Opinión

Carta a Nati


Querido compatriota, me imagino que estás en cielo. Tu partida de este mundo ha causado un movimiento estelar entre nosotros. Tu suerte –me parece- estuvo más allá de nuestro entendimiento, no sintiéndome capaz de presenciar en imágenes digitales lo que expresan los rostros de tu misma sangre.
Ante todo quiero que sepás, que a diario aquí en tu patria natal, nosotros tus hermanos nos tratamos como animales sin conciencia. Noticieros de nota roja, que no respetan nada, en el 8, 10, 2; ganando plata y raiting con la sangre del indio. No creás, la sangre es el condimento rutinario de nuestro gallopinto. Sé que no nos conocimos, pero aun así sin ánimos de justificarte sé que viviste la soledad, la nostalgia y la desesperanza. Vos y tu suerte me han instruido, más no exaltarme las venas, a diferencia de algunos que en odio y venganza transpiran. Cuántos en tu nombre hemos tomado una copa, hay quienes prestos a la guerra están, y ves cómo este negro indio por tristeza le da, porque en guerra mucho tiempo estuve, y solo conseguí destruir y desfallecer.
El libro divino menciona casos como el tuyo, donde el llamado es preciso y a veces necesario. Seguro que estás en un lugar donde no experimentarás tristeza y desdicha alguna.
Los nicaragüenses y costarricenses no solo nos necesitamos, sino que también nos ayudamos entre sí, puesto que, mal que bien, llevamos años en relaciones laborales. Vos sabés –infinitamente, mejor que yo- que les trabajamos bien, ellos detrás del mostrador, y nosotros en la faena. El conflicto simple y psicológico es nuestra alegre naturaleza de ser contentos, bacanaleros, confianzudos y tapudos. Ellos gustan de tal irradiación; no es culpa nuestra sus complejos y orgullos, su acento, y que no seamos pura vida, sino muerte arriba. Y que, como los argentinos, utilicemos el “vos”. Porque somos rifones, no le tenemos miedo al trabajo ni a las revoluciones, aunque aquí seamos ociosos.
Nati, no creás, tu suerte es una cosa mundial. Hay odio. Tráfico de órganos a cambio de visas, prostitución infantil, sadoesclavismo y un sinnúmero de cosas horribles. La justicia debe limpiar tu nombre, ese cepelluca tico y los espectadores deben pagar, igual el perdón máximo será tuyo, pero como no estás, será con el Padre divino con quien deban arreglarse; lo más seguro es que su deuda contigo, tu gente y los de tu sangre, sea eterna. La acción de ese ignorante tico, no le dejará en paz nunca.
Como te mencioné, de algo me instruiste. Es tiempo ya de sepultar esa disputa nica - tica; basta ya de que nos subestimen; todas las naciones, no queremos guerra, queremos paz; es tiempo que actuemos como humanos de conciencia, como muchos ticos hacen y que establecen y han establecido excelentes relaciones con nosotros. Nati, no hay que dejar que los problemas y orgullos de los poderosos nos afecten. Sé que es incuestionable el apoyo de ese país para con nosotros, a pesar de que se equivoquen. El río es nuestro y punto, aunque hablando se entiende; al César lo que es del César, de Dios lo que es de Dios y de Nicaragua lo que es de Nicaragua. Nati, al menos veremos si los dueños de medios que hicieron plata con tu suerte te retribuyen algo. Porque tu vida era tuya y te la quitaron.
El ocioversátil
León, Zaragoza.