Opinión

En el mundo actual: la globalización y TLC


En el mundo del siglo XXI continuarán rigiendo las nuevas y viejas relaciones económicas y comerciales, que nos dejó el siglo pasado: el mundo de la globalización y el libre mercado. Sin embargo, estas relaciones, los EU las está guiando bajo la lógica militar, sustituyendo el factor económico en donde trata de imponer unilateralmente su hegemonía.
En efecto, la política de supremacía militar de EU adquiere autoridad y trata de influir en todos los lugares del planeta, afectando seriamente la economía de países, principalmente pobres y también a los ricos en su libertad democrática, de justicia y de cultura.
Sin embargo, a fe de que el mundo del futuro ya no estará determinado por EU, en los años por venir, las relaciones comerciales serán la clave del desarrollo económico del universo; y, las nuevas relaciones humanas ya no las va a dictar la potencia militar de los EU a través de su doctrina unilateral y militarista preventiva, por el contrario, el poder global ya no lo va a dominar una sola potencia. Irak es el último bastión estadounidense de contenido geoestratégico, militar y diplomático.
El mundo está transitando hacia unas transformaciones económicas de infraestructura, uniones de estados, mercados comunes, pactos económicos, TLC, ALCA y desde luego sin dejar de mencionar el ALBA. Estos modernos tratados, asociaciones y uniones regionales son los que alcanzarán su verdadera democracia y dimensión política y con ella el respeto absoluto a los derechos humanos contra la política ideológica del unilateralismo de EU. De ser simples protagonistas nos convertiremos en potencia económica. Parece mentira.
En cuanto al TLC firmado por el gobierno de EU este año con Centroamérica y República Dominicana, el objetivo primordial del TLC es de carácter económico, arancelario e institucional y aun así, Norteamérica trata de imponer a la región una fórmula de libre comercio amparado en el proteccionismo vulgar, sin estudiar las condiciones económicas y sociales de estos países. Los nuevos tratados de libre comercio no aceptan subordinación, sino coordinación, por un sinnúmero de causas que no vienen al caso explicar por el momento. Pero hay que reconocer que en dichos tratados, ampliamente discutidos, todas las partes saldrán ganando si aplicamos la reciprocidad y la tolerancia. De esta manera tendremos el libre comercio planificado, aunque unos países sean más ricos que otros.
El mercado enseña que si no existe un desarrollo económico de justicia social, salarios justos y además un Estado de derecho en donde los países altamente industrializados abran sus mercados a los subdesarrollados, sin pretextos, no existirán tratados de libre comercio equilibrados y para no caer en especulación, la crisis del capitalismo será de otras dimensiones. Es cierto, mientras exista el mercado, el capitalismo no se destruye, encuentra cauces para su respuesta a la crisis. Así lo confirma cualquier época, aun la socialista, pues antes creíamos que la economía planificada de la URSS, el socialismo soviético, pondría fin al mercado y sucedió al revés, el mercado destruyó la planificación de los 70 años de revolución socialista soviética y sobre ese sistema se volvió a levantar. Por lo tanto debemos descubrir una opción al mercado. Mientras tanto, el mercado existirá.
Pero lo que caracteriza a los países que apoyan tratados de libre comercio en las nuevas relaciones comerciales o de mercado, con vocación de que los pueblos subdesarrollados superen el atraso, serán las potencias del futuro. China y la India, que desarrollan sus economías bajo el libre mercado planificado, lo confirman. En cambio América del Norte, que pone como tarea principal la lucha contra el terrorismo y el lavado de dinero por encima de la economía, logrará así el fin de la supremacía estadounidense; y si no, expliquémonos por qué la política exterior militar del presidente Bush en los actuales momentos está fracasando. Dentro de algunos decenios, el poder global estará pasando a Asia y en cierta medida a la Unión Europea, donde EU quedará rezagado. Hay que estar preparados para esta nueva aventura.
La fuerza de estas mancomunidades económicas será extensa y profunda, desarrollarán sus economías y se afirmarán económica y políticamente en contra del militarismo del mundo unipolar y éste no se mantendrá por demasiado tiempo. Por su apetito opresor de seguir siendo la gran potencia y según ellos para resguardar la seguridad internacional, perderá la hegemonía.
EU juzga los actuales movimientos económicos y sociales desde la perspectiva del triunfo de la economía de mercado, y el proteccionismo bajo la lógica de la estrategia de la guerra, en busca del predominio total sobre los destinos de nuestros pueblos y naciones, alentado por el fin del socialismo real y buscando la primacía militar y de mercado al estilo europeo de los siglos XIX y XX, continuando con el XXI.
El capitalismo y el socialismo en sus grandes momentos, cuando la guerra fría estaba en su apogeo, no resolvieron ningún problema de los países subdesarrollados, al contrario, los profundizaron. De ahí nace el movimiento de los no alineados; sin perspectivas, pues se analizó este movimiento en condiciones ideológicas antiimperialistas y no en términos de desarrollo.
En las actuales circunstancias, ¿qué papel le toca jugar a Nicaragua después de las elecciones de 1990, la presencia de la revolución sandinista, la influencia bajo la dirección de la Dirección Nacional y posteriormente bajo la dirección de Daniel Ortega? Ninguna. Creo que a nivel internacional rescatar algo de la influencia del 80 es muy difícil, por ejemplo Fidel Castro ya no es el dirigente ni la fuerza influyente de los años 60, 70 y 80. Su liderazgo se debilitó. Hugo Chávez trata de rescatar la obra de Castro y darle continuidad, pero no sabemos hasta dónde se puede sostener. Chávez piensa como en los años 30 y 40, como comunista. Pero él sabrá dónde estará parado y comprometido.
El FSLN pareciera que no se comportó como un verdadero partido sandinista, después de la derrota electoral de 1990. Fue uno más entre todos. Esto nos invita a estudiar la historia para reafirmar prácticas nuevas sobre temas decisivos de ese momento en relación a la de hoy. Eso tratamos de rescatar a través del movimiento que encabeza Herty Lewites.
Como sabemos, la victoria del FSLN, el 19 de julio de 1979, fue un movimiento por rescatar la soberanía, la república y el sistema democrático que estaba en poder de la familia Somoza. Esto último se consumó, lo primero, no.
El derrocamiento de dictadura somocista era el paso de un sistema arcaico a una república. Sin embargo, pasamos de una dictadura familiar a una república donde los poderes del Estado se confundieron con los de la Dirección Nacional o el FSLN. Hoy es el secretario general el que confunde los poderes del Estado.
Nuestra economía deseábamos, en el tiempo de la revolución, transformarla de acuerdo al modelo soviético que consistía en garantizar la seguridad de este sistema, antes de acudir al mercado para dirimir las disputas a través de él. Nuestra economía salió dañada profundamente. Ahora nos convertiremos en un país con dificultades. Esto es uno de los problemas a resolver por parte de la comunidad nicaragüense.
De hecho, la verdadera solución consiste en crear condiciones a través de un gran diálogo nacional, sin exclusiones, admitiendo empresarios y productores como punto de partida. Un acuerdo nacional en donde el Estado de derecho, la economía, el empleo y otras medidas de importancia se cumplan dentro del proyecto del plan nacional de desarrollo teniendo como complemento el TLC.