Opinión

Corte Suprema de Justicia debe renunciar


El escándalo que ha sacudido a la sociedad nicaragüense relacionado con la pérdida de más de medio millón de dólares, en el que las investigaciones al respecto caminan al paso de una tortuga, nos debe mover a la reflexión sobre el estado de la justicia en nuestro país.
No es posible que tengamos un aparato judicial, dirigido por una Corte Suprema de Justicia, en la que supuestamente debemos confiar como garantes de nuestra situación jurídica, que a estas alturas no tengamos una explicación coherente y lógica de lo que sucedió con esa respetable suma de dinero. ¿Dónde está el dinero? ¿Quién o quiénes lo cobraron?
No dudo, como en efecto deben existir, magistrados honorables que estamos seguros no están involucrados en esta trama judicial llena de vicios y nulidades, por lo que deben renunciar o apartarse de toda esta corrupción que ya nos tiene hastiados a todos los nicaragüenses. Corrupción que abarca casi todos los niveles institucionales de nuestro país.
Da lástima, por no decir otra cosa, escuchar a abogados e incluso magistrados que con leguleyadas tratan de justificar todo el atraco que ha habido y de lo cual son cómplices mientras no demuestren lo contrario. Es duro decirlo, pero por el bien de Nicaragua, por la buena imagen de ellos mismos, por sus familias, debe renunciar en pleno toda la Corte Suprema de Justicia, hasta que se aclaren los nublados del día, pues los que no están involucrados no tienen nada que temer.
Es vergonzoso saber que en el video de una institución bancaria aparezcan cobrando el cheque entre ellos un ciudadano abogado de la defensoría de Masaya, quien incluso tiene problemas con la justicia en Estados Unidos, digo vergonzoso, porque en otro país no estaría ejerciendo su profesión o por lo menos estaría suspendido del ejercicio profesional, pero aquí en Nicaragua el corcho se hunde y el plomo flota.
También llama la tención el silencio, no digo cómplice, del Colegio de Abogados, Gobierno, Iglesia Católica y otras instituciones que tienen un peso específico y que son generadoras de opinión, quienes no han elevado sus voces de indignación o protesta ante esta situación, y si lo han hecho ha sido en forma muy tímida, por no decir cobarde.
Por otro lado, se debe felicitar a la jueza Sara María Espinoza, de la RAAN, quien, rechazando sobornos y prebendas, poniendo en riesgo su propia vida, ha condenado a un narcotraficante, acciones como éstas reconfortan y nos hacen ver que no todo está perdido en este país, que todavía hay esperanzas, que podemos creer en el futuro y por tanto somos capaces de seguir adelante y triunfar.