Opinión

Declina la estrella política de Bush


Algo raro, sumamente extraño, está sucediendo con la estrella política de George W. Bush. Pareciera que los planetas se han alineado en su contra, como si una misteriosa maldición hubiese caído sobre él. En las últimas semanas todo le ha salido mal, solo fracasos y rechazos parece cosechar dondequiera que va.
Según una encuesta del diario Washington Post y la cadena televisiva ABC, la popularidad de Bush ha caído en picada en los últimos meses. El 58% de los estadounidenses tiene dudas de la honestidad e integridad personal del mandatario. Durante su primera campaña presidencial, Bush prometió restaurar la dignidad e integridad de la Casa Blanca, perdidas por asuntos de faldas del presidente Clinton.
El 68% de los estadounidenses, de acuerdo con la encuesta del Post/ABC, considera que el país va por el rumbo equivocado. El 60% de los consultados desaprueba su desempeño como presidente. Según el Post, Bush ha bajado significativamente en todos y cada uno de los temas sobre los cuales el público fue consultado.
La acusación formal por un gran jurado federal contra el principal asesor del vice-presidente Cheney ha revivido el tema de las mentiras de la Casa Blanca sobre las verdaderas causas para invadir Irak. Congresistas y senadores demócratas no han dejado pasar la oportunidad y han intensificado sus críticas contra Bush por su manejo de la guerra en Irak y por haberles mentido sobre las inexistentes armas de exterminio masivo, argumento central para justificar la guerra, las cuales jamás aparecieron.
El día que se cumplió un año de las últimas elecciones presidenciales que ganó Bush, decenas de miles de manifestantes salieron a la calle en las principales ciudades estadounidenses a expresar su repudio contra Bush. Desde Nueva York hasta Los Ángeles, desde Washington, D.C. hasta San Francisco, en más de 60 ciudades de Estados Unidos, miles manifestaron su rechazo al presidente Bush.
Así las cosas, Bush se marchó a Mar del Plata, a la IV Cumbre de las Américas en donde 33 presidentes de América Latina y el Caribe se reunirían para tratar, entre otras cosas, el tratado de libre comercio para las Américas, ALCA. Allí le esperaba el presidente venezolano Hugo Chávez, quien, con encendida oratoria, encabezó la oposición latinoamericana al presidente Bush.
El venezolano acompañado de personalidades como el astro del fútbol argentino Diego Maradona; el premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y el líder indígena boliviano Evo Morales, llenó el estadio de Mar del Plata en donde por una hora se dedicó a fustigar a Bush. El discurso de Chávez fue difundido íntegramente por la prestigiosa cadena C-SPAN de Estados Unidos con excelente interpretación simultánea al inglés.
Dentro de la Cumbre, las cinco grandes economías del cono Sur se opusieron fuertemente a las pretensiones de Bush de endosar el ALCA. Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela frustraron los deseos del presidente estadounidense. Bush abandonó la cumbre antes que ésta concluyera y salió con las manos vacías. Atrás quedaron negocios estadounidenses incendiados, restaurantes destruidos, centenares de detenidos y un sentimiento de ira por la presencia del mandatario estadounidense.
De nada sirvieron los poco dignos esfuerzos del presidente Vicente Fox, quien olvidando su investidura de jefe de Estado y actuando como esquirol de Bush, se enzarzó en una ignominiosa polémica de dimes y diretes, atacando a todo aquel que se opusiera a Bush. Ni el astro Maradona ni el propio presidente argentino Nestor Kitchner se salvaron de la violenta diatriba del mexicano.
Las próximas visitas de Bush serían a Brasil y Panamá. No teniendo nada objetivo que mostrar, luego de su encuentro con el presidente brasileño Lula Da Silva, Bush se limitó a decirle a los reporteros que había saboreado un delicioso cordero asado. ¿Desde cuándo el presidente de Estados Unidos comenta con la prensa el menú de una cena de Estado? Eso solo demuestra la magnitud del fracaso del viaje de Bush. La escala en Panamá transcurrió sin pena ni gloria para Bush.
Para cerrar con broche de oro el rosario de fracasos políticos de Bush, su partido Republicano sufrió sonoras derrotas en Estados Unidos. De Panamá, el presidente voló directamente a Richmond, Virginia, para hacer campaña a favor de Jerry Kilgore, candidato a gobernador, quien resultó derrotado. Igual suerte corrió el candidato republicano de New Jersey, donde los demócratas se alzaron con una resonante victoria.
El mismo día que Bush recibió las malas noticias de los votantes, también recibió la mala noticia de Naciones Unidas en donde por 181 a favor, 4 abstenciones y un voto en contra, la Asamblea General condenó el bloqueo comercial de Estados Unidos contra Cuba.
* Carlos Escorcia es analista político nicaragüense.