Opinión

Tributación y crecimiento con equidad: desafío electoral


La nueva oleada de contiendas electorales que en los meses próximos enfrentará la región, Honduras adelante, viene lanzando al tapete de las discusiones técnicas el porqué y cómo de inevitables reformas tributarias a cargo de las nuevas administraciones de turno. Semejante ocasión política podría constituir una invaluable oportunidad de acometer genuinos cambios estructurales en materia impositiva, siempre que sean promovidos más por imperativo económico y social que por simple tradición política.
En esa perspectiva es que hoy, 1 de diciembre 2005, nació a la luz pública un novedoso compendio de reflexiones, estudios y consejos prácticos –bases para la reforma tributaria en Centroamérica–, auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y escrito por reputados intelectuales de calibre internacional, que se intitula “Recaudar para crecer”. Precisamente en razón de las transformaciones impositivas demandadas por las actuales realidades nacionales, llamadas a ser hijas legítimas de nuestras particulares condiciones e impulsadas bajo nuestra propia iniciativa creadora, es que resulta imprescindible consultar la historia fiscal de estas tierras, los desaciertos que jamás volveríamos a cometer y la capitalización de los éxitos alcanzados en materia de fiscalidad nacional. Es aquí donde este libro penetra, agudo y constructivo, renunciando para ello a la venta de recetarios exóticos de sabor foráneo. Con vocación de entrega conceptual y técnica, se nos presenta interesado en la región del nuevo siglo y de la equidad fiscal, a la vez que inocultablemente enemistado con manuales, catecismos y ortodoxias.
A título indicativo, pasemos revista de algunos elementos de la renovación impositiva que deberían alimentar la incipiente vorágine electoral, con la exclusiva condición de impulsarla a través de un firme espíritu democrático, vale decir, despojado de prejuicios y sectarismos, abierto siempre a la discusión técnica de altura y a los acuerdos de nación.

1. Estado, desarrollo humano y tributación
Desde la ventana impositiva del horizonte fiscal (ingreso y gasto), y sin prescindir del entorno integral de las finanzas públicas (nacional, municipal y seguridad social), es posible –y necesario– contribuir a la transformación del cómodo rol del Estado-dormilón al de un Estado-actor capaz de apostar, sí y sólo sí, al crecimiento con equidad. En nuestra agenda nacional debe resonar siempre este dato lapidario: mientras América Latina es la región con mayor desigualdad social del planeta, América Central lo es de ese subcontinente, y a la vez Nicaragua tristemente califica como el país más desigual de toda Centroamérica. No hay duda entonces, crecimiento económico sin desarrollo humano jamás trascenderá el simple ejercicio mágico de la estadística de papel.

2. Buen gobierno y política fiscal
Después de 15 años de cuestionadas reformas, los pobres efectos recaudatorios y distributivos observados a la fecha no encontrarán su causa, por ejemplo, en la inminente reforma de un recién nacido Código Tributario, sino en el descuido secular –entre otros– del siguiente binomio fiscal: a) excelencia técnica y jurídica de los recursos humanos de la administración fiscal, y b) concertación nacional. La mejor reforma tributaria desde el punto de vista teórico, huérfana de visión política realista acerca de sus posibilidades efectivas de aplicación y de respaldo social, está condenada a resultados mediocres. La experiencia chilena y el pacto fiscal de Guatemala, tienen mucho que enseñarnos todavía.
3. Privilegios y evasión
Un intocable abismo financiero en la región, lo constituye el mundo de las exoneraciones, tratamientos especiales y evasión fiscal, que para el caso de Nicaragua supera el 10% del PIB. El preocupante avance de estos “gastos tributarios” que desequilibran las finanzas públicas y violentan los principios de equidad, generalidad e igualdad, exigen de una vez por todas decididas acciones de gobierno. Hasta hoy, ningún estudio técnico de organismos privados independientes o de entidades multilaterales, realizados por encargo del Poder Ejecutivo en los últimos 10 años, ha dejado de señalar con excepcional severidad este escandaloso e incontrolado otorgamiento oficial de privilegios fiscales a sectores de punta en la economía que paradójicamente son quienes menos aportan a la hacienda pública, y que lejos de cesar tienden a incrementarse día a día.
Por eso es que al escuchar a cualquiera de los candidatos de la próxima contienda nicaragüense del 6 de noviembre 2006, con el ya conocido estribillo de que “el nuevo gobierno recaudará más ampliando la base de contribuyentes sin necesidad de crear un solo impuesto”, o el grito mesiánico “quien tiene más pagará más y el pobre no pagará nada”, o “de inmediato bajaremos los impuestos”, simultáneamente deberíamos recordar que la letra de esa vieja canción aún no encuentra la musiquita del cómo lo haremos socialmente viable y financieramente sostenible, o de las formas concretas de participación democrática del Estado y la sociedad civil necesarias en este proceso de cambios trascendentales de las finanzas públicas.
Y si nos proponemos encontrar en el libro cierto desacuerdo técnico, o algún sorprendente enfoque conceptual, o una que otra hipótesis por demás discutible, no se preocupen que los tiene y a granel. De eso se trata: ruptura de tabúes, confrontación de ideas y creación de lo nuestro con capacidades regionales, donde esta obra es apenas una rica y útil herramienta. Más que suficiente. El resto corre por cuenta nuestra, ¿no les parece?