Opinión

No existe lavado de dinero mientras no haya iuris interpretario


Mucho se habla de lavado de dinero en estos días, y como abogado deseo aportar unas cuantas ideas con el único fin de cooperar en el difícil momento que vive Nicaragua en el ámbito jurídico.
El tema es importante, no porque el Presidente de la Sala Constitucional en sus últimas declaraciones haya vuelto a plantear el asunto de la “naturaleza del delito de lavado de dinero”, sino más bien por el vacío que dejan las palabras: y activos provenientes de actividades ilícitas.
El mismo principio de legalidad invocado por algunos jueces o abogados sufre una lógica alteración ante las reglas del derecho que nos obligan a “considerar los dictados de la razón admitidos por el legislador como fundamento inmediato de sus disposiciones, y en los cuales se halla contenido su capital pensamiento”, nos dice Cabanellas al referirse a los principios generales del Derecho. Nos refiere de inmediato al legislador. Es quien creó la disposición legal normativa.
Tiene mucha razón el Presidente de dicha Sala al decir que únicamente pueden considerarse como lavado de dinero los fondos que provienen del tráfico de drogas (estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas), por el motivo de que en nuestro país no existe un concepto claro de “otras actividades ilícitas”.
Es más, solamente los norteamericanos tienen exactamente definido este concepto de “otras actividades ilícitas” incorporado al lavado de dinero. Y lo estatuyeron el 26 de octubre del año 2001, como consecuencia del ataque perpetuado por Osama bin Laden el 11 de septiembre del mismo año. Se aprobó en un mes y 15 días con la USA Patriot ACT., que se incorpora a las Leyes norteamericanas desde esa fecha como la herramienta apropiada para interceptar y combatir el terrorismo.
El título III, “Reducción y Antiterrorismo, Lavado de dinero Internacional, Acta de Finanzas, desde la Sección 301 hasta la 330, define en esos 30 artículos el nuevo concepto de lavado de dinero, que sería equivalente a otras actividades ilícitas de que habla nuestra Ley 285. La diferencia entre nuestra ley sustantiva y la mencionada Acta Patriótica es abismal. Ahí (en el Acta) están específicamente definidos los casos en que se pueden considerar los actos de corrupción, peculado, malversación de caudales públicos y actos similares, como lavado de dinero, en tanto que nuestra ley es de amplia concepción; por lo cual debe interpretarse.
Nuestra ley es amplia, ambigua y sujeta a interpretación. Se han preguntado mis amables lectores, ¿por qué esa rapidez e insistencia de los norteamericanos en proceder legalmente contra esa nueva modalidad de lavado?

Veámoslo:
Mr. Bush, como antiguo socio comercial de los Bin Laden, sabía perfectamente de las transacciones que millonarios musulmanes realizan en USA. Y qué mejor que considerar el congelamiento de inmediato de esos fondos mientras demuestran en tribunales norteamericanos si son de legal o ilegal procedencia. Solamente actividades de orden criminal facultan al poder público requisar, confiscar bienes (dinero) procedente de ellas. El objetivo: neutralizar a los terroristas congelando todas las cuentas (fondos) de musulmanes sospechosos de financiarlos, ¡cortando el avituallamiento y su logística.
Ahora bien, decir que nuestros legisladores ya tenían pensado en agregar otras actividades ilícitas a la nueva Ley 285 sería una mentira del tamaño de la catedral, pero no de Managua, sino de Notre Dame, que es más grande. No existe verdadera motivación, como sí la hay en Estados Unidos.
Este asunto de las otras actividades ilícitas le vino de perlas a mi buena amiga la doctora Juana Méndez para aplicársela al Dr. Alemán. Así pudo recetarle 20 años en lugar de 6 u 8 años, que es la pena por malversación de fondos, peculado o fraude en contra de bienes del Estado.
El legislador, debido a la lucha contra la corrupción, puede agregar al lavado de dinero otras actividades ilícitas con una reforma a la Ley 285, agregándole un inciso en el cual defina las distintas formas de actividades ilícitas provenientes de fondos públicos. Así nos equiparamos con la legislación norteamericana.
El lavado de dinero en EU deriva de la palabra Laundry y el vocablo Money. Se reconoce como dinero proveniente del tráfico de drogas hasta 2001.
Nuestra Ley 285 divide el título por razones de estilística superior. En primer lugar, le da nombre a la Ley, y luego, incluye juntos el lavado de dinero y activos (dinero) provenientes de actividades ilícitas como “queriendo definir el lavado de dinero”.
El Arto. 62 se refiere en sus cuatro incisos: a) A la “procedencia ilícita del dinero o producto”. b) Al “resultado de actividades ilícitas. c) A la persona “que autorizó legalizar”. d) a la procedencia del “dinero derivado de los delitos contemplados por la presente ley”. Jamás habla de fondos públicos, dinero del erario, ni mucho menos dinero proveniente de países donantes”
Por tanto: es necesario interpretar por las vías legales (Asamblea) la Ley 285.

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