Opinión

Alegato del fiscal de EU ante el Tribunal de Nuremberg *


“El sentido común del hombre después de la Primera Guerra Mundial exigió, sin embargo, que la ley condenara la guerra con más energía, y que no solamente reprobara las formas salvajes de hacer la guerra sino también la promoción y la conducta de cualquier guerra bárbara de agresión. Pero de nuevo, los estadistas del mundo no llegaron más lejos de donde se les obligó a ir.
Cualquier recurso a la guerra -–cualquier clase de guerra-- es recurrir a medios inherentemente criminales. La guerra, inevitablemente, es una serie de matanzas, asaltos, privaciones de libertad y destrucciones de propiedad. Una guerra verdaderamente defensiva es, por supuesto, legal y exime de responsabilidad criminal a los que legalmente la dirigen. Pero los actos inherentemente criminales no pueden ser defendidos alegando que quienes los perpetraron estaban en guerra, puesto que hacer la guerra es ilegal. La mínima consecuencia legal impuesta por los tratados que hacen ilegal la guerra agresiva, es despojar a los que la incitan o la realizan, de toda defensa al amparo de la ley, y hacerlos responsables conforme a los principios usualmente aceptados de los códigos penales”.
“A la luz del Derecho Internacional, y en lo que respecta a la evidencia de este caso, considero que por “agresor” generalmente se entiende, el Estado que primero comete una de las acciones siguientes:

(1) Declaración de guerra a otro Estado;
(2) Invasión por sus fuerzas armadas, con declaración de guerra o sin ella, del territorio de otro Estado;
(3) Ataque por sus fuerzas aéreas, navales o terrestres, con declaración de guerra o sin ella, contra el territorio, los barcos o la aviación de otro Estado;
(4) Prestar ayuda material a bandos armados formados en el territorio de otro Estado, o negarse, no obstante la petición del Estado invadido, a tomar en su propio territorio, todas las medidas a su alcance para privar a dichos bandos de toda asistencia y protección.

Y además, sugiero que el punto de vista general es que ninguna consideración de orden político, militar, económico, etc., podrá servir de excusa o de justificación para tales acciones; pero que el ejercicio del derecho de legítima defensa, es decir, la resistencia a un acto de agresión, o la acción de asistir a un Estado que haya sido víctima de la agresión, no se considerará como guerra de agresión”.

*Extracto