Opinión

Negar el centrismo es negar el centro


Según el diccionario enciclopédico Océano, centrismo es la posición o tendencia política moderada, de izquierda y de derecha, o sea que el centrismo, no sólo existe sino que es necesario. Necesidad geométrica de la humanidad en el espacio y en el tiempo; primero, porque surge (Francfort, 1951) como una respuesta moderada e histórica a sociedades afectadas por la primera y segunda guerra mundial, así como por la polarización ideológica entre las derechas e izquierdas organizadas e impulsadas por los imperios, en ese entonces emergentes: Estados Unidos de Norteamérica y la extinta Unión Soviética; segundo, porque sigue siendo la mejor alternativa para las naciones subdesarrolladas, habidas de un Estado social de Derecho, y que aún se debaten entre derechas e izquierdas ortodoxas --trasnochadas, ya que como tales sólo han visto y ven en el Estado un botín que ha enriquecido y enriquece a unos pocos y ha empobrecido y sigue empobreciendo a las grandes mayorías de los pueblos de estas naciones.
El centrismo, ahora en un mundo unipolar, debe ser relevante ya que frente a las pretensiones imperiales lo único que vale es la eficiencia y la eficacia productiva y comercial, no para competir en condiciones de igualdad, sino de dignidad. Pero para ello hay que acercar los intereses de los capitalistas con los intereses de las grandes mayorías empobrecidas, o sea, por las experiencias de naciones ahora recuperadas económica y socialmente, se necesita de gobiernos de centroizquierda, o en el peor de los casos de centroderecha, decimos esto último por cuestiones de sensibilidad.
En el caso de la Nicaragua posrevolucionaria, con tres gobiernos de derecha consecutivos, la lucha sigue, pues la miseria, la pobreza y la injusticia galopean como en la época de los timbucos y calandracas. Pero como bien nos canta el cubano Silvio Rodríguez, “hicimos la guerra para conquistar la paz”, por eso la toma del poder por un gobierno de centroizquierda es cada vez más imprescindible, ya que este país es de todos y la mejor forma de reivindicar a los que murieron por sus ideales, sean éstos de derecha o izquierda, es dándole a los que le sobreviven y a las nuevas generaciones trabajo con salarios digno, salud, educación, cultura, recreación, y sobre todo seguridad ciudadana expresada en sus libertades y garantías constitucionales.
En conclusión el centrismo está ahí, al igual que las leyes objetivas, sean vistas o no, reconocidas o no, juega y tiene su propio valor, y en cuanto al ámbito de nuestra realidad social, las luchas y revoluciones sociales a lo largo de la historia (con un gobierno de centro) adquirirán su verdadera dimensión, y que por ahora se manifiestan a través de la capacidad masiva de discernir políticamente y de poner en primer lugar de las encuestas al candidato de la izquierda moderada compañero Herty Lewites, militante y fundador del Movimiento Rescate del Sandinismo.
El suscrito o autor de este comentario, en la lucha revolucionaria perdió amigos personales como Manuel Sánchez García, Norman y Rolando Porras, así como compañeros de combate y además es sobreviviente de dos emboscadas, una antes del derrocamiento de Somoza, como miembro de la columna Jorge Sinforoso Bravo y posteriormente como el político del batallón 8016, acantonado en Cárdenas, por eso comparte, al igual que el ex embajador de EU Andrew Youg, que “Es bueno tener una causa por la cual morir, ya que muy fácilmente se muere por nada”.

Sociólogo.