con el Pacífico) navegando con pasajeros por el río San Juan y el Lago de Nicaragua hasta La Virgen, y luego trasladar pasajeros a San Juan del Sur.
Meses atrás, el actual embajador de Costa Rica en Nicaragua, señor Rodrigo Carrera, dijo con su modo peculiar que los nicaragüenses no debíamos de temer por el río San Juan porque ellos, los ticos, reconocen que es de Nicaragua, lo que sí reclaman es sólo el derecho de navegar con pasajeros por el río y el Gran Lago. Nosotros, continuó, traeríamos los turistas que llegan a San José, y tratando de sacudirnos el ego apuntó: “Nosotros no tenemos una Granada colonial, ni un San Juan del Sur como ustedes, viniendo con turistas a Nicaragua le beneficiaría económicamente”. A esas declaraciones del embajador no se le puso mente.
Ahora, recurriendo a la historia, nos encontramos que en 1857 el gobierno costarricense, encabezado por el general Juan Rafael Mora, ofreció en aquel entonces cien mil dólares y protección a Nicaragua por una compañía norteamericana para protegerla de futuras intervenciones filibusteras.
Debe observarse que esta insólita propuesta por no decir soborno y chantaje se dio inmediatamente después que se les entregó el Guanacaste.
Hay que sopesar que, para la época de tal ofrecimiento, el gobierno tico “gastaba toda clase de zalamerías con William Carey Jones, agente del Departamento de Estado de Estados Unidos en Costa Rica y Nicaragua”, según escrito del doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya.
Otro aspecto que hay que tomar muy en cuenta es que Costa Rica ofreció pagar cien mil dólares, de aquellos tiempos, para navegar el río San Juan; para entonces no se había producido el Laudo Clevelan, que le dio derecho a navegar un trecho del río, sólo para efecto de comercio, derecho que ya caducó de hecho porque desaparecieron las causas.
El general Juan Rafael Mora, presidente de Costa Rica, y para entonces jefe de las fuerzas aliadas contra Walter, terminada la guerra, dio instrucciones a sus tropas ticas para que se quedaran en sus respectivas posiciones que significaba una buena parte de nuestro territorio, que comprendía San Carlos, El Castillo, y San Juan del Norte y el río San Juan; lo anterior lo anota en uno de sus libros el doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, quien fue propietario y director del diario La Prensa, y agrega que la agresión de Costa Rica contra Nicaragua no llegó a convertirse en guerra gracias al valor de Nicaragua que, aunque exhausta, se lanzó a defender la integridad del territorio.
Posteriormente Costa Rica llegó al extremo de proponer a Nicaragua que aceptara la suma de cien mil dólares de los 250 que le había ofrecido la Compañía Harris y Webster por la adquisición de la Conceción de la Ruta del Tránsito, negociación que el gobierno costarricense hacía como si el río y el lago fueran de su propiedad.
El 15 de agosto de 1857, el ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica se dirigió al de Nicaragua pidiéndole aprobara el convenio que su gobierno acababa de celebrar con Webster (correspondencia diplomática de Menning).
El doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, en su libro “Don Sofonías Salvatierra y Comentarios Políticos”, habla de estos hechos bochornosos, aclarando que tiene como fuente el dictamen de los diputados Hemeregildo Zepeda y Sebastián Salinas (23-XI-1857) a la Asamblea constituyente.
Escribe el doctor Chamorro Zelaya: “Descubierta las intenciones de Costa Rica de apropiarse de la Vía de Tránsito, el ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, licenciado Joaquín Bernardo Calvo, tras recibir el rechazo de Nicaragua, envió una nota haciendo alusión al rechazo, pero llamando la atención al Contrato del Tránsito Interoceánico, cuyo principal objeto es que una compañía respetable pueda por su parte prevenir nuevas incursiones de piratas”. Y finalizaba la nota con la afirmación de que Costa Rica mantendría con el poder de sus armas la posesión adquirida en El Castillo, con el fin de impedir una nueva invasión filibustera, ya que la debilidad de Nicaragua – subrayada el canciller tico- no le permite a Nicaragua hacer una defensa vigorosa como Costa Rica”, más este pretexto, como observa Zepeda y Salinas, había sido imaginado después de los actos agresivos de Costa Rica que había obligado a Nicaragua a repelerlos.
Por el principal motivo de la actividad hostil de Costa Rica, o mejor dicho del presidente Mora – dice Chamorro- tenía por base un ofrecimiento que le había hecho la Webster And Company por la Vía del Tránsito, que Mora había aceptado si la ruta fuera propiedad de Costa Rica.
Señala el Dictamen que de acuerdo a este contrato, Costa Rica reabriría El Tránsito por el Río San Juan y el Lago de Nicaragua, sobre el Río Sapoá por el extremo sur, a la bahía de Salinas haciéndolo interinamente de La Virgen a San Juan del Sur. Costa Rica solicitó el asentimiento de Nicaragua para esa concesión, y Nicaragua la denegó, porque -dice Zepeda y Salinas- “ella comprende la cesión de la mejor parte de su territorio y la privación de derechos de suma importancia”.
Y continúa Chamorro Zelaya: Para entonces el gobierno de Costa Rica gastaba toda clase de zalamerías con William Carey Jones, agente del Departamento de Estados en Costa Rica y Nicaragua… el gobierno de Juan Rafael Mora no realizaba Consejos Generales ni discutía los asuntos de Estado con los Ministros; él resolvía solo los problemas.
William Carey Jones comprende, dice Chamorro Zelaya, que Mora dilataba las cosas en espera de los doscientos cincuenta mil dólares que le había ofrecido la Webster Company por la Vía del Tránsito. Este cuarto de millón estaba prometido para el 20 de septiembre de 1857, es decir, 15 días después de la entrevista con Jones, representante norteamericano.
Ahora, a los 148 años de aquellos días aciagos, Costa Rica nos demanda en la Corte Internacional de La Haya. El doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, además de director de La Prensa, fue miembro fundador de la Academia de Historia y Geografía de Nicaragua.
*Decano de la Facultad de Periodismo de la Uhispam.
trejosmaldonado@yahoo.es