Opinión

El centro o centrismo


En Nicaragua, últimamente se ha estado hablando sobre las posiciones políticas del general Humberto Ortega llamadas “centrismo” o “de centro”. Unos han escrito a favor, otros en contra, los de en contra los he observado con falta de lógica y que es de lo que más se requiere para entender la política, les he observado manejos políticos que los colocan en posiciones ridículas y hasta chistosas cuando fueron hombres, ellos, los que encarnaron el centro cuando formaron “Los Doce” y que esa encarnación práctica del centro nos permitió la victoria contra una derecha en el poder y una izquierda armada que en veinte años no había logrado el apoyo popular, quiero decir con esto último que hasta que apareció el tercerismo de Humberto Ortega, Daniel Ortega y Tirado López, con sus doce y la propuesta de centro, es que triunfamos y nuestra victoria real y objetiva fue sobre la propuesta de una derecha y de una izquierda. Desgraciadamente ya en el poder en toda la década del 80’ la balanza se inclinó inconteniblemente más a la izquierda y fue cuando nos jodimos todos, los unos y los nueve.
No hay centrismo ni centro absoluto, el centro absoluto traería los resultados negativos que el ex–Doce, por no decir ex–centro, dice en su confundido análisis y digo confundido porque mezclar la matemática y la física que requieren cálculos claros y exactos, con la política criolla, es como confundir la velocidad y el tocino, la inflamación con la gordura. Pienso que esta gran confusión, la de mezclar lo de arriba y lo de abajo, lo de adelante y lo de atrás, de izquierda y de derecha con la política nicaragüense se debe más bien a un deseo o actitud de pretender controlar todo, de querer acapararlo todo, esta actitud se llama totalitaria, es la más aberrante dentro del partido y a nivel nacional, esta actitud polarizante es la que nos tiene a los nicas en el estado de postración económica en la que nos encontramos; es por estas cosas que Carlos Marx decía que la izquierda como la derecha son la misma cosa, se juntan como la panza del burro; y es cierto, los dos piensan, sienten y hacen lo mismo, todo lo ven blanco o negro, su pasión no los deja ver otros matices, no existe el gris y no se sonrojan al aparecer las dos extremas en la misma fotografía confirmando gráficamente la máxima de Carlos Marx.
Hablando de este tema, en el año 1980, con los comandantes de la Revolución, defendiendo mis posiciones de transformaciones sociales en libertad y en democracia, hablando con ellos de la virginidad de la niña quinceañera al referirme a la bella y tierna Revolución Sandinista, cuando el águila y el oso la querían violar, proponía que no nos prostituyéramos, que la niña no se acostara ni con el uno ni con el otro, que nos mantuviéramos sin alinearnos para que ni el uno ni el otro nos mandaran, en el coqueteo a la virgen vestida, peinada, pintada y alborotada, un barco lleno de papas y el otro, un barco lleno de trigo, o bien la sinfónica de Nueva York o bien el Ballet Bolshoi de Moscú, recuerdo perfectamente cuando el comandante Henry Ruiz me refutó hasta con condescendencia paternalista: “Edén, en este mundo se está con Washington o con Moscú”. Y aún más, recuerdo la risa burlona que toda su intelectualidad le permite al Dr. Sergio Ramírez Mercado, cuando con verbo ofensivo me dijo, luciéndose ante los demás comandantes: “Comandante, usted no tiene nivel para entender esta situación”. A partir de entonces, después de esa reunión, tengo en mi escritorio un nivel de albañilería comprado en la ferretería Rodríguez, la misma donde Clodomiro el Ñajo compró la libra de clavos y un formón.
Para terminar, y quedar claro, pienso que el centro absoluto no existe, lo absoluto solamente se encuentra en las matemáticas y la teología, no creo en el maniqueísmo político de los que antes eran iconos del “centrismo” o “centro” o como ellos quieran llamarle.
En lo personal creo que las luchas sociales se dividen en tres grandes sectores: un tercio derecha, un tercio izquierda y un tercio centro. Los que históricamente hemos defendido el centro o centrismo sabemos que hay un centro derecha y un centro izquierda con el que podemos trabajar, partiendo de que tanto la derecha como la izquierda tienen cosas positivas, ya lo había dicho el poeta:
“Hay rasgo de maldad en el virtuoso y rasgo de virtud en el malvado”, creo que en este mundo todas las cosas tienen de bueno y de malo, la abeja te clava el veneno pero te da la miel. En el Universo el centro es el equilibrio de todas las cosas, el equilibrio de todas las cosas es Dios, por tanto, Dios es el centro y el centro es Dios. Estamos con Dios.
Negar el centro es de necios, de totalitarios, de centralistas, ellos tienen su centro alrededor del cual gira todo el partido y quieren que gire toda la nación, sigamos pensando en busca de la verdad, de la cual no me siento dueño, pero es la que nos puede salvar.

Managua, 30 de noviembre de 2005