Opinión

Dentelladas


No sé si está documentada la raza de los perros de Pedrarias, pero sí existen registros de sus grotescos actos de crueldad, como el que ejecutó el martes 16 de junio de 1528 en la plaza de León, a raíz de que unos indios mataron a siete españoles que los obligaban a trabajar sin paga. Ese día --como lo narra Fernández de Oviedo y Valdés-- a cada indio le dieron un garrote para defenderse de seis perros cachorros, y cuando les parecía que los tenían vencidos con su palo, soltaban uno o dos de los lebreles diestros que pronto daban con el indio en tierra, “e cargaban los demás, e lo desollaban o destripaban e comían de él lo que querían, e de esta manera los mataban a todos los diez y ocho indios”. Ingenuo sería pensar que sólo en esa ocasión los invasores utilizaron a sus fieras adiestradas para descuartizar indios y traídas de la península ibérica, pues los perros –-xulos-- de los indios eran pequeños y mudos y hay informes de que era un sabroso alimento.
Ahora, cinco siglos después, los diarios y la televisión mostraron al mundo el asesinato atroz contra Natividad Canda Mairena --un nicaragüense de Chichigalpa, de 25 años y quizá descendiente de aquellos indios--, asesinado a dentelladas en la culta y civilizada Costa Rica. Durante dos horas de horror, dos rabiosos Rottweiler le causaron 200 heridas, le amputaron sus manos y le sacaron varios huesos. A pesar de la presencia de efectivos de la policía, vigilantes y el dueño de los perros, nadie hizo nada para detener la masacre. En el colmo del cinismo, el encargado de seguridad de la zona declaró que no les disparó a las bestias “porque el dueño no autorizó que los mataran”, prevaleciendo la vida animal sobre la vida humana, superando los niveles de bestialidad cometidos por los gringos con sus perros contra los prisioneros de guerra de Irak. Si fue porque era nicaragüense es gravísimo, pero si aducen que no lo sabían, es peor, pues se trataba de un ser humano, cuyo asesinato fue permitido y hasta filmado. ¿Qué mejor evidencia que esa para acusar de cómplices de asesinato a los policías ticos, al dueño de los perros y al encargado de seguridad? ¿Cuándo se pronunciará el flamante embajador de Nicaragua en Costa Rica?
Como una macabra premonición, siendo niño, Natividad sintió sobre su cara el calor de la sangre y el dolor de la carne desgarrada por los colmillos de un perro, y durante el resto de su corta vida, además de la cicatriz, cargó una fobia que lo acompañó hasta su muerte. Quizás ese pánico le atenazó las piernas impidiéndole saltar el muro, quizás el pavor lo dejó indefenso y al alcance de los colmillos que descuartizarían su vida. ¿A cuánto ascendería el monto de lo que esa noche presuntamente hubiera robado Natividad? ¿Quinientos, mil, cinco mil dólares? No se justifica el supuesto robo, pero tampoco la doble moral. En estos países nuestros hay varios que han robado millones de dólares y están viviendo como faraones tropicales, incluidos dos o tres ex presidentes de la diáfana e impecable Costa Rica... y no hay ningún perro que les ladre.
En Nicaragua, algunas personas entrevistadas y dueños de perros de esa misma raza afirmaron que sus animales son un primor y un miembro más de la familia. Una señora adujo haber comprado los dos que tiene porque le era más favorable y más seguro que pagar vigilancia. Sin embargo, hay que tener prudencia con este tipo de animales porque la tragedia se puede reeditar, con un extraño... o un familiar. A continuación cito algunas desgracias ocasionadas por estos animales en otros países:

“Diego Oña Pallo todavía tiene miedo a los Rottweiler. Su cabeza siempre está cubierta con un pañuelo o una gorra. Es que no puede quedar expuesta totalmente. El cabello no le ha crecido en un área de 18 centímetros por 10 centímetros después de que en el hospital “Baca Ortiz” le hicieran el injerto de piel para restaurar el cuero cabelludo que le arrancaron tres perros Rotweiler, el 22 de agosto, en la casa del hermano de Edgar Aulestia (no conocieron el nombre del dueño de casa), que cuidaban en Sangolquí.”
(Diario Hoy, Quito, Ecuador, 25 de diciembre 2004.)

“Ponta Grossa. A dona de casa Dilma Maria Albuquerque, 57, foi atacada por um Rottweiler de propriedade do vizinho, quando andava pela Rua Tenente Alexandre, na Vila Vicentina. Ela sofreu ferimentos em várias partes do corpo e está internada no Hospital Municipal, desde às 12h40 de terça-feira. A família avalia a possibilidade de processar o dono do animal.
(O Jornal dos Campos Gerais, 24 de junio de 2004.)

“Mucho cuidado. Razas como el Rottweiler, el Pitbull y el Doberman reaccionan de manera agresiva por su instinto”. (Diario de Hoy, de El Salvador, sábado, 12 de noviembre 2005.)

“Otro Rottweiler casi provoca una nueva tragedia. Una mujer de 26 años sufrió heridas de consideración al ser atacada por un perro de esa raza, en momentos en que visitaba a familiares en la localidad bonaerense de Ciudadela Norte. La joven, de nacionalidad boliviana, identificada como Graciela Iriarte, sufrió heridas en brazos, piernas y espalda, al ser atacada ayer por el animal, en una casa ubicada en Donofrio 242, de esa localidad.
(Diario el Día, Buenos Aires, Argentina.)
En Nicaragua a diario la gente recibe y muere por otras tarascadas: en 2001 el 20% de niños y niñas menores de cinco años de edad padecía desnutrición crónica; 1 de 4 adolescentes es madre o está embarazada, el 3% de estos embarazos entre los 10 y 14 años de edad; las instituciones que albergan niños y niñas sin protección familiar aumentaron de 28 en 1995 a 78 en 2004; la salud de los adolescentes está afectada por el consumo de alcohol, drogas y violencia; este año 832,885 niños y niñas en edad escolar quedaron fuera del sistema educativo; cada año más de 130,000 abandonan la escuela y centenares de niñas y adolescentes son vendidas y prostituidas en lupanares propios y de países vecinos.
Y continuarán las tarascadas mientras centenares de encorbatados sigan embolsándose miles de dólares mensuales; mientras tengamos que aguantar toneladas de diputados con sus suplentes; mientras se sigan robando los dólares decomisados a los narcotraficantes; mientras las carreteras se sobrevalúen de la noche a la mañana; mientras se pague una millonada en consultorías refritas; mientras los ticos o salvadoreños paguen mejor por el corte del café; mientras haya alguien que ofrezca el trabajo negado por quienes “gobiernan” tu país; mientras la pobreza siga expulsando gente para que se la coman los perros...
Managua, noviembre 2005.