Opinión

De relatividad económica y política económica suspicaz


Con la Ley Marco en práctica ya existe --al menos-- voluntad de diálogo. Con la aprobación del presupuesto 2005 y la exposición del 2006, se me presentó un par de ideas sobre el manejo del mismo, las cuales bien pueden pasar por dudas, inquietudes, o, igual, ideas.
Todo problema para resolverse necesita de datos, análisis de datos, operación, respuesta, y quizá la más importante: La verificación. “Crecimiento económico del 3.7%, el cual no corresponde al presupuesto”, dicen unos. “Que se esconde plata”, dicen otros. Algunos de la llamada sociedad civil plantean que quiten gasolina y viáticos y no sé qué más para comprar alimento, lo que me parece muy bien, sin embargo no pasa de ser política económica tapa gotera, y goteras hay demasiadas. Lo planteado en el presupuesto de 2006 --que se avizora como uno social-- siempre --igual que cualquier otro-- puede prestarse a un análisis que pruebe su relatividad económica. Es decir, conjeturas y objetivos están supraligados unos a otros. Reducción de pobreza = Inversión en infraestructura. Inversión en Educación (10 mil escuelas más = 10 mil escuelas más pobres = Cuantificación). Si ya las escuelas que están sobreviven con las uñas, ¿sería prudente invertir en más escuelas creyendo que el problema se solucionará? Más bien lo que se estaría creando es más escuelas pobres, que en dependencia de la misma precaria situación económica que atravesamos, pueden pasar a ser fácilmente insostenibles.
Por otra parte está la cualificación de la Educación. La inversión cualitativa en las escuelas ya existentes vendría a mejorar el nivel educativo de los que ya se están educando, no solo a nivel universitario, hablamos de herramientas para maestros y estudiantes, libros, infraestructura, motivación; claro esto le daría un empuje a la economía incontable porque son avances cualitativos. Lo mismo en Salud. Mejorar lo que ya tenemos, en vez de crear más caos por vivir en una inestabilidad presupuestaria aún. Eso muestra que la intención es siempre válida, pero debe ser presta a la relatividad de su efectividad.
Es ahí donde entra la política económica suspicaz. Ésta nos permite la búsqueda y discusión sobre el fin de los fondos cuantitativos, a generar desarrollo en cualificación. Calidad. Así son las grandes empresas y marcas; ha sido su actitud empresarial suspicaz, perseverante, lo que los ha llevado al salto industrial; aún en ese espacio el control del recurso es constante. Hablando de control, en Nicaragua se piensa que la corrupción única y exclusivamente está ligada a los políticos, pero no es así, existen instituciones que de forma “institucional” sustraen plata, como pueden ser algunos ministerios “sociales” que ayudan a la “familia”, grandes montos de plata para tapar goteras conectadas.
El Fondo Monetario Internacional es un organismo raro, porque no corresponde su visión con el desarrollo de los pueblos que intenta sacar adelante. Está el papel de nuestros políticos, de hacerle entender la ineficacia de sus políticas; los donantes y representantes están claros, pero recordemos que son representantes y les pagan para eso. Nadie muerde la mano del que le da de comer. La tendencia final latinoamericana en cuanto a reducción de pobreza se centra en la inversión infraestructural. Ligada absolutamente al desarrollo económico social, mejoramiento de la sociedad, en el nivel económico y cultural. La cultura y el arte cambian, no podemos seguir creyendo que la cultura es exclusivamente nuestro folclore, vil error, o que solo la música de los Mejía es nicaragüense, absurdo. Hay tanto arte y cultura que está muriendo cada día por las drogas y la desesperación que están consumiendo y han consumido a muchos de nuestros grandes valores. La Escuela de Música Nacional es una cosa que da ganas de llorar, cómo puede ser. De qué nos puede servir una buena Ley Tributaria si no existe la infraestructura adecuada para contenerla, igual a todas las leyes bellas que se han aprobado sin pilares de mármol donde sostenerse por falta de una política económica suspicaz. A veces siendo suspicaz resultas perdiendo tiempo, pero yo no llamaría pérdida de tiempo al proceso de verificación que comprueba posibilidades y relatividades en economía, midiendo impacto cuantitativo y cualitativo, que al final sí ahorrará tiempo al elector, el cual se moverá rápido porque así se tornó el crecimiento macroeconómico y cultural de una nación con voluntad de superación.
El ocioversátil
León, Zaragoza / ocioversatil@gmail.com