Opinión

Cuidado con el nica


Los nicaragüenses somos un pueblo económicamente pobre, con un país inmensamente rico, somos pobres no por holgazanes, estamos así por nuestros políticos, que son ajusticiables, la mejor prueba de ello de que somos trabajadores, es que miles y miles hemos emigrado a otros países en busca de trabajo.
Somos un pueblo que poseemos lo que otros países no tienen: folclore, que se lo hemos prestado, tenemos historia de bondadosos ya que regalamos territorio a otros pueblos que supusimos nuestros hermanos.
Tenemos gran determinación de morirnos defendiendo la vida ajena, somos capaces de lanzarnos al fuego para que otros no mueran, somos tan grandes que cuando un bus repleto de niños en un puente se precipita a un río, nos lanzamos al agua, salvando otras vidas hasta agotarnos y perder la propia en tan noble intento.
Los nicas tenemos lo que otros pueblos no tienen: a un Rubén Darío, a Carlos Martínez Rivas, tenemos un Sandino, a Alexis Argüello; tuvimos hasta a un Somoza que hacía y deshacía en Nicaragua y en toda Centroamérica y nos lo quitamos porque somos viriles, patriotas, tenemos concepto de pueblo, de nación, cuando los nicas salimos en busca de trabajo lo hacemos tan bien, ¡pero tan bien! que rendimos dos y hasta tres veces más que los ciudadanos del pueblo donde encontramos trabajo. Es por esto que resentimos.
También resentimos porque gustamos a sus mujeres y gustamos a sus mujeres porque somos machos (no machistas), porque a nuestras mujeres les damos todo el amor y todo el dinero; seguramente resentimos a alguna profesora porque algún nica no le hizo el amor a lo nica, de lo cual, señora profesora, no nos sentimos responsables.
Los nicas somos tan grandes, pero tan grandes, que el dinero que nos mandan en remesas se lo regresamos cuando nuestro pueblo lo gasta en los supermercados que son de su propiedad acá en Nicaragua, y por esto no nos resentimos, de la misma manera que no nos resentimos cuando impúdicamente se le cobra al turismo internacional por enseñarles nuestra Nicaragua, como si fuera de ellos, sin devengar, por ello, nosotros, un mísero centavo. Los nicas somos tan grandes, tan inmensamente grandes que las aguas de nuestro bello Xolo-tlán más las aguas de nuestro inmenso Cocibolca junto a las aguas de nuestro queridísimo y codiciado río San Juan, se las llevan todas, toditas, cuando dragan su caño Colorado y nosotros no nos resentimos, ni protestamos al ver nuestro río San Juan convertido en un remedo de lo que históricamente fue y representó para Nicaragua, dejándonos sin entrada ni salida al mar; tal vez por estas cosas y la regalía del inmenso y bello territorio Guanacasteco es que piensan que los nicaragüenses somos tontos.
Somos tan grandes, que a veces nuestros mejores amigos los cultivamos en el extranjero con personas nobles, por nobles excepciones. Personas que llegaron a conocernos profundamente como un pueblo sin complejos de creernos más ni menos que nadie, con todo y este análisis.
Somos un pueblo que nos gusta compartir nuestras alegrías con nuestros amigos, cuando invitamos a alguien damos nuestra dirección exacta, y si llegan a tocar nuestra puerta y estamos afeitándonos, lo hacemos pasar hasta nuestra alcoba y lo invitamos a sentarse en la cama donde hacemos el amor con nuestra esposa o mujer amada.
Estas cosas no las entienden otros pueblos, así como nosotros no entendemos que tengan que fusilar a sus prohombres para después convertirlos en héroes, inmortalizándolos, poniéndoles sus nombres a ciudades, autopistas y puertos marinos.
Pueblo capaz de fusilar al primer revolucionario centroamericano para después dedicarle un parque con una bella estatua ecuestre. Pueblos que nos creen tontos porque no entendemos estas aberraciones históricas.
Cuando nuestro Canciller dice la lógica locura de revisar el caso de un territorio nuestro regalado por nosotros o usurpado por un vecino, obedece a estupideces o locuras de malos diputados vecinos nuestros, y digo malos, pues lo único que hacen es atizar estúpidamente la hoguera del odio, y una de estas locuras, la locura genial de nuestro Canciller, puede traer consecuencias impredecibles.
Cuando escribo estas líneas, a mi mente viene el reciente caso de Francia, cuando sus emigrantes e hijos de esos emigrantes son ofendidos en su dignidad, en su cultura, en su historia y hasta en su ego, también recuerdo lo de Honduras y El Salvador en casos muy similares, pero con pueblos muy diferentes. Cuidado con el nica, que en cada pecho anida un volcán.
Rolando, vos que sos mi hermano, vos que me has calmado el hambre cuando el amargo exilio me lo imponía, don Pepe Regio, Bernardo, don Oscar, don Carlos Vargas Genet, los hermanos Manley y tantos y tantos hermanos de allá, creo han de comprender mi gran preocupación y mi profundo dolor por tantas y dolorosas injurias; hablen con sus hermanos de enfrente, con sus vecinos de al lado, díganle que paren esto, que lo bueno que han hecho con la mano lo están borrando con el codo, díganle que se les está pasando la mano y el colmillo.
Al Sr. presidente de Costa Rica, Dr. Abel Pacheco, quiero preguntarle después de su macabra broma que viniendo de un dignatario es grotesca y estúpida, la de los perros y los pasaportes. ¿De qué apuro saldría su gobierno, que todo él es una inmensa broma, de qué apuro saldríamos los nicas y los ticos si a miles de nicaragüenses en un arrebato de inspiración divina y seductora organizaran el Frente de Recuperación de Guanacaste y como en Kosovo en todo el territorio tico y nica lanzaran la consigna: Guanacaste es nica, muerte al Partido de Nicoya; el partido con el que ustedes ocultan nuestra donación fraterna y que hoy sus diputados y su gobierno quieren insaciablemente más y más de nuestro territorio nacional? ¿Cree usted Sr. Presidente que vendría Holanda a pacificarnos?
Para terminar con este penoso caso, quiero decirles de mi parte, al pueblo en general, que no quiero que este pueblo, mi pueblo del que me siento inmensamente orgulloso de ser parte por su valentía, coraje, arrojo, por su dignidad, a este mi pueblo que amo tanto, no quiero que cambie su consigna de ayer de “Patria Libre o Morir” por una nefasta y dolorosa consigna del mañana: “Haga Patria, mate un perro tico”.

Lunes 28 de noviembre de 2005
Novena de Nuestra Purísima Concepción de María