Opinión

Integración por vía política - NUEVA GENERACION


La integración por esta vía consiste en hacer de varios estados un solo Estado, esto es una gran nación con un solo gobierno, camino por el que optaron solamente las trece colonias de la Nueva Inglaterra.
Pero el continente latinoamericano es muy extenso, y mantener una misma postura desde el sur del Río Bravo hasta la Tierra del Fuego en la Patagonia era imposible, y era obvio y natural que surgieran diversas identidades. Algunos intelectuales de la región defendían la necesidad de enfatizar en una epistemología propia en contra de un imperialismo europeo, intentando ser una sola nación; sin embargo, otros líderes políticos propugnaban por un mapa similar al que actualmente tenemos. Las ideas ‘liberales’ de la integración continental de Simón Bolívar, no llevaron a ningún resultado en concreto.
Bolívar sabía que no era posible la integración en ese momento, que las diferentes naciones latinoamericanas necesitaban primero formarse e independizarse, con un proceso propio que les permitiera crecer y curar las heridas que dejaba la lucha por la libertad, pero, y con un discurso de avanzada, revelador y visionario, señaló que en el futuro sí sería posible la integración, como era posible que se integraran las naciones europeas. Sus ideas fueron fundamentales para una formación simbólica de una identidad continental y lograron calar en otros próceres latinoamericanos, como José de San Martín, libertador de Argentina, Chile y Perú, y Miguel Hidalgo, quienes también soñaban con la integración latinoamericana, dedicando sus esfuerzos a luchar contra los españoles a favor de una o más naciones.
Así, cada una de las naciones que componen este continente tiene un prócer que marcó su nacionalidad y por ello, en las escuelas no se enseña la historia de Latinoamérica como un todo, sino que cada país insiste en su historia local, desconociendo que los próceres creían firmemente en la hermandad de las naciones latinoamericanas y no en su rivalidad o absoluta separación.
Durante el siglo XIX a lo largo de todo el continente latinoamericano hubo intentos de integración política notorios, entre los cuales se pueden citar los siguientes: en 1819, promovida por Simón Bolívar, surgió La Gran Colombia, una unión política y jurídica entre Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador bajo un solo gobierno, que duró 11 años. Posteriormente, en 1926 se llevó a cabo el Congreso de Panamá, en el cual participaron la Gran Colombia, Perú, Chile, Bolivia, Centroamérica y México. Al igual que el anterior fue promovido por Bolívar y, como se observa, ha sido uno de los intentos con mayor ambición, pero fracasó.
Nuevamente, Bolívar propuso sin éxito la Federación de los Andes, intentado unir a México, Guatemala, la Gran Colombia, Perú, Bolivia y Chile. Como en las anteriores ocasiones, la propuesta la promovió Bolívar y tampoco tuvo resultados. En 1823, Cecilio del Valle y Morazán promovieron la formación de las Provincias Unidas de Centroamérica, declarando la Capitanía General de Guatemala como capital. Finalmente, están las Provincias Unidas del Sur, propuestas por Artigas en Uruguay para integrar las naciones del sur del continente, pero al igual que en todos los casos anteriores su propuesta fracasó.
Tras el período de independencia, cada una de las naciones latinoamericanas comenzó un proceso interno para entenderse como Estado independiente, ya no sólo en el sentido de dejar de ser colonia, sino en el sentido de auto entenderse y ser entendido como tal frente al mundo, asumiendo para ello diferentes posturas acerca de su organización interna, pero, sobre todo, salvaguardándose de cualquier amenaza externa proveniente de Europa, y posteriormente de la política intervencionista y hegemónica de los Estados Unidos de América.
Pero, a la vez que ocurría esto, internamente surgieron nuevas amenazas entre los países vecinos, presentándose constantes conflictos territoriales, los cuales obedecían a demarcaciones incorrectas de las fronteras hechas desde los tiempos de la colonia, disputas que, incluso, llegan hasta nuestros días, como son los casos entre Perú y Chile y Colombia y Venezuela. Así, cada nación fue encontrando sus propios valores, sus propias instituciones políticas y su propia identidad, truncando cualquier interés por la integración latinoamericana desde un punto de vista político.

Profesor Titular de Derecho Constitucional