Opinión

Las verdaderas intenciones del FMI


Para muchos ciudadanos de los países latinoamericanos en donde se han aplicado los recetarios de políticas económicas del consenso de Washington, está más que claro que diversas condicionalidades del FMI han agudizado los niveles de pobreza existentes entre la mayor parte de la población de los mal llamados “países en desarrollo”, y han preparado el terreno para facilitar el enriquecimiento de ciertos grupos que dicho sea de paso desde mucho antes del consenso de Washington ya se habían enriquecido bastante.
En el marco de las condicionalidades del FMI, una prioridad dentro de la distribución del presupuesto nacional debe ser el pago de la deuda interna a los grupos financieros locales. Esto bajo el precepto de que los gobiernos de los países en desarrollo deben “honrar sus deudas”.
Actualmente, las empresas del sistema financiero en nuestro país se encuentran exentas del pago del Impuesto sobre la Renta y gozan de otros beneficios fiscales, aun cuando estas empresas obtienen altos márgenes de rentabilidad, lo que genera una pérdida para el estado nicaragüense.
Éste es el tipo de elemento que no se toma en consideración dentro de las condicionalidades del FMI, porque sus políticas están claramente diseñadas para favorecer a poderosos grupos financieros locales y a consorcios transnacionales que tienen fuertes intereses económicos y poderosos aliados en las clases políticas de nuestra región.
Si para el FMI nuestros gobiernos deben honrar sus deudas, entonces podríamos preguntarnos: ¿y la deuda social que tienen las elites políticas para con nuestro pueblo después de tantos períodos de saqueo y corrupción? Todo hace indicar que no se encuentra entre las condicionalidades del FMI el que ni los estados nacionales ni los políticos honren este tipo de deudas para con quienes menos se han beneficiado de los procesos de liberalización, crecimiento económico (sin equidad) y la incursión de los capitales transnacionales en nuestras economías a través de corruptos procesos de privatizaciones de empresas públicas.
Al FMI le interesa que los gobiernos de nuestros países “honren sus deudas” para con los poderosos, sin importar si estas deudas han sido originadas del saqueo y la corrupción. Ése es el caso de la deuda interna de Nicaragua, cuyo pago actualmente absorbe gran parte del presupuesto nacional .
La mayor parte de la deuda se originó a partir del pago a antiguos dueños de propiedades confiscadas por el régimen sandinista por parte del estado nicaragüense, y porque éste debió asumir las pérdidas generadas por quiebras fraudulentas de bancos privados acaecidas finales de la década de los noventa e inicios de ésta.
A sabiendas de todo esto, el FMI continúa estableciendo dentro de sus condiciones la cancelación de la deuda interna por parte del estado nicaragüense, sin importar que para el 2006 alrededor de un millón de niños quedarán fuera del sistema educativo, el raquítico presupuesto del Ministerio de Educación tampoco permite asignar un salario digno a los educadores, dentro del sistema de salud pública la mayor parte de los nicaragüenses ni siquiera tenemos acceso a la lista de medicamentos básicos.
Tampoco ha sido asignado un presupuesto que permita conceder un salario digno a los trabajadores de este sector, entre otra serie de problemas y riesgos que los ciudadanos nicaragüenses debemos enfrentar debido a la carencia de recursos económicos en las instituciones públicas. Éstos son tan sólo pequeños ejemplos que nos muestran por dónde andan las verdaderas intenciones del FMI.

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